miércoles, 23 de noviembre de 2016

CÓMO ENCONTRAR A TU PAREJA PERFECTA - ¡UNA GUÍA PASO A PASO


Hay una dinámica inconsciente de búsqueda que vive en la raíz de todo drama, conflicto y por eso se percibe soledad incluso en nuestras relaciones más íntimas…

Habitualmente buscamos en ‘alguien más’ la clase de amor y apoyo que realmente no puede ofrecernos en este momento. Y nos sentimos decepcionados, abandonados, inseguros, no amados y desafortunados. Y culpamos a esos ‘otros’ por los sentimientos aparentemente insoportables que llevamos dentro, en lugar de honrar nuestra propia experiencia.

Si eres honesto contigo mismo, verás que en tu sufrimiento estás realmente olvidando una preciosa parte de ti mismo que sólo está pidiendo amor. Un dolor, un temor, una duda, algún enojo ha surgido en ti no para ser ‘remediado’ o ‘sanado’ o ‘desaparecido’ por el otro, sino para ser amado, abrazado, incluido, santificado… ¡por ti! ¿Tú eres el elegido!

En otras palabras, estás equivocadamente buscando que otros te hagan entero otra vez. O quizás te encuentres tratando de cambiarlos o arreglarlos, concentrándote en sus defectos, en sus fallas e imperfecciones, esperando que se transformen, para que ENTONCES puedan amarte. (¡Buena suerte!)

De cualquier manera, has hecho que tu felicidad dependa de la felicidad de otra persona y del paso de su evolución. Un lugar bastante deprimente. Lo llamamos ‘amor’ pero en realidad es pura adicción. Dependencia.

Amigo, lo que realmente buscas no puede venir de fuera.
Está dentro de ti. Está allí en tu propia presencia. En tu disposición para experimentar plenamente lo que experimentas. Para acogerte a ti mismo tal y como quieres ser acogido. Para imbuir tu dolor con atención empática. Para impregnar tu cuerpo con amabilidad. Para ser el amor que sabes que mereces.

Cuando rompes la adicción a ‘los demás’ y te procuras de este modo, nunca vuelves a sentir la necesidad de culpar a nadie por no darte amor. El aguijón es extirpado. La búsqueda se anula. Aun puede haber sentimientos incómodos que sentir, sí, pero no hay violencia, porque la violencia sólo surge cuando nos anulamos a nosotros mismos e intentamos manipular a los demás en nuestra búsqueda de paz, amor, alegría y felicidad. Nos ponemos en guerra buscando felicidad. Matamos por amor.

Así que ahora podemos perdonarnos unos a otros por no ser la perfección que soñamos. Podemos agradecer a nuestros amigos y amantes por no habernos salvado, por habernos dejado con nuestras heridas y nuestras imperfecciones. Nos podemos inclinar los unos ante los otros tal y como somos, honrando nuestros desacertados intentos para amar, encontrando un divino amor incondicional para nuestro tan condicional y perfectamente humano amor.

Y cada uno de nosotros puede encontrar a su pareja perfecta dentro. La Presencia incondicional que no puede abandonarnos. Incluso cuando nos sentimos abandonados.

¿Cómo?

Paso Uno: Deja de dar pasos fuera de ti mismo.

- Jeff Foster

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