Todos aquellos entre vosotros que hayais practicado alguna técnica de relajación, concentración, meditación, yoga, etc., posiblemente incluís ejercicios de respiración de diferentes tipos en ella. Es más que posible, además, que conozcáis tantas maneras de respirar como cursos, clases o libros hayais leído al respecto, pues es la principal función fisiológica que nos permite controlar, de manera consciente, diferentes procesos físicos y psíquicos de nuestro organismo y regularlos a voluntad.
El momento de la pausa
Dentro de las diferentes maneras y ejercicios de respiración, suele existir, en casi todos, una pausa entre el momento en el que inhalamos el aire y lo soltamos, de forma que, en muchas enseñanzas, se trabaja especialmente el mantener el aire en los pulmones durante un tiempo determinado antes de expulsarlo. Esta práctica de inspirar, retener y expirar, que según lo que practiques durará más o menos segundos, en más o menos ciclos de repeticiones, tiene un base tanto física y fisiológica como psíquica y metafísica, pues vamos a explicar un poco el porqué de la necesidad de retener el aire en los pulmones que nos dicen que hagamos, pero que no nos suelen decir por qué o para qué.
Componentes del aire que respiramos
Lo que todos sabemos es que el aire que respiramos forma parte de la triada de energías que nutren al ser humano, formadas por lo que designamos como carbono (lo que ingerimos y bebemos), oxigeno (lo que respiramos) y nitrógeno (las energías e impresiones que recogemos del entorno). En este caso, el aire está compuesto por elementos tales como el oxígeno, el ozono, el gas carbónico, algunos gases raros y un poco de argón, siendo toda esta mezcla la que entra en nuestros pulmones en cada inhalación. Sin embargo, en el aire no sólo están estos elementos gaseosos, sino que, por supuesto, se encuentra, como se encuentra imbuida en todas las cosas, la energía cósmica, la esencia etérica de la vida o como queramos llamar cada uno a lo que la medicina china llama el Chi, otros llaman prana y otros llaman fuerza vital. En nuestro planeta, esta fuerza vital o prana nos llega principalmente del sol, pues es nuestra estrella la fuente principal de la misma para todo lo que se encuentra en el sistema solar.








