miércoles, 4 de enero de 2017

Seguimos muchas programaciones que nunca hemos cuestionado


Muchas de las acciones que realizas a lo largo del día las haces de manera automática: es una manera que tiene tu cerebro para ser eficiente y ahorrar energía. Seguro que alguna vez al salir de casa has cogido una dirección que no tocaba. Ibas a ver a tus padres y para ello has cogido el camino del trabajo. Incluso si vives en una ciudad grande, puedes haber cogido la línea de metro que no correspondía. Nuestro piloto automático, que reduce tanto nuestro consumo de energía, en muchas ocasiones nos juega malas pasadas.

Este tipo de programaciones funcionan a un nivel más interno. Pasa con una lengua, cuando la empezamos aprender traducimos todo; sentimos esa lengua como un terreno ajeno en el que nos expresamos con muchas dificultades. Sin embargo, llega un momento en el que traspasamos una especie de línea roja a partir de la cual dejamos de funcionar con traducciones y pasamos a pensar en la lengua que estamos aprendiendo.


Adquirimos programaciones desde pequeños

Dentro de estas programaciones que adquirimos desde que somos pequeños tienen un peso específico las que adquirimos por imitación. Tender la ropa, cortar el pan o atarnos los cordones, las aprendemos así y como tienen un buen resultado rara vez nos planteamos si es la mejor manera de hacerlo.

En la gestión de las emociones también adquirimos estas programaciones. Nos acostumbramos a expresar o a reprimir, a compartir o a guardar, a liberar o retener y practicamos la costumbre sin tampoco cuestionarla. Podemos pensar que reflexionamos antes de adoptarla, pero rara vez esto es cierto.

Cuando somos pequeños es común que adquiramos la forma de gestionar las emociones que más recompensa nuestro entorno. En la adolescencia solemos perfilarla como oposición a lo que los demás nos dictan, como una manera de demostrar carácter e independencia. Así, cuando somos mayores nos encontramos con un montón de senderos que difícilmente nos vamos a cuestionar porque llevamos transitando por ellos durante años.

La historia del camino que trazó la cabra

martes, 3 de enero de 2017

¿Un Frankenstein redivivo?: Un científico espera hacer crecer extremidades en humanos


Con sus experimentos ha logrado crear ranas de seis patas y alterar los cerebros de gusanos. Ahora quiere ensayar en humanos.

La idea de que los humanos sean capaces de renovar extremidades perdidas parece un experimento del laboratorio del doctor Frankenstein, pero un científico cree que ello pronto podría hacerse realidad.

El doctor Michael Levin ya ha sido capaz de dar vida a extrañas criaturas, incluidos renacuajos con ojos en la espalda y ranas de seis patas. Desde la Universidad Tufts de Massachusetts (EE.UU.) confía en aplicar sus logros a los humanos. Por ejemplo, ayudando a soldados mutilados a hacerles crecer nuevos brazos o piernas.

"No sé si será más rápido que el proceso normal de crecimiento de un feto humano. El escenario pesimista sería perder un brazo a los 25 y tener uno nuevo de adolescente, que es muy funcional, para los 35 años de edad", declaró Levin a la revista 'Popular Science'.

¿Y cómo se hacen crecer extremidades?

Las investigaciones del doctor Levin se basan en los canales iónicos, que son proteínas huecas que cubren la superficie de las células y que permiten el paso de moléculas cargadas. Dentro de cada canal, unas puertas pequeñas controlan el flujo de aquellas.

Mediante el uso de herramientas microscópicas como las neurotoxinas, Levin manipula estas puertas, cambiando el flujo de moléculas a través del canal. Es el proceso que permite la creación de animales con cuerpos raros y asombrosos.

Experimentos 'mágicos'

Uno de sus experimentos en 2015 permitió que un grupo de gusanos platelmintos desarrollara extrañas con características inéditas y cerebros típicos de especies diferentes.

CÓMO LA MENTE CREA EL CUERPO


A DIFERENCIA DE LA CIENCIA MATERIALISTA, EL BUDISMO Y OTRAS RELIGIONES O FILOSOFÍAS ESPIRITUALES ENSEÑAN QUE EL CUERPO ES PRODUCTO DE LA MENTE, ESPECÍFICAMENTE DE LA IGNORANCIA DE SU VERDADERA CONDICIÓN


"Este cuerpo es el sueño de la vacuidad", dice el maestro budista Traktung Yeshe Dorje, quien nos invita a preguntarnos de manera retórica ¿Cómo es que lo que es sólo luz solar ha llegado a ser este cuerpo?

