martes, 25 de agosto de 2015

En qué consiste amarse a uno mismo


El verdadero Amor a uno mismo es incondicional, y debe estar presente en todos nuestros aspectos; desde lo más básico y humano hasta encontrarnos con lo más sutil y profundo: el alma.

En esta conferencia Enriqueta Olivari nos explica en qué consiste amarse a uno mismo de un modo completo, para poder ser felices, establecer relaciones sanas y llevar una vida plena.

Respiración para desahogar emociones: un apoyo para la verdadera curación


Las emociones contenidas son liberadas como burbujas desde nuestro subconsciente para traernos información importante que sanará nuestro cuerpo y vida.

Las emociones son energía bioquímica que se mueve por el cuerpo a cada instante influyendo de forma profunda y acentuada en la salud y todos los aspectos de nuestra vida. Sin embargo, no siempre se entiende porque a veces reaccionamos de ciertas formas ante las experiencias de la vida cotidiana, a veces no se comprende el enojo, la depresión o el miedo, hay quienes no pueden llorar o no saben qué hacer con su ira o el dolor emocional, y al no darle un sentido a lo que sienten se puede provocar el rechazo, la negación o la represión de la emoción.

La emoción contenida, reprimida o negada se queda en el cuerpo, son como burbujas de energía en el fondo de nuestro ser esperando a ser liberadas.Liberar una emoción significa que se hace consciente, o sale “a la luz” información guardada que no se veía a simple vista.

Uno puede creer que ya se le olvidó lo que le hizo sentir mal y pensar: “Eso ya no importa”, “Ya lo superé” “¿Para qué ir hacia atras?” Y trata  de borrar sus temores o lo que le provocó dolor en la infancia o alguna etapa de su vida. “Vamos hacia adelante.” Y si. Puede ser una muy buena actitud. Pero, si la emoción no se liberó con entendimiento, y se desahogó profundamente con una consciencia de aprendizaje, esta se habrá quedado negada, estancada o como una pequeña sombra que afectará nuestra vida.

Si deseas curar tu cuerpo o tu vida de forma profunda, es necesario que aprendas a aceptar y liberar emociones, ya que estas son unas grandiosas mensajeras de lo que nos ha tocado aprender en esta vida. Negarlas o juzgarlas solo acarrea enfermedades y limitaciones. Ir entendiendo el por qué viviste ciertas cosas y el por qué te hicieron sentir de cierta forma es muy importante para que tu espíritu sienta que está en verdad creciendo. Cuando algo no crece, se debilita, recae y enferma. Asi pues, podrás notar en que partes de tu vida o tu cuerpo te has quedado estancado o con una emoción atorada, y es momento de darle salida y desahogarlas de una forma que te retroalimente de forma profunda.

Respiración para desahogar emociones

La respiración bien hecha no solo fortifica, vigoriza y rejuvenece los tejidos, el sistema nervioso, muscular y glandular, sino que tiene efectos medicinales sorprendentes ya que ayuda a movilizar emociones profundas y contenidas, traer a la consciencia experiencias guardadas en el inconsciente permitiendo su liberación resolución e integración para que el cuerpo y la vida sanen.

Por lo general, muy pocas personas saben respirar. La respiración se queda atorada en la parte del pecho, y esto no ayuda a que la persona realmente haga contacto con lo que está sintiendo. Aquí te damos 4 pasos sencillos para irte poniendo en contacto con las emociones contenidas.

¿Cómo iniciar una sesión de respiración curativa?

Sigue estos 4 pasos:

La filosofía de desaprender


Última conferencia realizada durante el Tour por Latinoamérica este 2015 de Enric Corbera.

La filosofía del método de la BioNeuroEmoción y el Arte de desaprender encuentran una fusión en los conceptos que Enric dicta en esta conferencia. Los engramas, las creencias y nuestra peculiar manera de observar el mundo presentan nuestro tiempo presente.

Desprendernos del pasado y ser conscientes de las situaciones que experimentamos con el objetivo de entender el para qué las vivimos es la esencia de la filosofía del método.

