martes, 11 de octubre de 2016

La respuesta que tú buscas nunca viene cuando la mente está ocupada


Solemos inquietarnos, buscar encontrar respuestas, tener solución a nuestros problemas pensando y pensando, dándole vueltas a nuestra cabeza, escarbando en cada rincón de nuestra mente, activa, siempre activa y entre tantos pensamientos por lo general no hallamos lo que realmente estamos buscando.

Es solo en el momento en el que logramos que nuestra inquieta y preocupada mente haga silencio, cuando podemos escuchar y sentir las respuestas a aquello que ansiosamente tratábamos de resolver, de la única manera a la cual estamos acostumbrados, pensando.

Solo debemos hacer la prueba, solo debemos seguir nuestra intuición, escuchar a nuestro corazón que nos habla en su lenguaje desde la sabiduría de nuestro ser, donde sabemos todas las respuestas, desde donde no hay motivos para preocuparnos, solo para vivir, vivir todo lo que nos sea necesario para aprovechar nuestro paso por esta experiencia.

No se trata de hacernos preguntas retóricas y quedarnos esperando su respuesta por arte de magia, se trata de aprender a conectarnos con nuestra fuente de consciencia, donde no hay dudas, donde todo se resuelve, donde entendemos las causas, las razones, pero sin mucho nombrarlas, sin etiquetas, solo sabiendo que todo está bien y sintiendo la guía en nuestra dirección.



Aprender a calmar a nuestra preocupada y egocéntricamente tiene un trabajo interior que no es arduo, pero sí debe ser constante. Es el trabajo de volver a nuestra naturaleza, a nuestra esencia, donde sabemos a qué vinimos, donde con un mayor grado de consciencia somos capaces de distinguir lo trascendente de lo efímero, de establecer prioridades y sobre todo de abrir los ojos, viendo desde el ama.



Traernos al presente es una de las prácticas que debemos llevar a cabo para hacer posible esa conexión, vivir lo que experimentamos a cada minuto, sin la sombra del pasado o la ansiedad del futuro, solo percibir con todos nuestros sentidos el momento presente y sobre todo sentir.



Practicar la meditación al menos unos minutos diarios nos ayuda a fortalecer nuestra facilidad para desconectarnos de la ilusión y estar en un plano más consciente, más pleno, cargado de sabiduría. Cuando nuestra mente se calla, escuchamos realmente lo importante, vivimos lo que en realidad nos ocurre y no nos conformamos con recuerdos o añoranzas.

Se puede tomar como hábito con cualquiera de sus métodos, practicar la meditación 5 minutos al despertar y de esta manera entregar nuestras inquietudes a esa intervención superior, esa práctica nos dará la calma necesaria para poder mantener controlada nuestra mente y procurar que trabaje en nuestro equipo y no en nuestra contra.

Aprendamos a reconocer dónde están las respuestas, para buscar en el sitio correcto, les dejo este breve cuento como cierre:

Una mujer estaba buscando afanosamente algo alrededor de un farol. Entonces un transeúnte pasó junto a ella y se detuvo a contemplarla. No pudo por menos que preguntar:

–Buena mujer, ¿qué se te ha perdido?, ¿qué buscas?

Sin poder dejar de gemir, la mujer, con la voz entrecortada por los sollozos, pudo responder a duras penas:

–Busco una aguja que he perdido en mi casa, pero como allí no hay luz, he venido a buscarla junto a este farol.

No busques respuesta en lugares equivocados.


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