Para la mayoría de nosotros el cuerpo es lo más real que hay, es casi equivalente a la definición convencional de lo real: algo sólido, estable, limitado, separado de las demás cosas. La palabra "realidad" se deriva de "res", latín que quiere decir "cosa, materia". No es casualidad que la visión dominante en la actualidad, aquella de la ciencia materialista, conciba al mundo como real en tanto que es una cosa o un conjunto de cosas materiales y no subjetivas o mentales, las cuales no tienen el mismo coeficiente de realidad en este paradigma, ya que no pueden verificarse "objetivamente". Sin embargo, esta definición es una definición un tanto anacrónica, ya que pertenece al modelo de la realidad de la física clásica.

La física cuántica, en cambio, sugiere que los átomos no son realmente cosas, son probabilidades o tendencias que surgen en relación a nuestra observación, es decir son interdependientes, no tienen existencia absoluta o separada de nuestra interacción (al menos una gran parte de las interpretaciones, como la de Heisenberg y Bohr). Así todo lo que llamamos "cosas" está hecho de "no cosas", por lo cual es absurdo hablar de que hay un mundo objetivo, concreto y material allá afuera. Lo anterior, por cierto, se parece bastante a la definición de vacuidad (shunyata) en el budismo (algo que ha sido notado por algunos físicos).

El budismo sostiene que el cuerpo es creado por la mente, específicamente por la confusión (avidya) que se produce cuando la mente no se reconoce como la fuente de todos los fenómenos que surgen. El universo por naturaleza es creativo, constantemente están surgiendo fenómenos --lo que el budismo enseña es que estos fenómenos son correlativos a la mente, son no-duales con la cognitividad. El proceso de materialización se produce cuando la mente concibe esta creatividad-cognitividad (luz-conciencia indivisible), que es infinita, como algo separado de sí mismo, así surge el constructo del sujeto-objeto que da lugar al samsara.

En su libro Original Innocence, Traktung Yehse Dorje explica:

Todas las apariencias siempre son nada más que el ornamento de la pureza primordial y la espontaneidad luminosa. Cuando la cognitividad luminosa de la dicha innata de la sabiduría se confunde y se percibe a sí misma como una entidad subjetiva se viste de un cuerpo, un mundo, un reino... Ya que existe una potencialidad infinita en la cognitividad luminosa [luminous awareness] puede dar forma a cualquier cosa y a todas las cosas --¡y de hecho lo hace! Si la sabiduría se libera de la confusión, entonces este mismo espacio que creaba problemáticas apariencias es visto de manera muy distinta, como la lúdica difusión de la potencia cognitiva. La cognitividad se vuelve el patio de juego donde el surgimiento y el desvanecimiento del Ser despliega las cualidades de la budeidad.

Esta es la visión del mahayana, el vajrayana y el dzogchén, los vehículos superiores que practican los budistas tibetanos: el universo es como una aparición mágica en la mente, una especie de guirnalda o collar mágico interdependiente hecho de pura luz, cuya naturaleza no es más que la budeidad, la cual no tiene sustancia ni lugar --la mente nunca se podrá encontrar en un lugar.

En un tërma o texto tesoro revelado por Düdjom Rinpoché, uno de los principales maestros de dzogchén, el cual ha sido traducido por Alan Wallace como Vajra Essence, se explica el surgimiento del cuerpo a partir de la mente. Düdjom Lingpa tiene una visión de un campo búdico en el que bodhisattvas escuchan las enseñanzas del Buda Primordial Samantabhadra, el cual emana como Padmasambhava ("el Segundo Buda"). Este tipo de enseñanzas son a su vez apariciones mágicas que no ocurren más que como upaya, medios hábiles para transmitir las enseñanzas y liberar a los seres (son como proyecciones holográficas que se generan por el arte de la compasión). Uno de los bodhisattvas toma la palabra:

El Gran Boddhisattva Vacuidad Ilimitada respondió "Oh Maestro, Bhagavan, el cuerpo es creado por la mente. Cuando la mente y la cognitividad se separan al morir, la mente sigue el karma, y entonces se aferra delusoriamente a las apariencia de un cuerpo otra vez. Inclusive, tu cuerpo en el estado de la vigilia, tu cuerpo en el estado del sueño, y tus cuerpos posteriores a esta vida todos son creados por el aferramiento de la mente. Son transformaciones temporales que nunca han existido más que como meras apariencias de la mente. Ya que la mente es el monarca que todo lo crea, su importancia es primordial.