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lunes, 24 de agosto de 2015

El Placer de Soltarse


Entre las orillas del placer y del dolor fluye el río de la vida. Solo cuando la mente se niega a fluir con la vida y se estanca en las orillas, se convierte en un problema.
Fluir con la vida quiere decir aceptación: Dejar llegar lo que viene y dejar ir lo que se va. Tú no eres lo que sucede, eres a quien le sucede, este extracto de: ” El río de la vida” de Nisargadatta, para mi refleja todo lo que tiene que ver con realmente soltar, tomando el símil y la actitud de un río que fluye libremente frente a los acontecimientos que aparecen ante nosotros.
Como dice Joan Garriga, “Si ahora pudiéramos poner todo en suspenso, todas nuestras ideas acerca de quiénes somos o de qué hacemos, de los padres que tenemos, de nuestros hijos, y quedarnos en un silencio absoluto, ¿qué queda?”

El latido, la presencia, el ser, el vacío. Una manera de trabajar es acercarse a este vacío donde no existen, el bien y el mal; Simplemente existe la vida desplegando sus formas. Te conviertes en alguien contemplativo que no juzga a nadie, sino que trata de dar un buen lugar a todos. Creo que es el fruto que obtienen las personas que meditan: se anclan en un lugar que ya no tiene tanto que ver con si nuestros padres fueron buenos o malos, si nuestra pareja nos quiere o no nos quiere. En este lugar hay un gran asentimiento.”

Tal vez haya que volver a nuestras raíces para llegar a ser lo que somos, para darnos cuenta y luego soltarlo, Como una forma de contactar con nuestro interior olvidándonos un poco de todas las exigencias y condicionantes externos.
Para mi la clave es soltar, soltar ese contacto con las prisas, esa necesidad de rentabilizar nuestro tiempo, parece que rentabilizamos el tiempo, hacemos mas cosas, pero lo que conseguimos es estar mas estresados y al final de todo, lo único que perdemos es nuestro espacio interno y con ello nuestro propio centro, estando mas pendiente de fuera, que de nosotros mismos y de todo lo que nos pasa.

Creo que la verdadera necesidad es simplemente pararnos, y dejar que las cosas sean, siendo espectadores de la vida como si fuera un río, ver como todo acontece a pesar de nosotros.
El placer de soltarse tiene que ver con la aceptación, como una puerta para transformar, para cambiar, pero desde la libertad, no desde la exigencia o la atadura a lo que tengo que hacer, rompiendo la inercia de correr y la necesidad desde “el impulso de hacer”. Comenzando a escuchar lo que quieres y lo que necesitas de verdad, desde tu verdad interior, como parte de tu propio proceso personal, desde tu responsabilidad, como parte de tu desarrollo y evolución.

“Contra lo que te resistes, persiste, lo que aceptas, se diluye”.

El placer de Soltar tiene que ver con fluir con dejar que las cosas vengan, abriéndose a dejar llegar lo que viene y dejar que se vaya lo que se va, sin resistencias, sin forzar.
Para romper esta identificación de la que hablamos, se hace imprescindible adoptar una actitud abierta en estos momentos, que permita dejarse llevar, aumentando la consciencia de donde estamos, que hacemos. Como realmente abordar aquello en lo que entramos en cada momento, dejándonos simplemente vivir aquello que sucede, sin prejuicios, sin defensas, solo lo que ahí, “aquí y ahora”.

Para tener una actitud abierta es importante aceptar el pasado, estar en paz con el. Aceptando y soltando todo lo que viene de el, aceptar lo ocurrido y soltar.
Dejarlo marchar, lo que paso, paso, ya no esta, solo es el recuerdo de lo que fue. El pasado ya no puede ser modificado y la situación del pasado ya no esta, solo en nuestra cabeza y en vivencias del recuerdo.
Este es un buen momento “aquí y ahora” para aceptar el destino absolutamente con lo que llega, sin mirar atrás, no hay otra manera de ser libre, como decía Osho, sin esa libertad, quedamos fijados en las trampas de nuestro propio pasado, no hacerlo de esta manera significa vivir esclavo de tu pasado. Con eso a veces, es peor la situación que nos mantiene esclavos ahora mismo, que lo que realmente ocurrió. Viviendo esclav@s de lo que ocurrió el resto de nuestra vida.






Muchas de las situaciones que vivimos, nos mantienen en un estado continuo de tensión, donde nos identificamos con todo lo que hay que hacer, nos sentimos agarrados, identificados, sujetos a realidades que de alguna manera acaban teniendo un dominio sobre nosotros o ejercen una fuerte influencia.
La aceptación de las partes peores de nosotros, es precisamente lo que nos permite vivir la totalidad de nosotros mismos como seres integrados y totales.

