viernes, 22 de enero de 2016

¿CÓMO NUESTRAS EMOCIONES AFECTAN NUESTRA SALUD ?


En cada momento de cada día, una conversación está teniendo lugar dentro de nosotros que es uno de los más vitales que alguna vez nos encontramos comprometidos. Es la conversación en silencio, a menudo subconsciente, y que nunca termina de señales basado en emoción entre el corazón y la cerebro.

La razón de esta conversación es tan importante es que la calidad de la señal emocional el corazón envía al cerebro determina qué tipo de productos químicos se liberan en nuestros cuerpos. Cuando nos sentimos lo que normalmente llamaríamos negativas emociones (por ejemplo, la ira, el odio, los celos y la rabia), el corazón envía una señal al cerebro que refleja nuestros sentimientos. Estas emociones son irregulares y caótico, y esto es precisamente lo que las señales que envían al cerebro parecen.

Si usted puede imaginar un gráfico de las subidas y bajadas de la bolsa de valores en un día salvaje y volátil, usted tendrá una idea del tipo de señales que creamos en nuestros corazones en tiempos de tales emociones. El cuerpo humano interpreta este tipo de señal como el estrés, y pone en marcha mecanismos para ayudar a responder adecuadamente.



Figura 4.1. Una comparación de las señales entre el corazón y el cerebro en dos extremos de la emoción: la emoción "negativa" de la frustración y la emoción "positivo" de agradecimiento. Fuente: El Instituto de HeartMath.

El estrés de las emociones negativas aumenta los niveles de cortisol y adrenalina en nuestra sangre, hormonas, que a menudo se llaman las hormonas del estrés, que nos preparan para una reacción rápida y eficaz de lo que nos está causando el estrés. Esa reacción incluye redirigir el suministro de sangre a todos los órganos en lo profundo de nuestros cuerpos a los lugares donde más se necesita en estos tiempos: los músculos, extremidades, y las extremidades que utilizamos para bien enfrentar la fuente de nuestro estrés o correr tan rápido como nos sea posible para alejarse de ella, nuestra instintiva respuesta de lucha o huida.

Para nuestros antepasados ​​lejanos, esta respuesta los salvaría de un oso enojado que habían acampado en su cueva, por ejemplo. Cuando sentían que la amenaza había desaparecido, sus emociones cambiaron y los niveles elevados de las hormonas del estrés regresaron a los niveles normales de la vida cotidiana.

La clave aquí es que la respuesta al estrés está diseñado para ser temporal y breve. Cuando se entra en acción, infundimos nuestros cuerpos con la química necesaria para responder rápidamente y poderosamente a la amenaza. Todo es cuestión de supervivencia. La buena noticia es que cuando estos altos niveles de sustancias químicas del estrés están presentes, podemos llegar a ser superhumanos. Todos hemos escuchado historias de una mujer de 98 libras de inclinación con éxito un automóvil de tamaño completo de la tierra el tiempo suficiente para salvar a su hijo atrapado bajo y hacerlo sin antes considerar si tal hazaña era posible todos escuchamos.

The Fight or Flight Respuesta

La Unicidad del No­Ser


Miedo y vanidad; vanidad y miedo. Y una huida constante, ansiando desesperadamente
tu cuidado y tu contento, del sufrimiento originado precisamente por la vanidad y el
miedo.

No te digo esto para que cambies, no pretendo que tú ni nada cambie, sino para que te
observes. Como quien se mira en un espejo.

Y al observarte, te aceptes a ti mismo y, a partir de ahí, a los demás y cuanto te rodea. Y
al aceptar, ames. Y al amar, te sientas Amado por la Vida y la Creación. Y al sentirte
Amado, te rindas.

¡Ríndete!. Total y definitivamente. Comprobarás entonces y sólo entonces que la
Rendición no es fruto de la impotencia, sino del empoderamiento; que no es efecto de
tu pequeñez, sino del endiosamiento que florece al constatar que Dios es yo y yo soy
Dios cuando todo cesa y dejo de identificarme con cualquier tipo de identidad, sea física
o espiritual, sea individual o colectiva.