Al morir, según enseña el budismo tibetano, la conciencia se separa del cuerpo y entra en espacios intermedios llamados "bardos", aquí se presentan diferentes imágenes que son proyecciones de la mente, en las cuales se tiene la oportunidad de reconocer la "luz clara", esta cognitividad luminosa que es la manifestación prístina de la realidad (el Dharmakaya). Sin embargo, pocos suelen reconocer su propia mente en sus fenómenos por cuestiones kármicas y falta de práctica, así después de un cierto proceso, la mente se identifica con una de las imágenes que aparecen y toma un cuerpo, por ejemplo, ve una pareja teniendo sexo y se identifica o desea a la mujer o al hombre y entonces encarna. De esta forma nuestra vida sería el resultado de una alucinación, de un espejismo erótico (¿de porno interdimensional?), lo cual nos revela un poco lo perdidos que estamos. Claro que el budismo tibetano sostiene que algunas personas realizadas, los tulkus, eligen voluntariamente encarnar y el proceso para ellos no es así de confuso, sino que eligen perfectamente su cuerpo o emanación. Para ellos el samsara es un juego, es de hecho el nirvana.

Alan Wallace comenta sobre el pasaje de Düdjom Lingpa:

EL PODER DE LA INTENCIÓN CAPITULO 6


CAPÍTULO 6. 

LA INTENCIÓN Y EL INFINITO:

Hemos surgido de un campo universal de la Creación que yo llamo intención. Esa mente es puro amor, cariño, belleza y creatividad en continúa expansión e infinita abundancia. Y lo universal significa en todo tiempo y en todo lugar, o en otras palabras, el infinito.

Tu capacidad para conectar con lo eterno y vivir en el aquí y el ahora decidirá si sigues conectado a la intención.



LA VIDA ES ETERNA:

Existe un espacio que se extiende hasta la eternidad y el espacio que tú ocupas es infinito. Su inmensidad es tan excesiva que no podemos abarcarla. Estamos en un universo infinito, sin principio ni fin y la vida es infinita.

Aprende a sentirte cómodo con el concepto de la infinitud y a verte como un ser infinito y te verás a ti mismo como un ser espiritual infinito con una experiencia humana y no lo contrario, es decir, un ser humano con una experiencia espiritual ocasional.



TU MIEDO AL INFINITO:

Como nuestra propia muerte no resulta inimaginable, nos limitamos a negarla y a vivir la vida como si no fuéramos a morir… por el terror que nos infunde nuestra propia muerte.

Todos estamos en unos cuerpos camino de la muerte, pero actuamos como si no fuera así, y esa es nuestra perdición.



La propia muerte. Existen dos puntos de vista: según el primero, somos cuerpos físicos que nacen y viven durante cierto tiempo, por último nos deterioramos, la carne se desgasta, morimos y seguimos muertos para siempre (este te hace temer a la muerte). Según el segundo punto de vista, sencillamente somos eternos, en un alma eterna en una expresión temporal de carne, es decir, que solo muere el cuerpo físico, que somos perfectos como somos creados, y que nuestra condición física emana de la mente universal de la intención.

Saber que, en primer lugar y por encima de todo, eres un ser infinito conectado conscientemente con tu Fuente, que es eterna y omnipresente, es la perspectiva más reconfortable. Es infinita, está en todas partes, y de ahí se deduce que la totalidad del Espíritu debe estar presente en cada punto del espacio en el mismo momento. Tú eres espíritu y tienes una cita con el infinito y no hay forma de evitarla.



Tu cita con la infinitud. Cuando el alma infinita abandona el cuerpo, deja de estar sometida a las restricciones del tiempo y el espacio, la separación ya no puede intervenir.

¿Cuándo acudirás a esa cita inevitable? Puedes hacerlo ahora, mientras estás vivo en tu cuerpo, en la ilusión del espacio y el tiempo, o puedes hacerlo a la hora de la muerte. Si decides acudir cuando estés vivo y respirando, será como aprender a morir mientras estás vivo. Una vez hecha esa transición al lado activo de la infinitud, se disuelve el miedo a la muerte y te ríes de su estupidez.