En este proceso de apertura y de observación activa el aprendizaje sigue marcando pautas, pero a medida de que vamos siendo conscientes, cada vez tienen menos fuerza, son como pensamientos que vienen y van, pero a través del proceso de soltar la identificación, simplemente pasan, son observados y dejan paso a otra u otras situaciones, en un continum.

En las situaciones de cambio estamos abiertos, porque no sabemos lo que va a suceder, estamos en un estado de alerta permanente, donde nos sorprendemos y sorprendemos a los otros, creando también relaciones y situaciones nuevas, desde aquí vivimos cada cosa como nueva, como inesperada, como no conocida, esto también nos pone en una continua apertura. Ábrete a lo nuevo todo esta por suceder y un@ se mantiene en una continua expectativa.

La Ecuación Emocional


La muerte es uno de los procesos que más dudas suscita, aun son muchos los interrogantes que se agolpan tras ese escueto instante en el que todo cambia y nosotros somos el protagonista y único actor de esta comedia. Tanto si ya tienes integrado cierto conocimiento, o si no lo tienes, a la hora de la verdad, lo que hará que el proceso sea correcto o incorrecto, es nuestro estado emocional. Antiguamente, lo que más se valoraba a la hora de morir, no era la cantidad de lujo que acompañaba al sepelio, cuál iba a ser tu epitafio o si el respeto que infundías era gradual a la cantidad de personas que lloraban sobre la caja. Lo importante y lo esencial siempre fue morir en paz. ¿Por qué? Muy sencillo, porque ese estado de paz, de emoción equilibrada, era esencial para tener la suficiente lucidez en el otro lado, ya que aquellos que hacían su tránsito de este modo, casi se aseguraban un lugar en el “cielo”.

Tras la muerte el mecanismo que va a graduar nuestra posibilidad de “elevar” nuestra conciencia, será nuestro estado emocional. Las emociones o los apegos asociados a emociones, jugaran en nuestra contra, ya que si no estamos preparados para soltar ciertos apegos o trascender ciertos estados emocionales, estaremos pidiendo a gritos volver a repetir este ciclo. En nuestro planeta contamos con una particularidad, y es que existe una inducción (provocación) a generar ciertas bandas de frecuencia vibracional concreta. Tenemos particularmente, el doble de esfuerzo, ya que hay unos intereses muy concretos que tratan de impedir que salgamos de esas bandas de frecuencia. Salir de esa banda que prácticamente obliga a reencarnar, pasa por llegar a nuestro proceso de muerte con los deberes hechos.

Las programaciones mentales arrastran al individuo a la condición de miedo y culpa, estos estados son los más pesados y complicados de trascender, en ellos se encierra gran parte de este mecanismo de trampa reencarnatoria. Otros factores no ligados a las emociones, son los conceptos que aprendemos durante nuestra vida, y que los asumimos del propio uso, como son la linealidad y la direccionalidad. Se nos ha programado a actuar de forma lineal y siempre en una dirección, para ir del punto A al punto C, hay que pasar por el punto B, esto se traduce en que si te dicen que ir hacia el túnel o la luz, es lo erróneo, colapsemos y pensemos que ya no hay sitio donde ir, que nos perderemos o que quedaremos atrapados por siempre en la nada.

Pensar que al morir hay que desplazarse alguna parte, hay que ir aquí, o allí, ya de por sí, es erróneo, ya que el sistema natural es mucho más sencillo y no necesita un GPS. Pensar en este pequeño proceso como algo complejo, que hay que saber dónde ir y con quien hablar, a quien hacer caso, pensar si ese es quien dice ser, o si en realidad, quizás es otra cosa, no nos ayuda tampoco. Las comeduras de coco, no son de alguien que afronta este pequeño transito con la mayor lucidez. Morir no es un trámite burocrático, no hay necesidad de preguntar a nadie, no es necesario tampoco que te guíen o te acompañen. Ten siempre presente, que todo lo que sea natural, será siempre sencillo, no necesitara conocimiento y seguro que ya lo sabes, no es algo que tengas que aprender o que alguien te tenga que enseñar.

Lo que funciona es siempre lo más sencillo.

