domingo, 31 de julio de 2016

“Los momentos de alegría”


“Todos habéis vivido algunos momentos de alegría, de felicidad… 

Así pues, buscad de nuevo estos momentos. Incluso aunque sólo hayáis tenido tres o cuatro en vuestra existencia o sólo uno, volved a recordarlo a menudo, acordaos del lugar, las circunstancias, las personas… 

Esforzaos en revivir los mismos pensamientos, los mismos sentimientos, las mismas sensaciones. 

Poco a poco, tendréis la impresión de que estáis viviendo de nuevo esos estados con la misma intensidad que si estuvieran sucediendo en este mismo instante, realmente, por primera vez.

Lo esencial nunca está en lo que os viene del exterior, sino en lo que sentís interiormente. 

Buscad pues todos los momentos en los que comprendisteis, sentisteis la belleza, el sentido de la vida.

Que todos estos momentos estén a vuestra disposición para los días que los necesitéis. He aquí un método más de trabajo. 

Y hacedlo incluso de manera que entre estos recuerdos podáis elegir. 

El miedo a actuar

Vamos a suponer que ya has tomado una decisión con respecto a algún asunto en particular. Ya has decidido el curso de acción a tomar luego de pesar las distintas alternativas. Te has planteado tus metas y objetivos. Sabes a donde quieres llegar. No te queda más que poner en práctica la decisión tomada con tanto esfuerzo y trabajo. Sólo te queda actuar, arrancar con tu proyecto. ¿Para qué sirve una decisión si no la implementas, no es cierto? Pero no puedes. Sabes exactamente lo que tienes que hacer, pero no te puedes mover! Estas paralizado. Inercia total!
Encuentras mil excusas para no tomar ninguna acción. Que no es el momento adecuado, que debes revisar y reconsiderar tu decisión, que prefieres esperar, quizás cambian las cosas por sí solas, quizás alguien tome la decisión por ti o mejor esperas que surja una idea mejor, que las condiciones cambien o te ganes la lotería y entonces todos tus problemas se resuelvan. Si esperabas mejorar tu situación decides que mejor no haces nada, que mejor es malo conocido que bueno por conocer. En conclusión: no mueves un dedo.
Todos hemos estado en esta situación. Las razones de la inercia son muchas.Temor al cambio, a equivocarnos, miedo a que las cosas no salgan como esperamos, o que salgan incluso “mejor” de lo que esperábamos lo que requeriría nuevas decisiones, responsabilidades y más cambios. Sin embargo seguimos ahí, quejándonos de nuestra situación sin hacer nada o imaginando como todo sería maravilloso y fantástico cuando alcancemos la meta – si la alcanzamos – , es decir, si hacemos algo para alcanzarla! Mientras tanto esas ideas brillantes se quedaron en eso, en ideas, en la cabeza, no en la realidad.
La vida es eso: una decisión tras otra, una acción tras otra. El miedo a actuar no es más que miedo a vivir, a comprometernos y tomar partido. No tenemos más alternativa que tomar decisiones, ponerlas en práctica y movernos hacia adelante.
¿Cómo salir entonces de la inercia y actuar para lograr nuestros objetivos? He aquí algunas sugerencias que me han servido para motivarme a actuar cuando me veo paralizada por el temor y las dudas:
  1. Actúa más, piensa menos. Ya pensaste, deliberaste, analizaste.Tomastes la decisión, que no es tarea fácil. Es hora de actuar. Hazlo ya! ¿Quieres comenzar una dieta? ¿Quieres entrar en un programa de ejercicios? No esperes el lunes, o principio de mes o luego de terminar el trabajo que tienes pendiente. Empieza hoy mismo! Practica poner en práctica tus objetivos tan pronto como te sea posible, mientras más los retrases perderán fuerza y será cada vez más difícil comenzar. El pensar demasiado no es más que una trampa que nosotros mismos nos ponemos para no actuar. Da el primer paso, atrévete. Practica hacer cosas en lugar de pensar acerca de ellas.
  2. Comprométete con tu decisión y mira hacia adelante. Aceptaque elegistes un camino y sólo uno. Llevar a la práctica la decisión tomada requiere hacer un duelo por todas las otras alternativas que se dejaron de lado. De nada sirve volver una y otra vez a evaluarlas y reconsiderarlas. No hay nada que nos paralice más que ese ir y venir constante. Una vez que se toma la decisión debemos comprometernos en cuerpo y alma con ella y hacer todo lo posible porque funcione. De nada sirve por otro lado tratar de incluir de alguna manera las alternativas que se abandonaron o hacer acomodos para mantenerlas en reserva en caso de que la opción elegida no funcione. No hay nada que entorpezca más la acción que intentar hacer compromisos inútiles porque no hemos podido aceptar que no podemos tenerlo todo.
  3. Recuerda que con ideas solamente no alcanzas resultados. Las ideas son importantes pero ellas sólo son válidas cuando se implementan  sino seguirán siendo sólo ideas y nada más. Una buena idea puesta en práctica vale más que 100 ideas brillantes que no se concretan. Si tienes una idea en la que realmente crees haz algo acerca de ella. A menos que tomes alguna acción esa idea no va para ningún lado.
  4. No esperes a que las condiciones sean perfectas. Si esperas a que las condiciones sean perfectas para actuar probablemente nunca lo harás porque las circunstancias NUNCA van a ser perfectas. SIEMPRE habrá una oportunidad que podría parecer más adecuada. De todas maneras nunca sabrás si las condiciones son perfectas o no hasta que realmente pones en marcha tu plan. Lo que parecía un momento no tan perfecto puede que termine siendo el mejor posible, pero esto sólo lo sabrás en la acción misma. Igualmente, si postergas la acción esperando por un momento más propicio puede que este nunca llegue y entonces perdiste la oportunidad que tenías. En la vida real no hay un momento perfecto para empezar algo. Tienes que actuar y lidiar con los problemas en la medida en que vayan surgiendo. El mejor momento para actuar fue el año pasado. El segundo mejor momento para actuar es ahora mismo.

