Las personas creen, equivocadamente, que con la mente y el pensamiento son capaces de ir resolviendo los problemas y situaciones que le va planteando a uno la vida.Cree tener a su disposición armas verdaderamente potentes como aparentan ser estas, y lo que tiene, la mayoría de las veces, es al enemigo en casa.
En el noventa y nueve por ciento de los casos -no digo el cien por cien para no ser tachado de catastrofista-, las personas tenemos una mente absolutamente condicionada por muchos elementos: traumas, mandatos, modelos,miedos, dudas, culpabilidad, inseguridad, infantilidad,complejos, etc…
Con una mente así, en absoluto descondicionada como para actuar libremente, todo lo que se piense, todo lo que se proyecte, irá contaminado, y jamás será el resultado de un proceso ecuánime, puro, íntegro, en el que la objetividad y la claridad presidan el proceso.En los resultados que nos presenta nuestra mente siempre van incluidos todos los elementos de contaminación que he relacionado anteriormente. Todos ellos aportan su granito de temores, resquemores, precaución, insidias, confusión, errores, obnubilación,dudas…
Nada bueno o correcto nace con esos impedimentos.No terminamos de entender que la mente es un instrumento a nuestro servicio, y más nos creemos esclavos y víctimas de sus atrocidades.La mente muchas veces nos presenta ideas que nosotros,equivocadamente, suponemos son nuestras ya que han brotado dentro de nosotros. No nos damos cuenta de que no hemos participado en el proceso de llegar a esa idea,sino que han sido ella y sus condicionamientos quienes lo han elaborado.
El proceso adecuado es ponerse uno,siendo consciente de ese yo que se pone a pensar, y ese yo
controla en todo momento el proceso para que sea imparcial y correcto.Aún cuando nosotros controlemos el desarrollo, la mente necesita su tiempo para acudir al inconsciente, llevarlo al pre consciente, ordenar y descartar la información,construir la frase, pronunciarla…







