domingo, 17 de enero de 2016
sábado, 16 de enero de 2016
“Por muchos planes que hagas, solo eres Io que te sucede”
Joan-Carles Mèlich, filósofo.
Tengo 53, pero cada año que cumplo me duele menos. Naci en el Eixample de Barcelona. Soy un agnóstico de cultura cristiana. Me gano lavida enseñando Filosofía en Ciencias de la Educaci6n el maestro da; el buen maestro se da y yo aspiro a entregarme. Publico 'La lectura como plegaria'
Tiene usted suerte de poder vivir filosofando.
Como cualquiera que se ponga. Yo les invito a todos a escribir, que es como rezar, y a leer, que es una plegaria...
Ningún escritor –ni lector- está de más, pero creyentes hay cada vez menos.
Para filosofar no hace falta creer, basta con querer conversar con los clásicos, que es como hablar con la humanidad de todas las épocas. Yo no me confieso con curas, sino con libros y cuadernos.
¿Por que leer tanto? Hubo nazis muy leídos y muchos sabios analfabetos.
Si lees a Sófocles, Dante, Cervantes, Dickens, Dostoyevski, Melville, Tolstoi, Strindberg, Proust, Rilke, Kafka, Musil, Joyce, Pessoa, Woolf, Mann, Beckett, Borges, Espriu o Canetti te entenderás mejor a ti y a los demás: vivirás más.
Hay muchos otros autores y más modernos que también enseñan a vivir.
Los libros de autoayuda no me interesan, porque solo dan respuestas que pasan de moda casi en el mismo instante en que se escriben. En cambio, los clásicos plantean nuevas preguntas cada vez que se leen.
¿Y si ya tengo bastante con mis dudas?
Podrà compartirlas con los clásicos, que en vida eran tan humanos, Iuego tan finitos, como usted y como yo: podian hacer planes, pero al final sólo somos lo que nos sucede..
Asumido.
...En cambio, como autores son inagotables. A cada uno nos dicen algo diferente en cada momento, porque no pretenden decirlo todo de una vez para siempre. Son clásicos porque no escribieron textos sagrados.
¿Cual es la dlferencia?
Un texto clásico es el que nunca se agota en ninguna lectura y, por tanto, siempre se lee como algo nuevo; pero la autoridad, al decretar que un texto es sagrado, intenta reducir su sentido inagotable a un significado inmutable. Eso es el totalitarismo.
Y si alguien cree tener la única verdad, también cree tener derecho a imponerla.
Por eso me atemoriza to sagrado, porque pone fin a toda conversación con los libros y la reduce a una orden. "Este texto significa esto". Después, llegan los mandamientos de todos los catecismos: cómo debes pensar, hablar, comer, vivir, guerrear, morir...
¿La religión no nos hace mejores?
Los actos demoniacos se cometen en nombre de Dios, pero el humano es un ser en busca de sentido, por eso también es irrenunciablemente religioso, aunque el modo de serlo pueda ser tan diverso como la propia humanidad. Pero, cuando se impone, la religión deja de ser lo que es: búsqueda y misterio, para devenir dogma y dominación.
Pues muchos se quejan del relativismo moral y del todo vale de nuestros dias.
Al contrario, yo creo que aún hay demasiado absolutismo y excesiva fe en certezas universales e incontestables. Hay demasiada moral y demasiada poca ética.
Pensaba que la ética sucedía a la moral.
La moral es un conjunto de normas, de valores, de hábitos propios de una cultura concreta en un momento de su historia. Y en la actualidad no hay una crisis moral. Todo lo contrario: nunca se habian redactado tantos códigos deontológicos.
Pero no por ello se actúa mejor.
Porque la moral nos dice qué debemos hacer; la ética nos dice que tenemos que hacer algo sin decirnos qué ni cómo hacerlo. No somos éticos porque sepamos qué hacer, sino porque no lo sabemos. Ser ético es no saber qué hacer, pero hacerlo al cabo.
Pues entonces no es tan complicado.
Al contrario, ser ético es dificil, porque lo fácil es seguir la norma sin más: quien es obediente no está obligado a pensar en las consecuencias de su obediencia. Quien es ético debe asumir Isa consecuencias de sus dudas.
Da seguridad tener normas.