Somos materia evolucionada hasta el nivel de la consciencia


Una Galaxia es simplemente una parte pequeña del Universo, nuestro planeta es, una mínima fracción infinitesimal de esa Galaxia, y, nosotros mismos, podríamos ser comparados (en relación a la inmensidad del cosmos) con una colonia de bacterias pensantes e inteligentes. Sin embargo, toda forma parte de lo mismo y, aunque pueda dar la sensación engañosa de una cierta autonomía, en realidad todo está interconectado y el funcionamiento de una cosa incide directamente en las otras. ¡Ah! Nada es pequeño ni grande, las dimensiones son relativas y dependen del contexto en el que las podamos medir.
                         Sí, en nuestro universo, si algo cambia, muchas otras cosas serán distintas
Pocas dudas pueden caber a estas alturas del hecho de que poder estar hablando de estas cuestiones, es un milagro en sí mismo. Después de millones y millones de años de evolución, se formaron las conciencias primarias que surgieron en los animales con ciertas estructuras cerebrales de alta complejidad que, podían ser capaces de construir una escena mental, pero con capacidad semántica o simbólica muy limitada y careciendo de un verdadero lenguaje.
La conciencia de orden superior (que floreció en los humanos y presupone la coexistencia de una conciencia primaria) viene acompañada de un sentido de la propia identidad y de la capacidad explícita de construir en los estados de vigilia escenas pasadas y futuras. Como mínimo, requiere una capacidad semántica y, en su forma más desarrollada, una capacidad lingüística.
Los procesos neuronales que subyacen en nuestro cerebro son en realidad desconocidos y, aunque son muchos los estudios y experimentos que se están realizando, su complejidad es tal que, de momento, los avances son muy limitados. Estamos tratando de conocer la máquina más compleja y perfecta que existe en el Universo.
Si eso es así, resultará que después de todo, no somos tan insignificantes como en un principio podría parecer, y solo se trata de tiempo. En su momento y evolucionadas, nuestras mentes tendrán un nivel de conciencia que estará más allá de las percepciones físicas tan limitadas. Para entonces, sí estaremos totalmente integrados y formando parte, como un todo, del Universo que ahora presentimos.
El carácter especial de la conciencia me hace adoptar una posición que me lleva a decidir que no es un objeto, sino un proceso y que, desde este punto de vista, puede considerarse un ente digno del estudio científico perfectamente legítimo.
La conciencia plantea un problema especial que no se encuentra en otros dominios de la ciencia. En la Física y en la Química se suele explicar unas entidades determinadas en función de otras entidades y leyes. Podemos describir el agua con el lenguaje ordinario, pero podemos igualmente describir el agua, al menos en principio, en términos de átomos y de leyes de la mecánica cuántica. Lo que hacemos es conectar dos niveles de descripción de la misma entidad externa (uno común y otro científico de extraordinario poder explicativo y predictivo. Ambos niveles de descripción) el agua líquida, o una disposición particular de átomos que se comportan de acuerdo con las leyes de la mecánica cuántica (se refiere a una entidad que está fuera de nosotros y que supuestamente existe independientemente de la existencia de un observador consciente.)