Comprende tu verdadera esencia, mira a la muerte y rompe las ataduras que te esclavizan a ese temor. No morimos. Anúncialo.

Al despertar ante tu esencia infinita y mantenerte conectado a las siete caras de la intención empiezas a liberarte de las limitaciones que te ha impuesto el ego. La mente universal infinita te ayudará y sentirás la paz que se apodera de ti cuando expulsas el temor a la muerte y la condición de ser mortal.

Si mantienes la cita con la infinitud ahora estarás en el lado activo y si es en la hora de la muerte, la evitarás quedándote en el lado inactivo.



EL LADO ACTIVO E INACTIVO DE LA INFINITUD:

lunes, 2 de enero de 2017

LA CIENCIA INTERNA DE NO AFERRARSE A LOS PENSAMIENTOS, LA CLAVE DE LA SALUD FÍSICA Y MENTAL


EL AFERRAMIENTO BLOQUEA AQUELLO CUYA NATURALEZA ES FLUIR, APARECER Y DESVANECERSE, CREANDO LAS CONDICIONES DE LA ENFERMEDAD Y ARRAIGANDO LA IGNORANCIA.

Existe en nuestras psiques una tendencia a aferrarse a las cosas que puede confundirse --erróneamente-- con nuestra naturaleza base. Si el flujo de un río es detenido por unos troncos, se formarán remolinos y se estancarán los objetos que llegan a fluir por su cauce; esto generará pestilencia y congestión. Nuestra mente es de alguna manera como ese río -- si no conocemos el estado prístino del río (la fluidez) podemos confundir que la naturaleza del río es retener las cosas en su cuerpo de agua. No reconocemos la naturaleza prístina de la mente, que es desplegar fenómenos como el cielo en el que el vuelo de las aves no deja huellas o como un espejo límpido que nos ve afectado por lo que refleja, y pensamos y actuamos conforme a una versión constreñida y burda de la mente.

En el budismo el término upadana (aferrarse o apegarse) es clave para entender como se produce el sufrimiento. En la cadena de originación que se estudia en el budismo, upadana viene después de la ignorancia y el deseo, y es el precursor del ser (esto es, el ser condicionado de la existencia cíclica o samsara). A grandes rasgos, la ignorancia de la condición original de la mente  --que es luminosidad y dicha no dual-- reifica la percepción y hace que surja el constructo sujeto/objeto. Esto permite que un sujeto luego desee (tanha) objetos. Al desear objetos surge el aferramiento o el apego a los objetos que hemos conseguido o, sobre todo, a las sensaciones que producen estos objetos, los cuales son también pensamientos o eventos mentales (el principal de éstos es la creencia en una identidad sólida sobre la cual se adhieren las sensaciones).

Lo que le da una cualidad de existencia relativa a las cosas que surgen --cualquier cosa como un tú o un yo, un eso y un eso otro-- es justamente el aferramiento, el apego de la mente. La palabra upadana de hecho significa "combustible" en sánscrito. El Buda enseñó que todas las cosas en el samsara estaban ardiendo, devoradas por un fuego insaciable. Nirvana literalmente significa apagar o extinguir ese fuego, es decir, dejar de producir el combustible que le da existencia al mundo condicionado. Bajo la lúcida lógica del Buda, al dejar de tener aversión, avidez y aferrarse a las cosas, el mundo se libera, como un torrente de agua cristalina que rompe un dique. El mundo no se acaba, sigue el flujo luminoso de la manifestación del cosmos, la energía corre límpida como pura sabiduría. La gnosis no dual de la manifestación hace que el mundo se despliegue como un constante goce estético. Shantideva habla de un mago que produce una hermosa bailarina: al saber que la bailarina es solamente una manifestación de su mente, éste disfruta de la creación sin desear poseerla o identificarse con ella. Todo es una danza insustancial de apariciones.

Esto lo podemos trasladar a nuestra condición actual, en la que generalmente lo que primero nos concierne, antes que buscar la iluminación, es simplemente calmar la mente y lograr una mejor salud. Vivimos en la era de la hiperestimulación. Un hombre hace 1000 años e incluso uno hace 100 años no tenía tantos problemas para tener una mente clara y relajada --sin tantos deseos y apegos-- ya que no era constantemente bombardeado por estímulos sensoriales que buscan capturar su atención. En cierta forma, la publicidad, el entretenimiento y la tecnología digital son siempre potencial de llenar el tanque de gasolina con más upadana.