Con la Rendición explosionará en ti, de manera natural y sencilla, una Nueva Vida que
no puede ser pensada, ni conceptualizada ni predefinida. En ella luce exclusivamente la
Bandera Blanca de la Rendición plena.

Para que ondee y se despliegue en su colosal dimensión y hermosura, insuflará la
Bandera Blanca una Libertad radical y completa que emanará de tu interior como
espléndida y sutil brisa de Amor.
Es una brisa suave, sí, pero implacable. Te despojará de cuanto has sido, tenido,
anhelado y temido; te impulsará al abandono y al desalojo hasta vaciarte de toda
vanidad, en cualquiera de sus manifestaciones; y, finalmente, te llevará a donde le dé la
gana.

Y tú no tendrás miedo. Vacío, sin nada ni necesidad de nada, tampoco de las personas,
te dejarás llevar, fluirás y no tendrás miedo. Nunca jamás.
La Confianza habrá anclado para siempre en tu Corazón y tú ya no serás tú: sabrás bien
lo que supone “Nacer de Nuevo” y te habrás transformado en el Viento que todo mece,
todo acuna y todo Ama, pues es el Amor mismo Puro y Perfecto.

¿Qué es tu vida?.

La respuesta, como intuyó Dylan, está flotando en el Viento. Y el Viento es Tú, que eres
Yo como Yo Soy Tú. Es decir, Amor
¿Dónde puede llevarnos ese Viento?.
Pues ¡al lugar desde donde aquí nos trajo!. La Brisa del Amor nos lleva a nuestro
Origen, al toroide de la Creación que está en ti y en todo y en todo es y subyace, allí
donde la Quietud es Movimiento y todo fluye, refluye y confluye en la Perfección de
cuanto Es.

¿No lo entiendes?. ¡Activa tu “recuerdo”!.

Tú, lo que eres más allá de tu actual percepción de corporeidad, ya experimentaste
antes de tu presente forma humana la Rendición plena, desprendiéndote de toda
vanidad; ya lograste la Libertad absoluta, que conlleva también no renunciar a nada; y
ya permitiste, sin sentir ningún miedo, que la Brisa del Amor te llevara donde le diera la
gana. Por eso la Rendición, la Libertad y la ausencia de vanidad y miedos, aún
desconcertando a tu mente física, resuenan tanto en tu Corazón. Y por eso estás aquí
encarnado como ser humano: porque la Brisa del Amor te trajo a esta Dimensión y a
este mundo.

¿Lo recuerdas ahora?.

jueves, 21 de enero de 2016

EL HOMBRE MÁS FELIZ DEL MUNDO, CUENTA SU SECRETO..

Matthieu Ricard

Matthieu Ricard, el monje budista francés y nepalés, que cambió la ciencia por la espiritualidad, habló sobre el entrenamiento mental que se necesita para ser feliz.
El biólogo, investigador en genética, fotógrafo y monje budista Matthieu Ricard habla desde la sencillez, calma y alegría de quien es feliz en todos los aspectos de su vida, debido a que ha logrado traspasar las carencias, sufrimiento y negatividades que llevan a la mayoría de las personas a ser infelices.

Sin bienes materiales, amor de pareja ni actividad sexual desde los 30 años, fue analizado y declarado por científicos de la Universidad de Winsonsin como el “hombre más feliz del mundo”, ya que su cerebro presenta una gran actividad asociada al bienestar y las emociones positivas.
Lleva más de 40 años dedicado a la práctica contemplativa budista, viviendo en la India, Bután, Nepal, Tíbet, pero también recorriendo el mundo para promover proyectos humanitarios, el bienestar y la felicidad. Además, desde 1989 es asesor del Dalai Lama y traductor de las enseñanzas budistas.

