miércoles, 19 de abril de 2017

Las energías del miedo y del amor


Tal y como dijimos en el artículo anterior, vamos a empezar a trabajar y explicar diferentes conceptos energéticos presentes y que forman parte de la experiencia humana y de la forma en la que nuestra psique está constituida. Hablar de las energías de miedo y amor es hablar de los dos componentes básicos que moldean la interacción humana en el mundo en el que vivimos. Todo puede reducirse, si fuéramos un poco drásticos, a energías de miedo, o basadas en él, o energías de amor, o derivadas del mismo. Como los dos extremos de un péndulo, son dos fuerzas que antagonizan, y si una está, la otra no suele poder hacerlo también a la vez.

Evidentemente, todo miedo puede ser transmutado con amor, pero con amor “cuántico”, pues el amor “romántico” que fluye por las capas más bajas del sistema energético humano tiene bastante sustrato también de miedo: de miedo a quedarse solo, de miedo a que no nos quieran, de miedo al sufrimiento, de miedo a perder a la persona con quien estamos, etc., por lo tanto, ese amor “real”, o ese amor cuántico que es el polo opuesto al miedo como energía, no es el amor de nuestras películas y series, de relaciones basadas en la necesidad o el aprovechamiento mutuo, sino el amor como bloque básico de creación de todo lo que es consciente y vivo en el universo.


El sustrato base de la Creación

Para poder entender el amor es necesario entender que no hay nada que pueda existir sin una energía base que lo forme. Esa energía base es consciente, y tiene una vibración, frecuencia y cualidad que le hace ver a todo como parte de todo, y sentirse parte de todo eso a su vez, pero que, cuando llega a niveles más densos y llega a convertirse en emoción humana, y usamos la palabra amor para definir algo que sentimos viene de esos otros niveles más elevados, no estamos describiendo o percibiendo sino el pálido reflejo en el mundo físico de lo que el amor es realmente como energía y sustrato en toda la Creación.

No hay forma de hacerle comprender a la mente humana este concepto si no es a través de algún tipo de experiencia sublime, en la que se pueda llegar a alcanzar en algún momento una conexión con esta vibración en su estado más puro y real. Los que han tenido atisbos de ese amor como sustrato básico de Todo, se dan cuenta de lo difícil que es expresarlo y explicarlo a otros, ya que es algo que solo sentido, vivido y experimentado en uno mismo, a través de la conexión que todos tenemos con otros planos donde esta energía es pura, creativa y sin distorsionar, radiante y luminosa, uno puede comprender lo que es realmente. Luego, al ser canalizada con mayor o menor distorsión hacia el plano físico, a través del sistema energético, aun disminuida en frecuencia, filtrada y coloreada ya por las emociones y formas mentales, nos permite tener un sentimiento al que le ponemos el mismo nombre, amor, aunque solo sea un sucedáneo del concepto original.


El miedo, motor de la sociedad

Por otro lado, el miedo es la contrapartida energética terrenal que mantiene una parte del sistema de vida humano en funcionamiento, pues la mayor parte de las personas hacemos casi todo por miedo. Vamos a trabajar por miedo a la falta de recursos, miedo a ser dejado de lado en la sociedad, miedo a no tener nada que hacer, a no ser útil, a no ser reconocido, importante, aceptado, a no estar integrado con los demás, etc. Entramos en relaciones, a veces (no quiero generalizar), por miedo a quedarnos solos, a que nadie nos acepte, a no seguir las normas sociales o vernos apartados por ellas, etc. Acatamos resoluciones, imposiciones y órdenes por miedo a las consecuencias, por miedo a sufrir, por miedo a ser castigados, etc.

Así que, en general, una parte de las acciones y mecanismos que rigen aún el sistema de control de la vida humana funcionan gracias al miedo. ¿Y esto porqué?

CÓMO CONVERTIRTE EN CRISTO, SEGÚN PHILIP K. DICK


EL ESCRITOR DE CIENCIA FICCIÓN Y MÍSTICO PHILIP K. DICK SOBRE CÓMO DEJAR QUE SE PRODUZCA EL ESTADO DE TOTAL DIVINIDAD EN EL INDIVIDUO

Philip K. Dick se ha convertido en los últimos años en el escritor de ciencia ficción más exitoso, si consideramos todas las películas y series que se han realizado a partir de sus obras, que algunos consideran proféticas de la distopía y enajenación que producen la tecnología y el capitalismo. La vida de Dick, sin embargo, fue bastante dura y no conoció dicho éxito realmente. Sus últimos años fueron consagrados a intentar entender una serie de asediantes visiones gnósticas, las cuales plasmó en su obsesiva The Exegesis (publicada póstumamente).

