lunes, 24 de octubre de 2016

El despertar del Ser


Kundalini es el germen a desarrollar y fructificar para ir completando la evolución consciente. El kundalini yoga o yoga kundalini es sin duda uno de los más falseados o distorsionados. 
Esta importante rama del yoga entronca con los yogas tantrizados

Es el potencial espiritual, esa simiente de iluminación que si se atiende se irá desplegando de manera progresiva y permite a la persona humanizarse y ascender a planos más elevados de consciencia, despertando energías sutiles que están aletargadas pero que, activadas, reportan un tipo especial de conocimiento transformativo y van mutando la psique.

Así como prana es la energía vital, kundalini es la psíquica y espiritual. La primera es por su propia naturaleza dinámica y rige todos los procesos psicofísicos; la segunda es en principio estática, pero el practicante espiritual debe poner los métodos y condiciones oportunos para dinamizarla y que ella pueda ir activando planos de consciencia-energía (chakras) que otorguen un tipo más elevado y liberatorio de percepción, cognición e intuición.

El kundalini yoga o yoga kundalini es sin duda uno de los más falseados, distorsionados, malinterpretados o aviesamente deformados. Es una importante rama del yoga, que entronca con los yogas tantrizados, entre ellos el hatha yoga, el tantra yoga y otros, a los que he dedicado mi obra El yoga de la energía. Otros yogas, muy anteriores, libres de influencias tántricas han sido el radja yoga, el bhakti yoga, el karma yoga y el gnana yoga.

Ninguna escuela contemporánea puede desaprensivamente atribuirse ser la verdadera corriente del kundalini yoga, sino que más bien muchas que se dicen serlo están muy lejos de las enseñanzas de un kundalini yoga genuino y puro. Hasta donde sea posible, hay que subrayar que ésta es una forma de yoga muy esotérica y que muchas veces se sirve de “un lenguaje intencional” y a menudo tan simbólico que no es fácil dilucidar.

El kundalini yoga pone el énfasis en la sabia manipulación de las energías, pudiendo así el practicante no solo servirse de las más densas o toscas, sino también de las más finas o sutiles, que permiten obtener una manera de ver y percibir que puede disipar la ignorancia de la mente y desarrollar en el practicante una presencia de ser más allá de las actitudes egocéntricas.


En la medida en que la energia kundalini se va desplegando y alcanzando más elevados y sutiles planos de consciencia, se va debilitando el ego y agotando la energía de muchos samskaras (tendencias inconscientes y condicionantes), lo que hace posible empezar a degustar el inconfundible sabor de la libertad interior. Así el practicante va experimentando por sí mismo, vivencialmente, esa enseñanza perenne que reza:

Cuando el ego duerme, el Ser despierta.



Ramiro Calle
http://www.yogaenred.com/

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