En el caso de la conciencia, sin embargo, nos encontramos con una simetría. Lo que intentamos no es simplemente comprender de qué manera se puede explicar las conductas o las operaciones cognitivas de otro ser humano en términos del funcionamiento de su cerebro, por difícil que esto parezca. No queremos simplemente conectar una descripción de algo externo a nosotros con una descripción científica más sofisticada. Lo que realmente queremos hacer es conectar una descripción de algo externo a nosotros (el cerebro), con algo de nuestro interior: una experiencia, nuestra propia experiencia individual, que nos acontece en tanto que observadores conscientes. Intentamos meternos en el interior o, en la atinada ocurrencia del filósofo Tomas Negel, saber qué se siente al ser un murciélago. Ya sabemos qué se siente al ser nosotros mismos, qué significa ser nosotros mismos, pero queremos explicar por qué somos conscientes, saber qué es ese “algo” que nos hace ser como somos, explicar, en fin, cómo se generan las cualidades subjetivas experienciales. En suma, deseamos explicar ese “Pienso, luego existo” que Descartes postuló como evidencia primera e indiscutible sobre la cual edificar toda la filosofía.
Ninguna descripción, por prolija que sea, logrará nunca explicar cabalmente la experiencia subjetiva. Muchos filósofos han utilizado el ejemplo del color para explicar este punto. Ninguna explicación científica de los mecanismos neuronales de la discriminación del color, aunque sea enteramente satisfactorio, bastaría para comprender cómo se siente el proceso de percepción de un color. Ninguna descripción, ninguna teoría, científica o de otro tipo, bastará nunca para que una persona daltónica consiga experimentar un color.

viernes, 29 de julio de 2016

¿Acaba de abrir el CERN un universo paralelo?


En este vídeo vamos a comentar unos rarísimos fenómenos atmosféricos vistos sobre el CERN nunca antes vistos en la zona y hablaremos sobre lo que ocurrió en año 2014 en Sverdlovsk, Rusia con otro fenómeno curiosísimo en donde se iluminó el cielo por espacio de unos segundos.




fuente:http://www.ufopolis.com/2016/07/acaba-de-abrir-el-cern-un-universo-paralelo/

“Comunicación”



“Debéis aprender el lenguaje de la creación para que ella esté viva, sea elocuente y llena de significado para vosotros. 

Toda vuestra existencia debe dirigirse hacia este fin: entrar en comunicación con la naturaleza y sus habitantes. 

Ahora bien, habitantes hay en todas partes: en el agua, el aire, la tierra, el fuego, las montañas, los árboles, el sol, las estrellas… ¡en todas partes! Y nos saludan, nos hacen señales. 

Pero ¿quién las ve?

Y ¿quién ve también que el universo está hecho de una substancia luminosa atravesada por unos rayos que ninguna lengua puede descubrir su belleza y sus colores?… 

ELÉVATE


Cuando nuestro gran científico, el Dr. Robert Millikan, era joven y muy pobre, estableció una meta para sí mismo. Condensando su sueño de grandeza y seguridad en una sencilla afirmación, silenciosamente repitió el pensamiento una y otra vez. Hizo esto hasta que la sensación de grandeza y seguridad desplazó a todos los demás pensamientos fuera de su conciencia. Estas son sus palabras: “Tengo un ingreso abundante, estable, confiable, coherente con la integridad y el beneficio mutuo.”
Como he dicho repetidamente, ¡todo depende de tu actitud hacia ti mismo! Lo que tú no afirmes como verdad de tí mismo, ¡no puede desarrollarse en tu vida!