En América

Hace algunos días Matthieu Ricard visitó por primera vez el continente y pudo contemplar la majestuosidad de la Cordillera de Los Andes, que tanto le habían hablado.
Lo particular que tiene este hombre es que, al ser un científico y monje, es capaz de encantar y convencer hasta el más racional e incrédulo sobre los beneficios que tienen las prácticas espirituales.
¿Por qué? Pues es la prueba viva de que la meditación funciona para alcanzar estados de bienestar y felicidad constante, sonante y real. Su secreto está en tener un entrenamiento mental a través de la meditación, la que con paciencia, logrará de a poco, reducir y hasta suprimir los pensamientos y emociones negativas o más bien, verlos desde una perspectiva diferente en la que dejan de ser dañinos.

En ese sentido, menciona lo importante que es el nivel de conciencia que se tiene para lograr su manejo mental.

“Las emociones duran segundos, pero tenemos la tendencia a rumiarlas y su repetición crean estados de ánimo que después por acumulación llegan a convertirse en rasgos personales”, explicó.
Por eso propone cambiar la emoción o pensamiento negativo por uno positivo, para neutralizarlos, ya que ambos a la vez son incompatibles y agrega, que la neurociencia y la neuroplasticidad han comprobado el impacto que tiene este entrenamiento mental en las personas, donde la vida de los monjes, en especial la del Dalai Lama, es un claro ejemplo de los beneficios. Y no se trata de no enojarse ni ser pasivo frente a las injusticias sino de estar en un estado de bienestar y felicidad consciente sin ser dañino, malévolo.

La idea es no identificarse con la emoción y entender que uno no es la angustia ni la ansiedad.
“Mira siempre lo que te sucede con el ojo de la conciencia y te darás cuenta de la emoción que está ahí y luego, ésta empezará a perder fuerza y de manera natural se va a desvanecer. Si lo haces una vez, dos, tres y cuatro veces la tendencia de esa emoción destructiva irá bajando su intensidad hasta desaparecer”, acotó.

EL TREN DE LA VIDA


Un día leí un libro que comparaba la vida con un viaje en tren. Una comparación extremadamente interesante, cuando es bien interpretada. Interesante porque nuestra vida es como un viaje en tren, llena de embarques, de desembarques, de pequeños accidentes en el camino, de sorpresas agradables y de algunas subidas o bajadas tristes.

Cuando nacemos y subimos al tren, encontramos dos personas queridas que nos hacen conocer el viaje hasta el fin: nuestros padres. Lamentablemente, ellos en alguna estación bajan del tren y ya no vuelven a subir. Entonces quedamos huérfanos de su cariño, protección y afecto, pero a pesar de esto, nosotros continuamos viajando.

Durante la larga travesía conocemos otras interesantes personas que suben al tren: nuestros hermanos, nuestros amigos y nuestros amores. Muchos de ellos sólo realizan un corto paseo, otros permanecen siempre a nuestro lado, compartiendo las alegrías y las tristezas.

En el tren también viajan personas que andan de vagón en vagón, ayudando a quien lo necesita. Otros viajan cerca de nosotros y los queremos tanto que cuando bajan nos dejan recuerdos imborrables. Muchos viajan en asientos cercanos a los nuestros pero nos sabemos quiénes son ni nos interesa averiguarlo.

Otros pasajeros, a quienes queremos, prefieren sentarse alejados de nosotros, incluso en otros vagones; a veces nada nos impide que tratemos de acercarnos y sentarnos junto a ellos, pero en otras ocasiones esto es imposible porque los asientos contiguos ya están ocupados por otras personas.

El viaje es así, lleno de atropellos, sueños, fantasías, esperas, llegadas y partidas. Sabemos que este tren sólo realiza un viaje, el de ida. Tratemos, entonces de viajar de la mejor manera posible, intentando tener una buena relación con todos los pasajeros, procurando atender lo mejor posible a las necesidades de cada uno de ellos, recordando siempre que, en algún momento del viaje nosotros mismos podemos perder las fuerzas y necesitar que alguien nos entienda y nos ayude. El gran misterio de este viaje es que no sabemos en cuál estación nos toca descender a nosotros.