Es habitual pensar que la inseguridad es inquietante, pero para mi lo mis inquietante es la seguridad. La moral dicta la ética duda.
¿La ética pone en duda lo que la moral ordena?
Asi es, pero lo esencial es que al final no hay ética sin compasión. Y ser compasivo es acompañar al otro en su sufrimiento.
¿Es ser empatico?
No; la compasión no es la empatia. El torturador es empático sólo para poder torturar mejor. Compasivo no es quien siente el dolor del otro, sino quien siente al otro sufrir.
¿Usted perdonarla al terrorista que asesina a su familia por una causa?
No hay motivos para perdonar, por eso mismo el perdónn es absurdo y por eso es perdón. Tan solo se puede perdonar lo imperdonable. El perdón no restaura, pero sin él no hay restauraci6n posible. Asi que, al menos, intentaría perdonar a ese terrorista.
¿Tiene usted miedo a morir?
No: la muerte no se vive. Por eso dice Epicuro que no hay que pensar la muerte, puesto que ninguno puede vivirla.
Si está ella, no estamos nosotros y si estamos nosotross, no está ella.
Pero lo grave no es tu muerte, sino la del ser querido: su ausencia. La muerte no se vive, pero si se muere la muerte de un ser amado.
La envidia ¿como evitar sentirla?
La envidia es un angustioso sentimiento de tristeza, rabia y frustración por el deseo de algo que no se posee pero que otro tiene.
La envidia generalmente se enfoca hacia personas de nuestro entorno cercano como familiares, vecinos o compañeros de trabajo. Y es que realmente es más fácil envidiar a un vecino que a un escritor famoso.
Se puede envidiar algo material como una casa o un coche… o algo intangible como el carácter de otra persona, su puesto de trabajo, el poder que ella tiene o su estatus social.
La envidia es un sentimiento desconcertante ya que mezcla emociones contradictorias: por un lado, se admira lo que la otra persona ha conseguido y, por otro, se siente pesar, enfado y frustración por no tener ese bien ajeno que consideramos indispensable para ser feliz. “Donde reina la envidia no puede vivir la virtud” Miguel de Cervantes.
La persona envidiosa es insaciable y nunca estará satisfecha, ya que no disfruta o aprecia lo que ella misma posee, sino que dedica todo su energía en el deseo de posesión de lo que los otros tienen en lugar de dedicarse a cumplir sus propios objetivos.
La envidia es un fenómeno psicológico que se produce de forma muy común y que hace sufrir tanto al envidioso como a sus propias víctimas, produciendo al afectado sentimientos de fracaso, melancolía y rencor que pueden hasta afectar la salud física, mental y emocional: insomnio, trastornos de apetito, ansiedad y depresión. “La envidia es el único vicio que no produce ningún placer a nadie”.
Claves para evitar sentir envidia o enfocarla de una manera sana:
1.- Reconoce que tienes envidia
“Grande es aquel que para brillar no necesita apagar la luz de los demás”.
La envidia brota de forma espontánea y natural. No trates de reprimir o negar este sentimiento. Acéptalo y trabaja para transformarlo en algo positivo. La envidia es un sentimiento que cuesta reconocérnoslo a nosotros mismos: pocas cosas nos hieren tanto como que nos digan “tú lo que tienes es envidia”. A menudo y sin darnos cuenta, la envidia que sentimos se expresa indirectamente a través de críticas constantes hacia las personas que poseen algo que ambicionamos o deseando que estas personas fracasen.
Dice un proverbio japonés que cuando todos estaban elogiando la cola del pavo real, el resto de pájaros exclamaron “pero miren sus patas”. El envidioso arruina el placer ajeno y siempre pone un “pero” ante los halagos ajenos.
2.- Analiza el origen de tu sentimiento
El juicio a uno mismo: nuestras excusas para no vivir
¿Te juzgas a ti mismo? No eres el único.
Aunque ya estoy acostumbrado, lo que más me ha sorprendido durante los 10 años que llevo trabajando (tanto a nivel individual como con grupos), es lo arraigado el juicio a uno mismo se encuentra en nosotros, los seres humanos. He trabajado con personas que disfrutaban del mayor éxito imaginable, que tenían una vida ideal, con las situaciones y circunstancias que otros soñarían. No obstante, las cuestiones del pasado que debíamos elaborar juntos, porque continuaban repitiéndose y creándoles dificultades sin motivo alguno, eran el juicio y la duda respecto a sí mismos.