Dick se identificó con una veta del gnosticismo cristiano radical (no sin cierta paranoia), que considera que este mundo es una ilusión o simulación generada por un demiurgo que oscurece la luz verdadera de la divinidad con sus artificios (en este sentido, similar a la cábala luriana). Creía, sin embargo, que el ser humano era una imagen o una emanación de Cristo y podía despertar al estado crístico a través de un proceso que involucraba sobre todo el recuerdo de la naturaleza verdadera o anamnesis. Dick pensaba que Cristo se emanaba a sí mismo en la humanidad, jugando un juego de olvidar su propia naturaleza para despertar. Dick escribe en The Exegesis:

El creador puede permitirse descender a su propia creación. Puede permitirse eliminar sus memorias (de su identidad) y sus poderes supernaturales... El creador de manera deliberada planta señales en esta irreal creación --señales las cuales astutamente sabe que en el tiempo (eventualmente) le restaurarán su memoria (anamnesis)... Así que ha construido un sistema a prueba de fallas. No hay forma de que no recuerde eventualmente. Se ha hecho sujeto a un espacio espurio, tiempo y mundo (y muerte, dolor, pérdida, decadencia, etc.), pero tiene estas señales que desinhiben o estimulan distribuidas estratégicamente en el tiempo-espacio. Así que es él mismo quien se manda a sí mismo la carta que restaura la memoria.

En esto Dick sugiere un paralelo con el cuento gnóstico de la Leyenda de la Perla. Lo anterior recuerda también una de las frases mas memorables de Borges y por supuesto, más tarde en la historia, la trama de la película The Matrix. Escribe Borges:

El mayor hechicero (escribe memorablemente Novalis) sería el que el que se embrujara él mismo al punto de tomar sus propias fantasmagorías por apariciones autónomas. ¿No sería esta la verdad de nosotros? Yo conjeturo que así es. Nosotros (la indivisa divinidad que opera en nosotros) hemos soñado el mundo. Lo hemos soñado resistente, misterioso, visible, ubicuo en el espacio y firme en el tiempo; pero hemos consentido en su arquitectura tenues y eternos intersticios de sinrazón para saber que es falso.

Dick mantiene que:

un humano puede evolucionar a ser Cristo si Cristo ignita su propio ser en el humano y lo posee... en el momento cuando se lanza el último golpe (de dolor, lesión, humillación, muerte) es Cristo quien está ahí remplazando a la víctima y recibiendo el golpe.

De aquí que sea al recibir el sufrimiento con dignidad y confianza que uno pueda dejar entrar, como si fuere, el programa crístico. Dick no parece decir que uno deba sufrir sino que, ya que la vida es sufrimiento (muerte, vejez, enfermedad, pérdida), es en cómo se encara este sufrimiento que la divinidad emerge:

Huir del sufrimiento inexorablemente involucra fugarse de la vida (la realidad)... pero el secreto y misterioso opuesto de esto, encarar plenamente el sufrimiento --sin vacilar--, puede producir una alquimia mágica: de repente eres tú/de repente es Cristo/así que debes igualar (ser) Cristo.

Podemos interpretar aquí que el genuino sufrimiento, al de alguna manera anular la personalidad y la identificación con un yo separado, en la fe y en el significado de algo más grande, que trasciende la pequeña vida mundana, hace un vacío, crea lo que los místicos cristianos llamaban la kenosis, el vaciamiento de la propia voluntad en favor de la voluntad divina. El sufrimiento es una forma de éxtasis, uno se disuelve en su plenitud, plétora de sensación y universo; vacío de identidad individual: sólo eres sufrimiento... Esta renuncia es por una parte la prueba de la fe, y por otra parte el acto psicoespiritual mismo de aniquilarse para que nazca otra vez la divinidad en uno. Es en este momento de pasión que se cumple la promesa que alimenta la fe, de la divinidad interna, de la divinidad que nunca ha existido separada. Así también se cumple esta especie de tikkun olam en el que, como Dick escribe, "es el salvador quien debe ser salvado y quien en un sentido real es idéntico a aquel que salva". Esta divina metamorfosis no es finalmente más que una homologización del Uno con la creación, la reinstalación del Logos.



