miércoles, 16 de noviembre de 2016

6 SEÑALES DE QUE EL PLANETA ESTÁ ATRAVESANDO UN CAMBIO DE PARADIGMA


Cada día es más evidente que el planeta está buscando un reajuste de sus elementos (clima, cultura, cosmovisión, política, sociedad y, a grandes rasgos, pensamiento psíquico colectivo). En la búsqueda de esa necesidad, nuestra era ha llegado a un límite de erosiones, un momento determinante que quizá ya era momento de ser encontrado. No es sorpresa que el mundo esté pronosticando una crisis reveladora, arrastrada por un evidente individualismo y nacionalismo de siglo, bajo simulacros globales como la idea de libertad, movimiento, progreso, tecnología y éxito. Y a pesar de que hemos procurado llegar a ciertos fines para justificar estos medios o creencias, existe una posibilidad de que estemos a muy poco de detonar nuestro paradigma actual.

El arte de rediseñar el mundo por medio de un cambio de paradigma científico (y hasta alquímico) es una facultad que, como advierte el filósofo de la ciencia Thomas Kuhn, ha sido articulada por científicos y expertos para mantener el rumbo del mundo con una estabilidad, acorde al ritmo del proceso evolutivo.

Dicho de otra forma, este nuevo plano del mundo aportaría ciertas soluciones a las anomalías que no pueden ser explicadas y solucionadas por el paradigma universalmente aceptado. Y aunque este método no se atreve a promulgar descubrimientos que salgan del marco sistemático y que puedan volcarse al caos (pese a que realmente exista esa posibilidad), la historia nos ha demostrado que un cambio de paradigma ha logrado revolucionar la esencia de la sociedad, colocándola en otro nuevo camino. Por ejemplo, la aceptación de la teoría de la biogénesis, en el siglo XIX, se contrapuso a la teoría de la generación espontánea creída hasta entonces, cambiando la visión científica y ontológica que se tenía sobre el origen de la vida. De la misma forma fue el revelador paradigma que postuló Pitágoras, al afirmar por vez primera que la Tierra era redonda y no plana. Actualmente la Física Cuántica y aquellas ciencias que no excluyen la condición espiritual de la científica se encuentran construyendo otra especie de nuevo paradigma.

Si bien el concepto de cambio paradigmático se proclamó, en primera instancia, desde la percepción de la ciencia, hoy en día se ha utilizado para explicar otros cambios culturales e intelectuales de nuestra era, que bien podrían encajar en el Zeitgeist (espíritu de era) y Volksgeist (espíritu de nación) contemporáneos.

Pero esto no significa que por una casualidad al fin hayamos encontrado teorías o curas a la enfermedad colectiva de siglo. Se trata más bien de la llegada de ese detonante esperado, donde al parecer, es urgente sacar a la luz las respuestas que quienes deciden el rumbo del mundo ya tienen preparadas.

En términos de la ciencia, este paradigma se definiría como una revolución científica pero, a grandes rasgos, podría tratarse de una revolución de conciencia que, como hemos experimentado en otros tiempos, no ha de salir a flote sino después de cruzar el umbral de la catástrofe.

Los siguientes supuestos podrían ser señales “semilla” de que estamos a punto de atravesar un cambio de paradigma:


El poder de internet. La era de la sobreinformación (o desinformación)

Como hemos apuntado antes, gracias a internet la sobresaturación es un concepto de nuestra era. Frente a esta capacidad asombrosa de absorber tantos estímulos y datos virtuales como nos es posible, surge la condición de la desesperación, la ansiedad y el hartazgo. Es el caso de la generación millenial, cuya ventaja es el grado de alcance de información y comunicación con el que han crecido, teniendo a su lado un gadget o una computadora. Sin embargo, esta sobresaturación de data solo ha germinado un profundo rechazo desde los más jóvenes hacía el contexto histórico, mismo que han combatido frecuentemente con la

indiferencia absoluta ante el mundo. De esta manera, expertos han concluido que las nuevas generaciones podrían contener en su cabeza la llave de ese otro nuevo paradigma y que esta vez no se basará en los errores históricos sino en la construcción de nuevos horizontes que se verán cumplidos con la ayuda de las nuevas tecnologías.

Por otro lado, el fenómeno de internet, como una de las invenciones más grandes en la historia, ha posibilitado el acceso a prácticamente cualquier rincón o archivo del mundo. En este sentido, conviene destacar que se trata de un arma invasiva que mientras no proclame una regulación se mantendrá al servicio de la libertad y evolución del individuo.