Uno de los problemas con el auto-juicio es que nos aparta de la vida. Cuando comienzo a juzgarme mí mismo y decido que no puedo hacer algo, me digo algo así: “No, no puedo, no puedo hacer esto ni tomar este camino; es mejor que vaya por este otro…”. Sin embargo, si a pesar de las dudas decido continuar adelante y vivir esa experiencia, tendré mucha más fuerza vital, mayor crecimiento y más apertura. De manera que, lo que he aprendido acerca del juicio a uno mismo, es que tomar conciencia de él debe ser una de las prácticas más profundas para cada uno de nosotros. Y que, cuanto más conscientes somos acerca del momento en que aparece en nuestra mente y en nuestras acciones, antes podemos comenzar a trabajar con él y abrirnos a la vida en mayor medida.
El juicio a uno mismo y el rechazo.
Muchos creen que el juicio a uno mismo tiene su origen únicamente en el pasado. Por ejemplo: si tu madre criticó tus trabajos de arte, se supone que, incluso aunque hoy en día seas el pintor más célebre del mundo, o de tu ciudad, permanecerá en tí la semilla de la duda. Debido a que querías el amor y el reconocimiento de tu madre, su juicio aún te estaría afectando mientras sigues reproduciendo ese antiguo guión. Esto es válido para todos nosotros. Aunque, si profundizamos, debemos reconocer que vivimos en una sociedad que juzga y critica enormemente. Vivimos en una sociedad que nos obliga a compararnos unos con otros, a a juzgarnos entre nosotros. Es cierto que en este momento de nuestra evolución estamos rompiendo con ese círculo vicioso, pero si observamos este fenómeno más de cerca, descubriremos que se basa en un miedo primal muy básico.
Cuando en la antigüedad vivíamos en tribus, era vital para nosotros ser aceptados dentro de nuestro grupo tribal. La consecuencia de ser rechazado o apartado de la tribu podía ser la muerte. Podíamos morir solos. De manera que, aún conservamos un miedo innato al rechazo, a ser criticados y juzgados por otros y a que nos alejen de ellos. Uno de los aspectos que debemos superar cuando trabajamos el juicio a nosotros mismos es: si alguien te rechaza, permíteselo. Permite que no acepten algo que has dicho y ve en busca de las personas que sí estarán abiertas para lo que tienes que decir. Porque eso se convertirá en un acto de curación para tí. Al dejar ir esa atadura que quizá de niños no podíamos soltar hacia nuestros padres, porque dependíamos de ellos y entonces eran nuestro principal foco de atención, ahora, ya adultos, podemos liberarnos de esas antiguas energías, quizá en la figura de un amigo o de un grupo.
Juzgarse a uno mismo por el auto-juicio en sí.
Este juicio se da continuamente entre las personas espirituales o que buscan el autoconocimiento y el aprendizaje. Siempre hay un: “¡Oh, Dios mío! ¡Otra vez estoy haciendo lo mismo! ¡No puedo creerlo! ¡Puedo hacerlo mejor! “ (Lee se golpea la frente con la mano).
Cada vez que estoy haciendo esto (Lee se golpea repetidamente la frente con la mano, como reprendiéndose), no lo estoy haciendo mejor. En vez de eso, puedo tomar conciencia de mi auto-juicio y decir: “Ah, muy bien. Me doy cuenta de que me estoy juzgando. Así que pondré mi intención en soltar y dejar ir este juicio, no importa cuánto me lleve. Pongo mi intención en abrirme más allá del juicio mí mismo.”
Aceptación, consciencia y acción.
El primer paso para conseguir acabar con nuestro auto-juicio es aceptar que existe. No dejes que dé vueltas a tu alrededor como un mal olor o como una sombra de la que avergonzarte. Todo el mundo tiene algo con lo que está lidiando en su interior, y la mayoría de las personas tienen alguna clase de juicio a sí mismas.
Puedes escribir en tu ordenador o sobre el papel cuál es el mayor juicio que te haces a tí mismo/misma. A continuación, escribe: ¿Qué me impide hacer este juicio en mi vida?. Y para terminar: ¿Cómo me hace sentir este juicio?.