De aquí que el mal no exista absolutamente, sino como parte de esta obra mesiánica:

martes, 18 de abril de 2017

La Consciencia lo es todo



Este Advaita, del que hablo, no es en realidad una filosofía porque no se aferra a ningún principio. Es simplemente una recopilación de directrices y conceptos, y declara que ninguno de ellos es verdadero en un sentido absoluto. Se trata de indagar dentro de las limitaciones y los conceptos erróneos sobre cómo son las cosas. Por ello más que una verdad absoluta es un proceso. Sus enseñanzas contienen una serie de herramientas.

La herramienta primordial es que todo es Consciencia; todo es Uno. O, para ser más precisos, Advaita, si se traduce literalmente, significa "no dos". Ésa es la directriz más esencial. No es una verdad. Y una directriz se debe utilizar como medio para averiguar qué es verdaderamente válido; para indagar dentro de uno mismo y descubrir la propia naturaleza. Es un proceso que, cuando ocurre, se entiende como una parte natural del fluir de la vida.

Así que la Enseñanza como ocurre ahora, ya está surtiendo efecto en este momento. Si hay un "yo" autor presente, dirá: "Mira lo que he hecho. He pensado, me he dado cuenta, hoy he visto y he prestado atención, y por ello he obtenido tantos beneficios y resultados". El entendimiento es que es la Enseñanza misma la que te ha hecho reaccionar de la forma que ha querido. Es la Enseñanza misma la que, por su propia fuerza, tiene un impacto sobre ti.


A lo que esta enseñanza apunta es a que la Consciencia es la autora de todas las acciones y la que da vida a todo. Actúa a través de estos instrumentos humanos de la misma manera que actúa a través de los árboles, los pájaros o las cataratas. Los humanos están estructurados de tal forma que cuando la fuerza de la vida fluye a través de ellos reaccionan de acuerdo a su programación. Por lo tanto, hay organismos asesinos, organismos trabajadores, organismos perezosos; todos están creados para efectuar diferentes acciones. Hay organismos de perros, organismos de ardillas, organismos de peces, cada uno de los cuales actúa de acuerdo a su naturaleza biológica y a su programación. La Consciencia actúa a través de todo.

Cada organismo humano está programado genéticamente para producir una amplia variedad de acciones y reacciones. Tiene instintos y necesidades físicas. El organismo reacciona a esta programación de forma orgánica. Necesita aire y luchará para conseguirlo. Necesita agua; necesita comida; necesita calor y cobijo; tiene necesidad de sexo; tiene necesidad de todo tipo de cosas. Las necesidades del organismo le llevan a la acción, de forma completamente independiente a cualquier "yo" egóico. Tus propias investigaciones te mostrarán que no se necesita la presencia de un "yo" egóico para que la acción ocurra.

Es el ego o la mente pensante la que falsamente reivindica la autoría de la Consciencia como "mi" acción. Vocifera y amenaza, sugiriendo que si "yo" me voy no se hace nada. Lo que, por supuesto, ¡es ridículo! Está claro que ése no es el caso. En la ausencia de este "yo" egóico, se crea todo el universo.


La Consciencia lo es todo

Cómo tomar una decisión que cambiará tu vida


La mayoría de las veces somos conscientes de que hay algo importante en nuestras vidas que necesita algún cambio. Incluso a veces sabemos de qué clase de cambio se trata: terminar una relación de pareja, dejar un trabajo o irnos de algún sitio. Sin embargo, no encontramos la ruta que nos lleve del propósito a la acción. Nos nublamos y posponemos esa decisión indefinidamente.

Una decisión trascendental está compuesta esencialmente de dos elementos. Primero, debes haber identificado que en verdad existe un problema grave. Y segundo, ya sabes que es necesario cambiar esa situación para superar el problema. Entiendes que ya no es hora de paños de agua tibia, sino que tienes que tomar medidas concretas y, muchas veces, radicales.


“En cualquier momento de decisión, lo mejor que puedes hacer es lo correcto, la mejor cosa siguiente es lo incorrecto y lo peor que puedes hacer es nada”.

-Theodore Roosevelt-

Frente a los graves problemas, casi todos llegamos hasta ahí. Después, nos distraemos con otras cosas o dejamos pasar el tiempo “a ver qué pasa”. No terminamos de tomar la gran decisión que sabemos que debemos adoptar. Quizás lo que necesitamos es de un método para pasar del pensamiento a la acción o para, sencillamente, aceptar que no queremos darle un giro radical a esa situación.