La reestructuración monetaria global

Aunque recientemente el aumento del dólar ha sido la amenaza más notable, no es la única moneda que puede contribuir a un colapso del sistema monetario.  El euro y el yen son otras dos probables, pues se ha comprobado que a pesar de que el grupo BRICS ha hecho lo posible por intercambiar transacciones multimillonarias entre sus monedas, no exime en su totalidad el uso del dólar como moneda de reserva mundial. La creación de un nuevo banco central en la economía de BRICS y los innumerables países que llevan a cabo acuerdos comerciales evitando el uso del dólar estadounidense (incluidos los acuerdos petroleros) no han logrado contribuir en gran medida a la economía monetaria multipolar. De hecho, la propuesta del Banco de Desarrollo BRICS (NDB) y su Acuerdo de Contingencia de Reserva (CRA) son entidades denominadas en dólares.

Así pues, siguiendo el curso de un mundo próspero resumido a una sola moneda, entra a la cancha el caso de las “criptomonedas” como el Bitcoin, una moneda anónima, con capacidad limitada para generar transacciones por internet, y que está amenazando el sistema de dinero fiat y el control centralizado que cierta élite tiene en ese sistema clásico a través de los bancos centrales. Esto definitivamente cambiaría el concepto de poder en todo el mundo.

Hacía una energía renovable

Cada vez son más los países que optan por una energía renovable. Con el aumento de la capacidad tecnológica, aunado a  la preocupación cada vez latente del cambio climática, esta es sin duda una de las propuestas más ambiciosas que empiezan a correr desde hoy.  El mundo está comenzando a cambiar hacia este tipo de energía sustentable, ejemplo son lugares como Burlington –que se ha convertido en la primera ciudad norteamericana en utilizar el 100% de energía renovable–, o países enteros como Paraguay, Islandia y Noruega que también son 100% renovables.

Consumo de alimentos orgánicos


El “come saludable, local y/u orgánico” es conveniente para todos en muchos aspectos. De entrada porque se trata de una manera de impulsar el mercado de la agricultura de pequeños emprendedores, y no olvidar la importancia del campo para que una cudad sea sostenible. Además, es evidente que el aprender a cultivar nuestros propios alimentos nunca dejará de estar de sobra. El rechazo al consumo de alimentos genéticamente modificados podría dar a luz también notables cambios, no solo a nivel económico y social sino también de salud y bienestar emocional.

Inclusive, gracias a la información al alcance en internet, las personas están aprendiendo a ubicar qué es lo que consumen en cada producto y cuáles son las ventajas de consumir productos de calidad orgánica en vez de industriales.

La economía compartida

Como parte de este consumo orgánico y “artesanal”, surge también la llamada economía Peer-to-Peer, un modelo a través del cual dos individuos interactúan para comprar o vender bienes y servicios directamente entre sí sin la intermediación de un tercero, o sin el uso de una empresa o negocio. A menudo se refiere como una economía compartida porque no hay un control centrado en ningún tipo de poder, lo que permite a la gente beneficiarse más directamente de sus bienes y/o servicios que ofrece. Se trata de una tendencia con bastante futuro, en especial hoy en día que prácticamente cualquier joven quiere ser el emprendedor de su propia empresa.

La conciencia global

Para bien o para mal, somos producto de una globalización en todos los sentidos. La cultura es uno de los factores que resulta directamente amenazado por ésta. Cada vez son más las personas que, en el idioma del consumismo, colocan sus metas en las tendencias culturales y sociales propuestas por países como Estados Unidos. Modos de vestir, de alimentarse, de actuar y de pensar. Cada una de estas razones se suma a un “clima cultural” de época, que evidentemente nos está orillando a consolidarnos como un solo modelo. O forma global de pensamiento. Si bien es cierto, esta es una de las razones por las que el mundo se está conduciendo hacía un colapso (una falta de identidad quizás), pero en el mejor de los casos, se está conduciendo hacía una conciencia global. Y aunque ésta puede no tratarse de modos y formas de vestir, ni tampoco de desaparecer la riqueza cultural de cada pueblo, está acercándonos a mirar hacía nuevas formas de ver las relaciones humanas; de engendrar empatía comunitaria, de fabricarnos una cosmovisión universal –el cerebro del mundo–, pero sobre todo, de erradicar con mucho poder de voluntad al individualismo, la base sólida de este viejo paradigma.



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