Cuando andamos por la vida “tirando de la rienda para no aflojar” y con miedo a que se corte porque “quién sabe adónde vamos a parar”, poner una pausa y reflexionar (no desde la cabeza, sino desde el corazón) es primordial para tomar Consciencia (darnos cuenta) desde dónde estamos creando, atrayendo, en qué frecuencia vibramos para experimentar la realidad que se nos hace presente.
Ese sentir de un camino más liviano, de una vida sencilla, un desprenderse de viejas creencias, el anhelo de disfrutar de todo, es nuestro Ser golpeando la puerta para acompañarnos hacia la vida plena.
Cuando reconocemos esto damos el primer paso para empezar a evolucionar desde el Amor que todo lo es. Entonces aceptamos nuestras circunstancias presentes y agracemos por la ayuda brindada para dar este primer paso.
Aquí elevamos nuestra frecuencia. Esta nueva frecuencia amorosa nos pone en el camino de la Paz para acercarnos poco a poco experiencias de una realidad más acorde a nuestro Ser.
Poder apartar la mente de prejuzgamientos y matices circunstanciales requerirá compromiso y perseverancia para sobrellevar la transición evolutiva de un estado de consciencia a otro. Bajarse de la moto de la mente y observar con perspectiva es clave para tomar el rumbo hacia el “cómo” vivimos la experiencia y no seguir subidos al tránsito alocado e interminable del “por qué” me pasa lo que me pasa. El “cómo” es: Amorosamente, todo vivirlo amorosamente sin cuestionamientos, sin explicaciones ni razones (del ego).
Crear desde la Consciencia es tu Ser en acción mostrándote el sendero sin espinas para andar seguros, descalzos por la pradera, y llegar descansados a la sombra del árbol. ¡Toma su mano que es tu Vida la que llama!, ¿cómo quieres vivirla? Da el paso. Este paso no lo dará nadie por ti.