Enseguida vamos a presentar algunas sugerencias que pueden ayudarte en ese difícil proceso de tomar una decisión trascendental. No se trata de un “paso a paso” que debes seguir al pie de la letra, sino de unas pautas acerca de las etapas que es necesario completar antes de llevar a la práctica una decisión definitiva.

Elimina la idea de que tu decisión va a terminar con todas las dificultades

A todos nos encantaría encontrar una decisión perfecta. Una que solucione todo de una vez. Que resuelva los inconvenientes y los erradique al cien por ciento. O sea, una decisión tipo “chuza” o “moñona”. Como en los bolos, que lanzas y tumbas todos los pines de una vez. Para decepción nuestra, ese tipo de decisiones no existen.



Toda decisión implica una o varias pérdidas. No se toma una decisión porque lo resuelva todo, sino porque nos lleva a una situación que mejora significativamente, algún aspecto de la vida que es importante para nosotros. La decisión resuelve un problema que es crucial, pero deja intactos otros elementos que igual tendremos que resolver.

La decisión trascendental también implica una dosis de inconformidad, sufrimiento o privación. Por eso necesitamos valor para tomarla. Piensa que si lo hacemos es porque el problema que queremos resolver ejerce una influencia tan negativa en nuestra vida que hace válidos los sacrificios necesarios para superarlo.

Identifica los riesgos y peligros involucrados en la decisión

Toda decisión trascendente implica también un conjunto de riesgos y, a veces, de peligros. Antes de dar el paso siguiente, debemos intentar delimitar el lugar de los pozos en los que podemos caer. Esto no solamente aumentará la fortaleza para seguir adelante, sino que además le otorgará más firmeza y conciencia a lo que estamos decidiendo.



Aquí es válido utilizar el viejo truco de la lista. Toma una hoja de papel y escribe todos los riesgos implicados en tu decisión. Sé concreto. Trata de ser muy preciso. Identifica cada riesgo y cómo te puede afectar. No omitas nada, incluso si piensas que se trata de un riesgo mínimo, absurdo y sin importancia (es mejor que trabajes con él de manera consciente que de manera inconsciente). Cuando vamos a tomar una decisión definitiva, nada es irrelevante.

Trata de hacer lo mismo con los peligros. La diferencia entre riesgo y peligro es que el primero implica algún daño relativamente menor, pero el segundo compromete de algún modo tu salud o tu vida. Suena extremo, pero por ejemplo para algunos romper con su pareja o cambiar de trabajo, con muchas deudas encima, son peligros. De ahí la parte relativa de esta identificación y el papel que puede jugar la dependencia emocional.

Examina tus emociones y fija un marco de acción

jueves, 6 de abril de 2017

Yo Soy, el Yo Soy (LAS CUERDAS DE ARPA DEL ALMA)


 ULTIMO VÍDEO QUE HEMOS CREADO, ESPERO QUE OS GUSTE.

Vamos a ocuparnos hoy de una explicación que, hasta donde Yo sé, no se ha dado hasta la fecha. Las Corrientes de las Fuerzas Positiva y Negativa, una a cada lado de la médula espinal, 
—siempre activas en su misión de distribución— son como dos cuerdas de arpa: la Negativa es una cuerda de bajo, y la Positiva, de la región aguda. Dentro de este nervio a cada lado de la médula espinal, se encuentra aquello que se parece a una cuerda de arpa. 
Cuando se entra al Sendero Consciente, estas Cuerdas Divinas —como quien dice— comienzan a ser afinadas; y cuando alcanzan cierta tirantez, comienzan a responderle a las Grandes Presencias Avanzadas que tocan sobre ellas, sin que el ser humano esté consciente de ello.



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Nos Tomamos unos días de descanso


Nos Tomamos unos días de descanso, estaremos hasta el día 18 de abril ausentes, por que nos tomamos unas pequeñas vacaciones de relax,
pero no se despisten los quiero de vuelta el 18 y pasare lista jeje

Mientras llega ese día os dejo el ultimo vídeo que hemos subido a youtube en el siguiente post.

Un abrazo y saben que los AMO
Bendiciones mis amados.