Por ejemplo, en esa lista el mayor juicio podría ser: “Tengo sobrepeso. Lo que me impide hacer es: asistir a cursos de danza, tener citas, sentirme a gusto con la ropa que llevo. Mis sentimientos acerca de él son: profunda vergüenza, la sensación de no ser lo bastante bueno/buena, tristeza, aislamiento…”.
El truco aquí es hacer dos cosas:
1.-Permite que esas emociones entren en tu cuerpo. Sé que eso es lo último que desearías hacer, pero si no dejas que esas emociones salgan a la superficie para ser liberadas, permanecerán a tu alrededor constantemente y continuarán minando tu vida, a menos que hagas algo para impedirlo.
viernes, 15 de enero de 2016
Yo Soy, el Yo Soy ( Yo Soy, la Magna presencia de Dios en Ti ) 2ª parte
Ultimo vídeo que hemos creado,
espero que os guste.
Hay que esforzarse por mantener tranquila en todo momento la expresión exterior; así sea entre amigos, parientes, socios o lo que sea, de cualquier condición o edad, pues cada vez que surge el impulso de discutir, criticar o resistir, es la señal de que la conciencia carnal se está entrometiendo para llamar la atención sobre ella.
Ese es el momento de darle la orden de observar obediencia y silencio.
Lo importante es conservarse en calma, en Gracia de Amor, Luz y Obediencia.
SI QUIERES SUSCRIBIRTE LO PUEDES HACER AQUÍ:
https://www.youtube.com/user/TheIsmavision
Lo mejor en la vida lo encuentras sin haberlo buscado
Lo mejor en la vida llama a tu puerta sin que lo esperes, porque en ocasiones, el secreto de la felicidad está no en buscar sino en dejarse encontrar, en ser paciente y mantener siempre el corazón encendido de ilusiones, de esperanzas…
Y a ti, ¿te ha sorprendido la vida alguna vez con esos engranajes inexplicables? En ocasiones, nos aferramos a dibujar en nuestra mente cómo debe ser nuestro futuro, y qué rostro debe tener ese amor que nos traerá la felicidad. Ahora bien, en realidad, a veces basta sólo con “dejarnos llevar”.
Sé paciente, ten calma. Porque cuando menos lo esperes todo tendrá sentido y la vida se acomodará a tus necesidades, a tus anhelos; basta con dejarse llevar y recordar que el protagonista de tu día a día, siempre eres tú y que mereces lo mejor.
Si hay algo que tenemos claro es que no es fácil tener paciencia ni convencernos de que basta sólo con confiar, para que todo lo bueno acontezca de pronto. En realidad, se trata de algo más: de tener la actitud adecuada.Son tus pensamientos quienes dan fuerza a tus emociones y quienes trasforman tu realidad. Si nos encerramos en nosotros mismos y cultivamos el resentimiento y la frustración, es muy difícil que dejemos una ventana abierta para que la vida nos inunde con su magia repentina.
Mantén una actitud fuerte, enérgica y positiva donde tú seas siempre lo más importante, tú eres quien merece ser feliz. Practica la sencillez, la pasión por vivir y no cierres la puerta a nada: las mejores experiencias las trae la casualidad.
La vida acontece cada día, déjate llevar por ella
¿Cómo dejarnos llevar por lo que nos trae la vida?, ¿quiere decir esto que no hemos de luchar, que no hemos de esquivar aquello que no deseamos? En absoluto. Existen matices: dejarse llevar por la vida es básicamente permitirnos “vivir” y aprender y disfrutar de todos sus detalles.
La vida te regala cada día nuevas oportunidades: permítete ser feliz otra vez, deja que lo improvisto te encuentre y te vista de ilusiones renovadas, que pinte en tu rostro alegrías, y estrellas que deslumbren tu corazón.
Lo creas o no, hay muchas personas que no se permiten “vivir”, que no saben inscribir en su cotidianidad el don de la apertura, del optimismo, de la esperanza y de la capacidad de ser feliz y hacer felices a los demás.
- La vida, en ocasiones, no es fácil, nos puede traer decepciones, pérdidas y errores. El quedarnos atascados con las vivencias del ayer nos cierra ventanas en el presente. Y una mente y un corazón con las ventanas cerradas se envenena de resentimiento.