Yo pienso y me pregunto a mí mismo, cuando tenga que bajarme del tren ¿sentiré añoranzas? Por supuesto, mi respuesta es sí; porque tener que dejar a mis hijos viajando solos será muy triste, tener que separarme de los amores de mi vida será doloroso. Pero tengo la esperanza de que en algún momento nos volveremos a encontrar en la estación principal y tendré la emoción de verlos llegar con mucha mas experiencia de la que tenían al iniciar el viaje. Entonces seré feliz al pensar que en algo pude colaborar para que ellos hayan crecido como buenas personas.

El billete de 20 euros


Una profesora en clase saca de su cartera un billete de 20 euros y lo enseña a sus alumnos a la vez que pregunta: 
“¿A quién le gustaría tener este billete?”. 
Todos los alumnos levantan la mano.

Entonces la profesora coge el billete y lo arruga, haciéndolo una bola. Incluso lo rasga un poquito en una esquina. 

“¿Quién sigue queriéndolo?”.
 Todos los alumnos volvieron a levantar la mano.

Finalmente, la profesora tira el billete al suelo y lo pisa repetidamente, diciendo:

 “¿Aún queréis este billete?”. 
Todos los alumnos respondieron que sí.
Entonces la profesora les dijo:

“Espero que de aquí aprendáis una lección importante hoy. Aunque he arrugado el billete, lo he pisado y tirado al suelo… todos habéis querido tener el billete porque su valor no había cambiado, seguían siendo 20 euros.

miércoles, 20 de enero de 2016

El propósito interior



por Eckhart Tolle
La vida tiene un propósito interior y un propósito exterior. El propósito interior se refiere al Ser y es primario. El propósito exterior se refiere al hacer y es secundario. Aunque este libro habla principalmente de tu propósito interior, este capítulo y el siguiente abordarán también la cuestión de cómo armonizar en tu vida el propósito exterior y el interior. No obstante, lo interior y lo exterior están tan interconectados que es casi imposible hablar de uno sin referirse al otro.

Tu propósito interior es despertar. Así de simple. Compartes ese propósito con todas las demás personas del planeta, porque es el propósito de la humanidad. Tu propósito interior es una parte esencial del propósito de la totalidad, el universo y su inteligencia emergente. Tu propósito exterior puede cambiar con el tiempo, y varía mucho de una persona a otra. Encontrar el propósito interior y vivir de acuerdo con él es la base para cumplir tu propósito exterior, la base del auténtico éxito. Sin esa sintonización, aún puedes lograr algunas cosas a base de esfuerzo, lucha, determinación y trabajo duro o pura astucia. Pero no hay alegría en esa empresa, que invariablemente termina en algún tipo de sufrimiento.

El despertar
El despertar es un cambio de conciencia en el que se separan el pensamiento y la conciencia. Para la mayoría de las personas, no es un acontecimiento, sino un proceso que experimentan. Incluso los escasos seres que experimentan un despertar repentino, dramático y aparentemente irreversible pasan por un proceso en el que el nuevo estado de conciencia fluye gradualmente y transforma todo lo que hacen, y así queda integrado en su vida.

En lugar de estar perdido en tus pensamientos, cuando estás despierto te reconoces como la conciencia que hay detrás de ellos. Entonces, pensar deja de ser una actividad autónoma al servicio de sí misma, que toma posesión de ti y dirige tu vida. La conciencia se hace cargo del pensamiento. En lugar de tener el control de nuestra vida, el pensamiento se convierte en el servidor de la conciencia. La conciencia es la conexión consciente con la inteligencia universal. Otra palabra que se le puede aplicar es Presencia: conciencia sin pensamiento.