Ismael

Tomando tierra


La falta de enraizamiento se asocia normalmente a la sensación de estar “ido”, separado de la realidad física, sin tener los pies en la tierra y con la sensación de no estar conectados ni  afianzados energéticamente en el planeta en el que vivimos. Es un problema común en todos nosotros, ya que hay muchas cosas que nos desconectan del mismo, empezando por un estilo de vida alejado de la naturaleza, y siguiendo por las rutinas y formas que tenemos de evadirnos “hacia arriba”, en vez de afianzarnos “hacia abajo”, para sostenernos y tener una solidez energética que nos ayude a lidiar con las cosas.

Esta falta general de enraizamiento es uno de los problemas que permiten la manipulación mental, algo que mencionamos en el artículo anterior cuando decíamos que:

Como visteis también en el artículo sobre envenenamiento mental, al ser humano se le pueden insertar pensamientos que no son suyos, y se le puede manipular de forma bastante sencilla lo que piensa o cree, ya que el sistema bajo el que vivimos, y diferentes entes con el potencial para ello, pueden ubicar en nuestro cuerpo mental todo tipo de “paquetes” que, a no ser que estemos bastante atentos, y cuestionemos todo lo que se nos pasa por la cabeza (de lo que no estemos seguros si es nuestro o externo), pueden hacernos llegar a creer cosas que nosotros no creíamos, y pueden hacernos pensar o tener, y cambiar de ideas, mediante inserción externa y manipulación energética. Para muchas personas, este es el primer método que tiene el sistema bajo el que vivimos para evitar que hagamos algo, o que nos lancemos a ejecutar cambios potencialmente dañinos para la estructura del sistema, potenciando dudas, pensamientos o, literalmente, insertando ideas que de repente nos parecen que salen de la nada, como “intuiciones”, cuando no son más que burbujas insertadas en nosotros para hacernos dirigir nuestro pensamiento y visión de la realidad hacia un aspecto u otro.

La robustez del elemento tierra

En alquimia, y en todas las enseñanzas esotéricas, mágicas, ocultistas, metafísicas, etc., el elemento tierra nos proporciona esa solidez y esa robustez. La tierra es un elemento que contiene la fortaleza para establecer los cimientos de las cosas y poder así darles un sustrato que permita construirlas y sostenerlas. Cuando nuestro “mundo mental” se nos va de las manos, es cuando hay que echar mano de la ilusión del mundo físico, para volver a tomar control del mismo.

¿Qué significa que nuestro mundo mental se nos vaya de las manos? Significa que, a veces, vivimos metidos en nuestra cabeza, en los problemas, situaciones, eventos y mil cosas que tenemos, nos pasan, creemos que nos están pasando, pensamos que nos van a pasar, etc., pero que aún no tienen un reflejo en la realidad que vamos proyectando y co-creando, sino que, de momento, solo son la idea de la casa que el arquitecto tiene en mente antes de que la casa se haya construido de verdad. Si en nuestra mente nos abruma que tengamos 25 ideas de casas que nos causan todo tipo de vaivenes mentales y emocionales, pero que aún no han pasado de ser más que formas energéticas, entonces hay que bajar al suelo, tomar tierra y parar, antes de que, literalmente, nuestras películas mentales nos lleven demasiado lejos.

Es una ilusión

En Sanación Akáshica tenemos un bloqueo energético que llamamos “ilusión”. Se trata de una disfunción que suele aparecer en el cuerpo mental cuando decodificamos algo que percibimos de forma errónea. El ejemplo más tonto pero sencillo sería como cuando vemos a dos personas que conocemos y creemos que están hablando de nosotros (suposición), y eso nos lleva, sin ningún tipo de cercionamiento por nuestra parte, a montarnos una serie de escenarios mentales en los cuales nos imaginamos de todo respecto a esa supuesta conversación en la que creemos que, supuestamente, están conspirando contra nosotros nuestros amigos.

Esos escenarios mentales son provocados por las rutinas del programa ego que ya explicamos en este otro artículo, ya que siempre está en modo “observación” y “defensa”, procurando que no haya nada que pueda cogernos desprevenidos (al menos en nuestro mundo interior mental). Así, esa generación de supuestos escenarios de algo que supuestamente está pasando nos lleva a otras disfunciones energéticas al generar formas mentales y emocionales negativas que luego causan problemas en cualquier otra parte del sistema energético, al quedarse compactadas en nosotros mismos. Al final, lo más probable, como siempre, es que la causa objetiva del hecho, la conversación entre dos personas que conocíamos, no tuviera nada que ver con lo que nosotros hemos creído que estaba sucediendo, de ahí que, Don Miguel Ruiz, en su libro “Los Cuatro Acuerdos”, un libro de sabiduría tolteca, dice que uno de ellos es “nunca supongas nada”.