- No dejes que tus heridas te conviertan en alguien que no deseas ser: alguien infeliz. Si te limitas a mirar a los demás preguntándote cómo lo hacen, “como consiguen ser felices”, es que aún no conoces el secreto: las personas aceptan sus pasado, lo asumen y afrontan el presente con optimismo.
Lo mejor está aún por llegar
Estudiantes aprenden el poder de la gratitud
Whitney Cole es maestra en la Escuela Primaria Oak Ridge en la ciudad de Sacramento en California (EE.UU) y comenzó un proyecto que está cambiando la vida de sus estudiantes y su comunidad.
Ella sugirió a sus estudiantes que lleven un “diario de gratitud” en el que registren todas las cosas buenas que les suceden a lo largo del día. De esta forma ha logrado que los chicos resalten lo bueno y puedan terminar el día de una manera positiva.
jueves, 14 de enero de 2016
La intuición: discernimiento del alma
La intuición es la guía del alma, que surge espontáneamente en el hombre durante esos momentos en que su mente se encuentra calmada. […] La meta de la ciencia del yoga es aquietar la mente, para que pueda escuchar sin distorsión alguna el infalible consejo de la Voz Interior.
«Resuelvan todos sus problemas a través de la meditación [decía Lahiri Mahasaya]. Pónganse en armonía con la activa Guía Interior; la divina voz posee la respuesta para cada uno de los dilemas de la vida. Aun cuando el ingenio del hombre para buscarse dificultades parece ser inagotable, el Auxiliador Infinito no es menos ingenioso».
Al desear que dependamos exclusivamente de Él, Dios no quiere decir que tú no debas pensar por ti mismo, pues Él espera que hagas uso de tu iniciativa. La idea es la siguiente: si no buscas primero la sintonía consciente con Dios, te desconectas de la Fuente y, por lo tanto, no puedes recibir su ayuda. Pero si acudes a Él en primer lugar, para todas las cosas, Él te guiará; el Señor te revelará cuáles son tus errores, de modo que puedas reformarte y cambiar el curso de tu vida.
Recuerda: mucho mejor que un millón de razonamientos mentales es sentarse y meditar en Dios hasta que sientas la calma en tu interior. Luego, dile al Señor: «No puedo resolver mi problema yo solo, ni aun disponiendo de miríadas de pensamientos diferentes; pero puedo resolverlo si lo coloco en tus manos y pido, en primer lugar, tu guía y, luego, analizo sus diversos ángulos para encontrar una posible solución». Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos. Cuando tienes la mente en calma y rebosante de fe, después de orar a Dios en meditación, te resulta posible ver diversas respuestas a tus problemas; y gracias a que tu mente está en calma, eres capaz de elegir la mejor de las soluciones. Pon en práctica esa solución y encontrarás el éxito. En esto consiste aplicar la ciencia de la religión a tu vida diaria.
El cultivo de la calma intuitiva requiere el desenvolvimiento de la vida interior. Cuando la intuición se halla suficientemente desarrollada, aporta una comprensión inmediata de la verdad. Esta prodigiosa experiencia está a tu alcance, y la meditación es el camino para obtenerla.
«La vida humana está sobrecargada de tristeza, hasta que aprendemos cómo armonizarnos con la Voluntad Divina, cuya “vía correcta” es con frecuencia desconcertante para la inteligencia del ego [dijo Sri Yukteswar]. Únicamente Dios puede dar un consejo certero. ¿Quién sino Él lleva la carga del cosmos?».
Cada mañana y cada noche, sumérgete en el silencio, es decir, en la meditación profunda, pues la meditación es la única vía para discernir entre la verdad y el error.
Aprende a seguir los dictados de tu conciencia: la divina facultad del discernimiento que existe en tu interior.
Dios es el susurro que escuchas en el santuario de tu conciencia y es, también, la luz de la intuición. Tú sabes cuándo estás obrando mal: todo tu ser te lo dice, y ese sentimiento es la voz de Dios. Si no le escuchas, Él se queda callado. Pero cuando despiertes de la ilusión y desees actuar correctamente, Dios te guiará.
Si sigues con fidelidad y constancia la voz interior de la conciencia, que es la voz de Dios, te convertirás en una persona auténticamente virtuosa, en un ser profundamente espiritual, en un hombre de paz.
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