La iniciación del proceso de despertar es un acto de gracia. No puedes hacer que ocurra, ni puedes prepararte para ello o ir acumulando créditos. No hay una secuencia clara de pasos lógicos que conduzca a ello, aunque a la mente le encantaría eso. No tienes que hacerte digno previamente. Puede llegarle al pecador antes que al santo, pero no necesariamente. Por eso jesús se relacionaba con toda clase de gente, y no solo con personas respetables. No hay nada que puedas hacer para despertar. Todo lo que hagas serán esfuerzos del ego para que el despertar o la iluminación pasen a ser su más preciada posesión, y así hacerse más grande y más importante. En lugar de despertar, añades a tu mente el concepto de despertar, o la imagen mental de cómo es una persona despierta o iluminada, y después procuras vivir de acuerdo con esa imagen. Vivir de acuerdo con una imagen que tienes de ti mismo, o que otros tienen de ti, no es vivir auténticamente: es solo otro papel inconsciente que el ego representa.

Pero entonces, sí no hay nada que puedas hacer para despertar, si o bien ya te ha ocurrido o bien no te ha ocurrido todavía, ¿cómo puede ser el propósito primario de tu vida? ¿Tener un propósito no implica que puedes hacer algo al respecto?

Solo el primer despertar, el primer relámpago de conciencia sin pensamiento, ocurre por gracia, sin hacer nada por tu parte. Si este libro te resulta incomprensible o te parece que no tiene sentido, es que aún no te ha ocurrido. Pero si algo dentro de ti responde a él, si de algún modo reconoces la verdad que hay en él, eso significa que el proceso de despertar ha comenzado. Una vez que empieza, no se puede dar marcha atrás, aunque el ego lo puede retrasar. Para algunas personas, la lectura de este libro iniciará el proceso de despertar. Para otras, la función de este libro será ayudarlas a ser conscientes de que ya han empezado a despertar, e intensificar y acelerar el proceso. Otra función de este libro consiste en ayudar a la gente a tener conciencia del ego que llevan dentro cada vez que el ego intente recuperar el control y oscurecer la conciencia emergente. Para algunos, el despertar se produce cuando de pronto se hacen conscientes de las clases de pensamientos que piensan habitualmente, en especial los pensamientos negativos persistentes con los que pueden haber estado identificados toda su vida. De pronto hay una conciencia que es consciente del pensamiento pero no forma parte de él.

¿Qué relación hay entre la conciencia y el pensamiento?

Estamos Destinados a Encontrarnos



Basado en un antiguo proverbio de la China que dice... que todos los que estamos destinados a encontrarnos alguna vez en la vida.... 
estamos conectados a un hilo rojo invisible que jamas... podrá romperse.

5 Prácticas para Nutrir La Felicidad


Todos queremos ser felices y hay muchos libros y maestros en el mundo que tratan de ayudar a las personas a ser más feliz. Sin embargo, todos seguimos sufriendo

Por lo tanto, podemos pensar que estamos “haciendo mal.” De alguna manera estamos “fallando en la felicidad.” Eso no es cierto. Ser capaz de disfrutar de la felicidad no requiere que tenemos cero sufrimiento. De hecho, el arte de la felicidad es también el arte de sufrir. Cuando aprendemos a reconocer, aceptar y comprender nuestro sufrimiento, sufrimos mucho menos. No sólo eso, sino que también somos capaces de ir más allá y transformar nuestro sufrimiento en la comprensión, la compasión y la alegría para nosotros y para los demás.

Una de las cosas más difíciles para nosotros aceptar es que no hay un reino en el que sólo hay felicidad y no hay sufrimiento. Esto no significa que hay que desesperar. El sufrimiento puede ser transformado. Tan pronto como abrimos nuestra boca para decir “sufrimiento”, sabemos que lo opuesto del sufrimiento ya está ahí también. Donde hay sufrimiento, hay felicidad.

De acuerdo con la historia de la creación en el libro bíblico de Génesis, Dios dijo: “Hágase la luz.” Me gusta imaginar que la luz le respondió, diciendo: “Dios, tengo que esperar a que mi hermano gemelo, la oscuridad, a estar conmigo . No puedo estar allí sin la oscuridad. “Pidió a Dios:” ¿Por qué tienes que esperar? La oscuridad está ahí. “La Luz respondió:” En ese caso, entonces yo también estoy ya allí “.