Restableciendo contacto con la parte tangible de las cosas

La Eternidad de la Naturaleza


Paul Cézanne dijo: "Todo se desvanece, se desmorona, ¿no es así? La naturaleza es siempre la misma, pero nada en ella nos parece que dure. Nuestro arte debe representar la emoción de su permanencia, junto con sus elementos, la apariencia de todos sus cambios. Nos debe dar una idea de su Eternidad."

Esa declaración debe ser una de las expresiones más claras y profundas de la naturaleza y el propósito del arte en nuestra época. ¿Qué quiso decir Cézanne, estando delante de una montaña, el Monte de Santa Victoria, una de las estructuras más sólidas y duraderas en la naturaleza, cuando dijo: "Todo se desvanece, se desmorona..."?

Cézanne se refería al acto de ver. No percibimos un mundo fuera de la Consciencia. El mundo es nuestra percepción del mundo. No hay evidencia de que haya un mundo aparte de su propia percepción, aparte de la Consciencia. Lo visto no puede separarse del ver y el ver no puede separarse de la Consciencia.

Un objeto sólido no puede aparecer en la Consciencia más de lo que un objeto sólido puede aparecer en el pensamiento. Sólo un objeto que está hecho de materia podría aparecer en el espacio. Sólo un objeto que está hecho de mente podría aparecer en la mente. Y sólo un objeto que está hecho de Consciencia puede aparecer en la Consciencia. Y como todo aparece en última instancia en la Consciencia, todo es, en último análisis, hecho de Consciencia.

Cuando decimos que percibimos un objeto, queremos decir que ese objeto aparece en la Consciencia. Es una percepción que aparece en la Consciencia. Si cerramos los ojos por un momento, la percepción anterior se desvanece por completo. Si reabrimos los ojos aparece una nueva percepción. Aunque pueda parecer que es el mismo objeto el que reaparece, es en realidad una nueva percepción.

Si repetimos este proceso, aparentemente mirando al mismo objeto durante un período de tiempo, la mente va a comparar las diversas imágenes o percepciones y concebir un objeto sólido que aparentemente ha perdurado a lo largo de la aparición y desaparición de las percepciones, y que existe en el tiempo y el espacio, independientemente de la Consciencia que lo percibe.

Este mismo concepto aparecerá y desaparecerá en cualquier otra percepción. Y con el siguiente pensamiento, se concibe un sujeto, un veedor, que supuestamente ha tenido varias vistas diferentes del objeto aparente y que estuvo supuestamente presente antes, durante y después de su aparición.

En este caso tanto el objeto como el veedor, que son concebidos como existentes por sí mismos, independientes del pensamiento que los piensa, son conceptos.

Este objeto y su sujeto, el veedor, son en realidad simple y solamente ese mismo pensamiento que los ha concebido. Y con el fin de concebir un objeto que exista y perdure en el tiempo y en el espacio, el tiempo y el espacio mismos tienen primero que ser concebidos, con el fin de albergar a estos objetos. Del mismo modo, el tiempo y el espacio en sí no son otra cosa que el mismo pensamiento que los ha concebido.

Sin embargo, aunque esta capacidad de la mente de concebir un objeto y su correspondiente sujeto es útil, no refleja un modelo preciso de experiencia. Nuestra experiencia real es que una percepción desaparece totalmente antes de que aparezca la siguiente percepción. Es en este sentido que, como decía Cézanne, todo "se desvanece" de momento a momento.

La aparente experiencia de un objeto sólido se disuelve en esta comprensión, y es sustituida por la comprensión de que nosotros en realidad experimentamos una serie de percepciones insustanciales, fugaces. Es en este sentido que "todo se desmorona". Dicho esto, también tenemos la intuición profunda de que algo, que Cézanne llama "naturaleza", perdura.

¿De dónde viene esta sensación de perdurabilidad o permanencia? ¿De dónde obtiene Cézanne el conocimiento de que, "La naturaleza es siempre la misma", dado que ya ha reconocido que, "Todo lo que vemos se desvanece, se desmorona"?