El conocimiento es muy importante, pero no esencial para afrontar algunos retos como este, que es puramente instintivo e intuitivo (se sabe / se siente), igual que no traías un manual de instrucciones titulado “donde ir para nacer” tampoco necesitamos nada para terminar tus días en este invento llamado vida. Pensad por un segundo, que nadie (ningún creador) crearía un proceso tan complejo, para algo tan frecuente y natural como es morir, todo en el universo, en la naturaleza, en nuestro organismo, en nuestra realidad cotidiana, nace y muere, se crea y se destruye. Nos han programado para temer este momento, nos programado para confundirnos, para despistarnos, para centrar nuestra atención y darle importancia a lo que no lo tiene. Toda una vida trabajando para acumular cosas que no te podrás llevar, y sin embargo, lo que de verdad si te llevas, las emociones, no las trabajas y luego pasa lo que pasa, aquí otra vez.

Estarás pensando… ¿pero la reencarnación no era una trampa, entonces? La reencarnación no es obligatoria, nadie te obliga, otra cosa es como te convencen, a pesar de esto, si existe esta trampa y cada vez son más los que están convencidos de ello, lo bueno es que es sencillo eludirla. En nuestra contra jugaran básicamente dos cosas, nuestra mente, que puede ser engañada y nuestras emociones, que son empujadas a un rango concreto, que si son densas, será muy difícil trascenderlas y salir en el momento. La trampa básicamente lo que produce es que todos los planos constreñidos a unas frecuencias vibratorias muy concretas y densas sean lo único que percibes y con ello solo a los entes que allí habitan.

Estas frecuencias vibratorias bajas, están asociadas a estados emocionales, los cuales se sintonizan automáticamente a esas bandas de frecuencia más densas, esto es realmente lo que es la matrix. Estas frecuencias densas necesitan un entorno denso, físico y material, para que sea posible sostenerlas, digamos que lo uno, va unido a lo otro. Estas frecuencias densas precisan una ingente cantidad de energía, por lo tanto nuestro estado necesariamente tiene que estar inducido constantemente a esos estados, para que la realidad física, material, aplicada a esos rangos de vibración se mantenga. Para ello esa energía debe ser generada y nosotros somos ese generador, que no solo alimenta a estos seres, sino que sostiene este sistema y otros aún menos evidentes.

En este caso la película Matrix juega en nuestra contra, ya que una alegoría ha sido tomada de forma literal, lo cual genera una ingente cantidad de errores. La simulación informática presentada como una holografía física a la cual estamos literalmente enchufados no puede ser tomado tal cual, sino que debe ser una mera referencia conceptual, si de verdad fuera este film tan literal, ¿Creéis qué se hubiera llegado a proyectar? Evidentemente no, por lo tanto no es un documental, sino una referencia conceptual a la que extrapolar a la realidad física, que si es verdad que existe, pero qué está asociada y artificialmente sujeta, a unos estados físicos en unas bandas de frecuencia y vibración muy concretas. De hecho, el arranque de esta película es per se, una trampa, ya que al protagonista se le obliga a elegir sin libertad, entre dos opciones (dualidad) las cuales ninguna de ellas esconde una libertad real, sino dos opciones incorrectas, ya que la libre elección real, permite trascender ambas opciones.

También el concepto “crear tu realidad” está íntimamente asociado a estas bandas de frecuencias, por lo tanto, todo lo que escape a estas frecuencias cuesta mucho materializaras, el único modo, es modificar entre todos el rango de esta frecuencia, para que nuestra inducción creativa esté más cerca de las frecuencias que emitimos de forma natural (llámalo equilibrio) si deseas crear paz, armonía y amor. En un rango como el actual, que está preparado para materializar rápidamente ira, odio, miedo o culpa, necesitaras un sobresfuerzo (dedicación exclusiva) y una intención cristalina para que tu voluntad haga que aquello que te propones se materialice, por eso la mayoría de las veces no logramos esa utopía.

Los rangos de frecuencias más elevados no requieren tanta energía y son bastantes más poderosos (más fuerza) que los densos, por eso a aquello a lo que llamamos “mal” tiene tanta hiperactividad, porque es una energía menos poderosa (menos fuerza) y por consiguiente muy sencilla de transmutar. Por tanto requiere más dedicación, más acción y más drenaje energético, que es sacado casi en exclusiva de nosotros. El “bien” por contra es más sencillo de generar, no precisa grandes infraestructuras, ni gran cantidad de energía, y una pequeña porción es más poderosa que una gran cantidad de “mal” por eso la suma de pequeños gestos de buena voluntad, pueden hacer que rápidamente se dé la vuelta a la tortilla.