Nuestras tendencias mentales aflictivas hacen que, al entrar en contacto con objetos --los cuales están diseñados con la intención de hacerse desear--, nos aferremos a ellos y a las nociones que producen (porque en la sociedad en la que vivimos las cosas que poseemos y la experiencias que vivimos son también formas de solidificar una identidad).  Esto siempre ha existido, pero nunca ha sido tan agresivo como ahora.

Si seguimos la filosofía budista, ésta nos dirá que nuestras enfermedades físicas y mentales (tal división no puede trazarse de manera tajante) son el resultado de nuestras aflicciones mentales, de los venenos de la mente (kleshas, literalmente "torceduras"), los cuales son el resultado de nuestro karma (nuestras acciones pasadas coaguladas por la intención o la volición mental). Una enfermedad es algo así como un karma emergiendo a la superficie; esto puede ser algo positivo si al surgir no se recibe con apego o aferramiento, ya que estaremos presenciado de alguna manera su disolución, ya que la naturaleza de las cosas es la impermanencia. En la medida en la que siga habiendo aferramiento y oscurecimiento mental, entonces una enfermedad debe entenderse como un patrón de ignorancia o percepción errónea corriendo en el organismo, una especie de bucle que podría estar reiterándose desde hace miles de vidas.



El maestro budista Alan Wallace en su libro Stilling the Mind, un comentario al texto Vajra Essence, de Dudjom Lingpa, escribe:

4 PASOS PARA INTERPRETAR TUS SUEÑOS DE ACUERDO CON LOS MÉTODOS DE CARL JUNG


NO SÓLO SE TRATA DE IDENTIFICAR ARQUETIPOS, TAMBIÉN ES NECESARIO SABER QUÉ SIGNIFICAN PARA EL SOÑADOR

Los sueños han intrigado a los humanos durante generaciones. Ciertas civilizaciones antiguas concebían que los mundos oníricos y nuestras experiencias en ellos eran parte de nuestra conexión con el mundo espiritual. Posteriormente la manera en que las personas consideran sus sueños fue modificándose, pero aún nos levantamos de vez en cuando con el deseo de saber qué significa lo que hemos experimentado tan vívidamente mientras que nuestro cuerpo yacía despatarrado en la cama. En este sentido, los métodos de interpretación de sueños creados por Carl Jung son bastante sencillos y no requieren que seas un erudito en mitología o arquetipos.

Analizar nuestros sueños de esta manera puede resultar una herramienta útil de autoexploración, ya que para hacerlo sólo se necesita tener deseo de cuestionarse a uno mismo y estar dispuesto a llevar una bitácora al respecto, pues nuestra mente inconsciente nos habla en un lenguaje de símbolos, de tal manera que podemos descifrar los vericuetos de nuestros dramas internos al revisar lo que el inconsciente nos está proyectando. Hacerlo implica decodificar los símbolos del inconsciente y para hacerlo se pueden seguir cuatro pasos básicos:

1. Hacer asociaciones relacionadas con los símbolos del sueño

Escribe cada una de las imágenes o elementos del sueño; por ejemplo: zapatos azules, gato blanco, casa de la abuela. Luego escribe qué asociaciones surgen en tu mente con respecto a cada uno de estos elementos. Estas asociaciones son especiales para cada persona porque mientras que para unos soñar con cruzar un puente puede indicar una travesía emocionante o el final de una etapa difícil para otros podría ser un camino inseguro donde emerge su pánico a las alturas. Las asociaciones correctas para cada elemento son aquellas que sientes como tales; puede ser que tengas tres o cinco para una imagen, pero una de ellas es la que realmente causa una reacción en ti y descubres que tiene sentido. No sólo se trata de reconocer arquetipos sino de descubrir qué significado tienen en tu vida.