El Dr. Millikan escribió su sueño de grandeza y seguridad en primera persona del presente. Él no dijo: “Yo seré grande”, o “Yo estaré seguro”, dando a entender que no era grande y seguro. En cambio hizo de su sueño futuro un hecho presente, diciendo, “Tengo un ingreso abundante, estable, confiable, coherente con la integridad y el beneficio mutuo.”

Si buscas realizar tu sueño futuro, debe convertirse en un hecho presente en tu mente. Debes experimentar en la imaginación lo que experimentarías en la realidad si hubieras logrado tu objetivo; pues el alma, imaginándose a sí misma en una situación, asume los resultados de ese acto imaginario. Si no es así, el objetivo permanece incumplido.

El propósito de esta enseñanza es agitar lo más alto en ti para la confianza y la auto afirmación. El mandato que constantemente se nos da en las Escrituras es elevarse. Si queremos entender la razón de esto, hay que reconocer que el universo, entendido internamente, es una serie infinita de niveles, y el hombre es lo que es, de acuerdo a dónde él está en esa serie.

A medida que aumentamos nuestra conciencia, nuestro mundo se conforma en armonía con el nivel al que nos hemos elevado. Aquel cuya oración le ha sido concedida, se eleva desde su oración a una persona mejor.

Para cambiar tu estado actual, tú, como el Dr. Millikan, debes elevarte a un nivel más alto de conciencia. Esta elevación se logra afirmando que tú ya eres lo que quieres ser, y asumiendo la sensación de tu deseo cumplido.

El drama de la vida es psicológico, provocado por tu actitud y no por tus actos. No hay otra escapatoria de tu situación actual que una transformación psicológica radical. Todo depende de tu actitud hacia ti mismo, ya que lo que no afirmes como verdad de tí mismo, no se desarrollará en tu vida.

Los hombres mansos de los evangelios no son los proverbiales pobres, serviles felpudos, como generalmente es concebido un hombre manso, sino los del mundo del doctor Millikan que, aunque pobre e inexperto, se atreven a asumir la riqueza y la grandeza.

Estos son los hombres que heredan la tierra. Cualquier concepto de ti mismo menor que el mejor te roba, y la promesa es: “Bienaventurados los mansos, pues ellos heredarán la tierra.”
En el texto original, la palabra traducida como “manso” significa “domesticado, como se domestica a un animal salvaje.” Una mente domesticada se puede comparar a una vid podada de la cual se dice: “Contempla esta vid. La encontré como un árbol salvaje cuya fuerza desenfrenada se había hinchado en ramas irregulares. Pero yo podé la planta y creció atemperada en su vano dispendio de hojas inútiles, y anudada como ves en estos limpios racimos llenos para recompensar la mano que sabiamente la hirió.”

Un hombre manso es tan auto-disciplinado que ve sólo lo mejor y piensa sólo lo mejor. Él es el que cumple con la afirmación, “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buena relación, si hay alguna virtud y si hay alguna alabanza, pensad en esas cosas.”

Nos elevamos a un nivel más alto de conciencia, no porque hayamos frenado nuestras pasiones, sino porque hemos cultivado nuestras virtudes. En verdad, un hombre manso es el que está en completo control de sus estados de ánimo. Y ellos son los más altos, porque el que desee caminar con lo más alto, debe mantener un alto estado de ánimo.

Es mi creencia que todos los hombres pueden cambiar el curso de sus vidas. Yo creo que la técnica del Dr. Millikan de hacer de su deseo un hecho presente es de gran importancia. Su alto propósito fue ser de beneficio mutuo, que es, inevitablemente, la meta de todos nosotros. Es mucho más fácil imaginar el bien para todos, que ser puramente egoísta en nuestra imaginación. Por nuestra imaginación podemos cambiar nuestro futuro, y para el hombre de alto propósito, esta es una medida natural.

Si eres observador, notarás el rápido eco o respuesta a cada estado de ánimo tuyo y lo relacionarás con las circunstancias de tu vida diaria. Cuando entiendas la relación entre las circunstancias, sabrás que cada uno que encuentres es parte de ti mismo.
En la creación de una nueva vida, debes comenzar con un cambio de estado de ánimo, que abre la puerta a un nivel más alto. Comienza ahora a moldear tu vida alrededor de una comunidad de altos estados de ánimo.