Vivir en un entorno tan complejo y con tantas energías densas, nos atrofia y nos enferma, literalmente nos mata. Vivimos permanentemente luchando por sobrevivir, nuestros sistemas energéticos sutiles y corporales luchan por reponer y equilibrar sus sistemas, pero este estrés acaba enfermándonos. Nuestros cuerpos sutiles no son capaces de reconstruirse debidamente, se debilitan y propicia que cualquier parásito pueda entrar cuando quiera y sacar provecho de nosotros, lo que genera más estrés y más enfermedad. El sufrimiento acaba estando ligado con todo esto, desde que empezamos a tener un mínimo de conocimiento, perdemos nuestro escudo y entramos en esas frecuencias bajas, las cuales hacen que nos sintonicemos con emociones ligadas al sufrimiento, que a su vez, al no lograr purgarlas debidamente acaban acumulándose, generando más y más emociones densas, que provocan lo que conoces como enfermedad, vejez y muerte.

El gasto de energía que requerimos para sobrevivir en estos estados de vibración son tan altos que no nos da tiempo a reponernos, esto sumado a todos los factores ambientales que generan más depresión autoinmune, acaba favoreciendo el colapso y la muerte. Lo curioso es que todo esto que parece pintarse muy negro, es lo que tenemos asumido como normal, nacer, crecer, enfermar constantemente (desde que nacemos hasta que morimos) envejecer y morir, es lo que socialmente hemos asumido como normal, cuando no debiera ser así, al menos en lo que deriva al sufrimiento, la enfermedad y por supuesto el miedo. Lo que nos lleva de nuevo a la reencarnación y el proceso de trampa o salir de ella.

Emoción = Vibración + Frecuencia = Destino.



domingo, 23 de agosto de 2015

“Los miedos primarios imbuidos en la psique del ser humano” (II) David Topí.


Nos habíamos quedado en el último artículo repasando dos de los temores inconscientes más profundos grabados en la psique del ser humano. Vamos a completar la lista con otros dos que son también muy prevalentes y que conforman el conjunto de aquellos “talones de Aquiles” que todos tenemos y que permiten, de muchas formas, el sustento y refuerzo del sistema bajo el que vivimos.



Necesidad de protección y miedo al abandono

El tercer temor imbuido en nuestra psique está relacionado con la protección de los depredadores que ya hemos visto. Una de las primeras reacciones que tenemos, subconscientemente, cuando nos encontramos en una situación donde nos sentimos o vemos atacados o asaltados, es la búsqueda de protección, simbolizada por el personaje del “padre protector”, del miembro más “fuerte” del clan o de aquel que “cuida” de otros. Así, en los tiempos en los que la llegada de la noche hacía aparecer el peligro de los depredadores, todos buscaban el resguardo y protección de aquellos miembros que, por las razones que fueran, se erigían en cuidadores y protectores de la tribu, del grupo. Al hacer esto, estaban dando cierto poder y control sobre el resto, al personaje o miembro que tomaba este rol. De esta forma, estos se convertían de algún modo en los dirigentes y “jefes” de nuestros ancestros, por el simple hecho de tener las capacidades físicas e intelectuales para proteger a los demás: dictaban dónde era seguro ir a cazar, a pescar o a recolectar comida, o dónde no ir, decidían cuando se podía salir de la seguridad del grupo y cuando no, etc. Esta necesidad de protección, de nuevo, inconsciente, es la misma que se sigue propagando actualmente en el “mundo moderno”, habiendo sustituido al jefe fuerte del clan, por gobiernos, policías, militares y demás organizaciones e instituciones por el estilo, que no podrían ser implantadas y tener tanto poder sobre la población, sino fuera por la explotación de la necesidad de protección que llevamos imbuido todos como parte de uno de los instintos primarios del ser humano.



Si hay miedo, se busca instintivamente protección

La cuestión es que la reacción instintiva al miedo es la de buscar “protectores” y lo hacemos sin ser conscientes de ello, en la mayoría de los casos. Sabiendo esto, no hay más que mantenernos en un estado potencialmente latente siempre de temor a que pase esto, a que pase lo otro, para que, instintivamente, mantengamos siempre la necesidad de este tipo de sistemas de protección (percibidos como tales). Atentados de bandera falsa (creados por los propios países para imponer en sus ciudadanos ciertas normas y leyes como resultado del mismo), conflictos creados artificialmente, enfrentamientos continuos de ideologías, culturas, razas, credos. Nada que no podáis comprender ya por vosotros mismos. La contrapartida a este tipo de miedo, es el desarrollo del coraje y la valentía personal, para actuar por uno mismo sin buscar protección externa a pesar del miedo que se pueda sentir o percibir, por esta o cualquier otra situación vivida.