Si nos centramos exclusivamente en la búsqueda de la felicidad, podemos considerar el sufrimiento como algo que se ignora o se resistió. Pensamos en ello como algo que se interpone en el camino de la felicidad. Pero el arte de la felicidad es también el arte de saber sufrir así. Si sabemos cómo utilizar nuestro sufrimiento, podemos transformarla y sufrir mucho menos. Saber cómo sufrir también es esencial para la realización de la verdadera felicidad.

Medicina para la Sanación

La principal aflicción de nuestra civilización moderna es que no sabemos cómo manejar el sufrimiento dentro de nosotros y tratamos de cubrirlo con todo tipo de consumo. Los minoristas pregonan una plétora de dispositivos para ayudar a cubrir el sufrimiento interior. Pero a menos que y hasta que somos capaces de hacer frente a nuestro sufrimiento, no podemos estar presentes y disponibles a la vida, y la felicidad nos seguirá eludiendo.

Hay muchas personas que tienen un enorme sufrimiento, y no saben cómo manejarlo. Para muchas personas, comienza a una edad muy joven. Así que ¿por qué no las escuelas enseñan a nuestros jóvenes la manera de manejar el sufrimiento? Si un estudiante es muy infeliz, no puede concentrarse y no puede aprender. El sufrimiento de cada uno de nosotros afecta a los demás. Cuanto más aprendemos sobre el arte de sufrir así, menos sufrimiento habrá en el mundo.

La atención plena es la mejor manera de estar con nuestro sufrimiento sin ser abrumado por ella. La atención es la capacidad de vivir en el momento presente, para saber lo que está sucediendo en el aquí y ahora. Por ejemplo, cuando estamos levantando nuestras dos brazos, somos conscientes del hecho de que estamos levantando los brazos. Nuestra mente está con nuestro levantamiento de los brazos, y no piensa en el pasado o en el futuro, porque levantar nuestros brazos es lo que está sucediendo en el momento presente.

Ser consciente significa darse cuenta. Es la energía que sabe lo que está sucediendo en el momento presente. Levantando los brazos y saber que estamos levantando los brazos, eso es la atención, la atención plena de nuestra acción. Cuando inhalamos y sabemos que estamos respirando, eso es la atención plena. Cuando hacemos un paso y sabemos que los pasos se llevan a cabo, somos conscientes de los pasos. La atención es siempre la atención de algo. Es la energía que nos ayuda a ser conscientes de lo que está sucediendo ahora mismo y aquí mismo en nuestro cuerpo, en nuestros sentimientos, en nuestras percepciones, y alrededor de nosotros.

Con la atención plena usted puede reconocer la presencia del sufrimiento en ustedes y en el mundo. Y es con esa misma energía que tiernamente abraza el sufrimiento. Al ser consciente de su inhalación y exhalación se genera la energía de la atención plena, para que pueda seguir para acunar el sufrimiento. Los profesionales de la atención plena pueden ayudar y apoyarse mutuamente en reconocer, abrazar, y transformar el sufrimiento. Con atención plena nosotros ya no tenemos miedo del dolor. Incluso podemos ir más allá y hacer un buen uso de sufrimiento para generar la energía de la comprensión y la compasión que nos sana y nos puede ayudar a otros a sanar y ser feliz también.

Generando Atención Plena

La manera de empezar a producir el medicamento de la atención plena es deteniendo y tomando una respiración consciente, dar toda nuestra atención a nuestra inspiración y nuestra exhalación. Cuando nos detenemos y tomamos una respiración de esta manera, nos unimos cuerpo y la mente y volvemos a casa a nosotros mismos. Sentimos nuestro cuerpo más plenamente. Estamos verdaderamente vivos sólo cuando la mente está con el cuerpo. La buena noticia es que la unidad del cuerpo y la mente se puede realizar con sólo una de cada exhalación. Tal vez no hemos tenido la amabilidad de nuestro cuerpo por algún tiempo. Reconociendo la tensión, el dolor, el estrés en nuestro cuerpo, podemos bañarnos en nuestra conciencia consciente, y eso es el comienzo de la curación.