El miedo y la libertad


Osho (De: “Tao, los tres tesoros”)

“…El miedo tiene que ver con la vida no vivida… Tienes miedo de que no has sido capaz de vivir, de amar, y la muerte se acerca, y acabará con todo. Ya no existirás, y no has sido capaz de amar.

Es como un árbol que no ha florecido, y el leñador se acerca, así que el árbol se asusta, sin saber lo que va a suceder. El miedo no viene de la muerte, el miedo viene de algo que no ha sucedido. 

El árbol sabe muy bien que no han llegado sus frutos, que no han llegado las flores, que no ha florecido. 

El árbol aún no ha conocido la primavera; no ha bailado con los vientos; no ha amado y no ha vivido. La vida no vivida crea el miedo… y el leñador se acerca… Cuando llegue no habrá futuro (no habrá continuidad). Muerte significa no-futuro. El pasado se ha ido, no hay futuro, y el presente es tan estrecho… El miedo te invade, tiemblas…

El miedo siempre es ‘lo no vivido’. Si vives totalmente no tienes miedo a nada. Si la muerte llega ahora mismo, estoy listo. He vivido. Todo está completo, nada está incompleto. La muerte no puede destruir lo total. Si algo estuviese incompleto, entonces me gustaría que la muerte esperase un poco, pero todo está completo. He tomado mi baño esta mañana; os he hablado, todo lo que tenía que suceder, ha sucedido. 

Estoy completamente dispuesto. Si viene la muerte estoy dispuesto; no siquiera miraré hacia atrás una sola vez, porque no hay nada que mirar. Todo está completo. Y siempre que algo está completo te liberas de ello; con una vida vivida realmente, uno queda libre de ella; con una vida no vivida (o vivida fragmentariamente), nunca puedes quedar libre de ella. Puedes irte a las cuevas, a los Himalayas, al Tibet, puedes irte a cualquier sitio, pero nunca serás libre, y siempre tendrás miedo.

El miedo y la libertad no pueden existir juntos. Cuando llega la libertad – y “la libertad llega solo cuando has vivido, florecido, y todo está completo y acabado”-, entonces ¿para qué vas a anhelar vivir más tiempo? No necesitas ni un solo momento más. Entonces, el miedo se ha ido…”

Una respuesta de J. Krishnamurti. (Párrafo extraído de: “El Lector Pingüino”)

“…Si no reflexionas por ti mismo sobre la muerte y la comprendes, irás interminablemente de un predicador a otro, de una esperanza a otra, de una creencia a otra, tratando de hallar una solución a este problema de la muerte. ¿Comprendes? No sigas preguntando a algún otro, trata más bien de descubrir por ti mismo la verdad de ello. Formular innumerables preguntas sin tratar jamás de averiguar o descubrir es característico de una mente trivial.

Mira, tememos a la muerte sólo cuando nos aferrarnos a la vida. La comprensión de todo el proceso del vivir es también la comprensión del significado del morir. La muerte es meramente la extinción de la continuidad, y lo que tememos es no poder continuar; pero lo que continúa jamás puede ser creativo. Reflexiona sobre ello, descubre por ti mismo lo que es verdadero.

jueves, 28 de julio de 2016

“En vuestra cabeza y en vuestro corazón”


“Entre los más grandes sufrimientos, las mayores desgracias que los humanos deben sufrir, están sobre todo las que no cesan de infringirse mutuamente y que se infringen a sí mismos por la misma causa. 

¿No me creéis?… Pues bien, mirad.

Cuando alguien expresa pensamientos, sentimientos, deseos que no compartís, empezáis a considerarlo como vuestro enemigo y decidís combatirle. 

A partir de este momento, empezáis a interpretar toda su conducta de un modo negativo, os sentís agredido por él cuando en realidad no os desea ningún mal y ni siquiera sabe lo que queréis reprocharle. 

Sois vosotros quienes, con vuestra manera de considerarlo, os fabricáis un enemigo y así destruís algo en vuestra cabeza y en vuestro corazón.