2. Conectar las imágenes del sueño con aspectos internos del ser

Gracias a las asociaciones del primer paso puedes empezar a identificar a qué parte de tu ser corresponde cada elemento. A veces vemos a ciertas personas en nuestros sueños como amigos, parejas o familiares y por lo tanto sería fácil asumir que el sueño se relaciona con estas personas. Sin embargo, esto no es siempre atinado; a veces vemos a una persona que no conocemos pero en el sueño sabemos quién es, por ejemplo una guía o un hermano. En otras ocasiones estas personas que vemos son en realidad un símbolo para quien sueña, representando una cualidad, acción, estado emocional o concepto, pues el subconsciente suele tomar imágenes de las situaciones del mundo de la vigilia para simbolizar algo que le pasa al soñador.


3. Elige la interpretación correcta

EL PODER DE LA INTENCIÓN CAPITULO 5


CAPÍTULO 5. 

EL IMPACTO SOBRE LOS DEMÁS AL ESTAR CONECTADO CON LA INTENCIÓN:

A medida que te encuentres más armonizado con las caras de la intención descubrirás que influyes sobre los demás de nuevas maneras. Empezarás a ver en los demás lo que sientes en tu interior y esta nueva forma de ver permitirá a las personas que estén en tu presencia sentirse reconfortadas y tranquilas y ser cómplices indirectos y cariñosos de tu conexión con la intención.



RECIBES LO QUE DESEAS DE LOS DEMÁS:

Si les deseas la paz, tú la recibirás, si les deseas que sean queridos, tú serás el objeto del amor, si solo ves belleza y valía en los demás, recibirás otro tanto. El impacto que tienes sobre los demás, ya sean desconocidos, familiares, compañeros de trabajo o vecinos, es la prueba de fortaleza de tu conexión con la fuerza de la intención.

Piensa en tus relaciones, si son sagradas o profanas. Las sagradas facilitan la fuerza de la intención en un alto nivel de energía para todas las personas implicadas, mientras que las profanas lo mantienen en los niveles más bajos y más lentos. Conocerás tu potencial para la grandeza cuando empieces a ver la perfección en todas las relaciones.

La relación sagrada, es la capacidad para celebrar y honrar cuanto existe en todos los demás, el lugar en el que todos somos uno.

En la relación profana te consideras separado de los demás, tienes la sensación de que fundamentalmente te resultan útiles para satisfacer los deseos del ego, y que las personas están ahí para ayudarte a conseguir lo que falta en tu vida.



SOLOS NO PODEMOS HACER NADA:

Cuando conozcas a alguien, considéralo un encuentro sagrado, pues es a través de los demás como encontramos o amamos nuestro ser, porque sin los demás no se consigue nada. Al reconocer a los demás como personas que colaboran en la creación te correspondes con la Fuente y pasas al estado de gracia. Cuando aparecen en tus relaciones las energías de la bondad, el amor, la receptividad y la abundancia, significa que has añadido el amor del Creador, y al llevar energía espiritual más alta a cuantas personas conozcas, disuelves las más bajas.

Trata a los demás como colaboradores en la Creación y mantén expectativas divinas para ellos.



DE LO ORDINARIO A LA EXTRORDINARIO:

Uno de los métodos más eficaces para transcender lo ordinario y trasladarte al mundo de lo extraordinario consiste en decir sí con más frecuencia y eliminar el no casi por completo, “Decir sí a la vida”, di sí a ti mismo, a tu familia, a tus hijos, a tus compañeros de trabajo, a tus asuntos. Grita sí a todo el mundo siempre que puedas. Si haces del sí tu mantra interior podrás expandir ese sí y atraer más síes a tus propósitos personales. El

Sí es el aliento de la Creación.



EL IMPACTO DE TUS ENERGÍAS EN LOS DEMÁS:

Cuando te sientes conectado y en armonía con la intención notas una gran diferencia ante la forma que reaccionan las personas hacia ti. Se consciente de esas reacciones, porque afectan directamente a tu capacidad para llevar a cabo tus propósitos individuales.

Formas más significativas para tener impacto sobre los demás:

domingo, 1 de enero de 2017

Yo Soy, el Yo Soy (Mensaje de Año Nuevo)

Feliz Año nuevo a todos vosotros 
mis Amad@s  herman@s


ULTIMO VÍDEO QUE HEMOS CREADO, ESPERO QUE OS GUSTE.

MIENTRAS desde las Altas Octavas de Luz contemplamos los avances del año pasado y entramos en vuestra octava de actividad humana, vemos y sentimos el gran cambio que se ha producido en un año. 


Es algo verdaderamente muy alentador y que asegura la meta final de la liberación de la humanidad de las cadenas y limitaciones de su propia creación.



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