Si nosotros nos encargamos del sufrimiento dentro de nosotros, tenemos más claridad, energía y fuerza para ayudar a abordar el sufrimiento de nuestros seres queridos, así como el sufrimiento en nuestra comunidad y el mundo. Si, sin embargo, estamos preocupados por el temor y la desesperación en nosotros, que no podemos ayudar a eliminar el sufrimiento de los demás. Hay un arte al sufrir también. Si sabemos cómo cuidar de nuestro sufrimiento, no solo sufrimos mucho, mucho menos, también creamos más felicidad a nuestro alrededor y en el mundo.

¿Por qué el Buda se mantuvo Meditando

Cuando yo era un joven monje, me pregunté por qué el Buda mantuvo la práctica de atención plena y la meditación, incluso después de que ya se había convertido en un buda. Ahora me parece que la respuesta es bastante fácil de ver. La felicidad no es permanente, como todo lo demás. Para que la felicidad se extienda y se renueve, usted tiene que aprender cómo alimentar a su felicidad. Nada puede sobrevivir sin comida, incluyendo la felicidad; su felicidad puede morir si no sabe cómo alimentarla. Si se corta una flor, pero no la puso en un poco de agua, la flor se marchita en pocas horas.

Incluso si la felicidad que ya se está manifestando, tenemos que seguir alimentándola. A veces se denomina acondicionamiento, y es muy importante. Podemos condicionar nuestros cuerpos y mentes a la felicidad con las cinco prácticas de dejar ir, invitando semillas positivas, la atención plena, la concentración, y la penetración.

1. DEJAR IR


El primer método de creación de la alegría y la felicidad es desechado, para dejar atrás. Hay una especie de alegría que viene de dejar ir. Muchos de nosotros estamos obligados a tantas cosas. Creemos que estas cosas son necesarias para nuestra supervivencia, nuestra seguridad y nuestra felicidad. Pero muchas de estas cosas, o más precisamente, nuestras creencias acerca de su absoluta necesidad, son realmente los obstáculos para nuestra alegría y felicidad.

A veces se piensa que el tener una cierta carrera, diploma, sueldo, casa, o pareja es crucial para su felicidad. Usted piensa que no puede seguir adelante sin ello. Incluso cuando ha alcanzado esa situación, o está con esa persona, usted continúa sufriendo. Al mismo tiempo, usted todavía tiene miedo que si deja ir ese premio que ha alcanzado, será aún peor; usted será aún más miserable y sin el objeto al que se está aferrando . No se puede vivir con él/ella y no se puede vivir sin él/ella.

Si usted viene a profundizar en su apego temeroso, se dará cuenta de que en realidad es el obstáculo para su alegría y felicidad. Usted tiene la capacidad de dejarlo ir. Dejar ir toma mucho coraje a veces. Pero una vez que dejas ir, la felicidad viene muy rápidamente. Usted no tendrá que ir por ahí en busca de ella/él.

Imagínese que usted es un habitante de la ciudad tomando un viaje de fin de semana a la campiña. Si usted vive en una gran metrópolis, hay un montón de ruido, el polvo, la contaminación y los olores, sino también una gran cantidad de oportunidades y emoción. Un día, un amigo le engatusa a alejarse durante un par de días. Al principio usted puede decir: “No puedo. Tengo demasiado trabajo. Yo podría perder una llamada importante “.

Pero finalmente le convence a que te vayas, y una o dos horas más tarde, usted se encuentra en el campo. Usted ve el espacio abierto. Usted ve el cielo, y siente la brisa en sus mejillas. La felicidad nace del hecho de que se podía salir de la ciudad atrás. Si no hubieras dejado, ¿cómo puedes experimentar esa clase de alegría? Necesitabas dejar ir.

2. INVITACIÓN A SEMILLAS POSITIVAS