Así, esta necesidad de protección viene asociada con el tercer miedo más prevalente en la psique humana: el miedo al abandono por aquella figura protectora que nos protegía. Antiguamente, ser abandonado por tu tribu, tu clan, tu grupo, significaba directamente la muerte a manos de depredadores, del clima, de otras tribus, etc., por lo que el miedo a ello significaba aceptar las normas, reglas y decisiones de aquellos que protegían al clan para sobrevivir en conjunto.

Además, el ser abandonado, obliga a tener que enfrentar los posibles problemas, depredadores, obstáculos, situaciones peligrosas, etc., por uno mismo, algo que no suele ser lo más deseado por la mayoría de las personas en nuestra sociedad, ni ahora ni hace miles de años. Si no existe tal o cual institución, cuerpo de protección, organismo, etc., ¿quién me va a solucionar mis problemas? Eso es básicamente la versión moderna del mismo problema que tenían nuestros antepasados en su contexto particular.

El miedo al abandono está presente en muchos grados en nuestra vida. Un niño que no se separa de sus padres, porque evidentemente sin ellos no sabría desenvolverse en el mundo, un persona que se aferra a una pareja para poder navegar por la vida, un empleado que se rige por las decisiones de su jefe para no perder el trabajo y el sueldo, el equivalente a ser desterrado de la tribu y, posiblemente, no ser capaz de sobrevivir por sí mismo. Son contextos diferentes para actuaciones y sistemas relacionados con el mismo tipo de precepto: el miedo al abandono de la figura “protectora” y “cuidadora”, sea una persona o todo un ejército militar.



Miedo al caos

El cuarto y último miedo primario también tiene mucho peso en nuestro modo de vida. Antiguamente, si caía la noche, si corríamos el riesgo de ser atacados por depredadores, si el protector del clan no nos cuidaba, el pánico podía apoderarse de los miembros de la tribu, nadie sabía qué hacer ni cómo reaccionar, no había control, no había orden, no había seguridad. La percepción de que no existía algo que mantuviera el control de la situación, en estas horas de potencial peligro, llevó a desarrollar otro miedo instintivo: el miedo al caos.

Omraam Mikhaël Aïvanhov

Omraam Mikhaël Aïvanhov

“Desarrollar sentimientos generosos y fraternales” 

“Decís que os gustaría comportaros con todos los humanos como si fuesen vuestros hermanos, ¡pero qué difícil resulta! Desde luego que es difícil, es la cosa más difícil del mundo. Pero también es la más necesaria. 

El progreso de la ciencia y de la técnica ha dado a todos los habitantes del planeta unos medios cada vez más eficaces para manifestarse, para entrar en relación; y como cada día son más numerosos, si los humanos no hacen el esfuerzo de dominar sus tendencias egoístas, agresivas, así como su necesidad de dominación, la existencia se hará imposible.

Por el momento, los que han comprendido esta situación son muy pocos. La mayoría, maravillados por los medios puestos a su disposición, procuran aprovecharse de ellos sin preguntarse si lo que estiman útil y benéfico para ellos lo es también para los demás: usan y abusan de las cosas, quieren ser siempre los primeros, los más ricos, los más poderosos, aquí y allá, y se vuelven agresivos, crueles.

Pero eso no podrá durar mucho tiempo: serán las condiciones que ellos mismos han creado las que van a obligar a los humanos a desarrollar unos sentimientos más generosos y más fraternales, los unos con respecto a los otros.”

El Placer -nunca debe ser tomado como criterio

"Sean cuales sean las circunstancias, el placer nunca debe ser tomado como criterio. O al menos hay que saber que se trata de un criterio muy insuficiente. 

Porque, lo que procura placer generalmente a los humanos a menudo alimenta más a sus instintos que a su alma y a su espíritu. Sólo hay que ver dónde encuentran el placer: comer, beber, seducir a hombres y mujeres, jugarse el dinero, vivir en el lujo, abusar del poder, vengarse, etc., las posibilidades no faltan. ¿Pero a dónde van así?