viernes, 23 de junio de 2017

La reflexión es el ojo del alma…


Puede resultar bastante agotador, ir llenando nuestro espacio de vida, con innumerables creencias, filosofías, doctrinas, enseñanzas, sabias o no, capaces de satisfacer el entendimiento de cada persona en determinados momentos de su vida.

Ocurre que todo lo que se va despertando en nuestro interior, proviene de muchas maneras de nuestra propia esencia, de allí la sabiduría en reflexionar todo lo que llega a nuestras manos, incluyendo la fuente de la cual proviene, no se trata de vivir lleno de prejuicios, más bien se trata de deslastrarnos de ellos y poder ver las cosas desde una óptica del no pensamiento, de la limpieza de la mente de la coherencia, pero especialmente del sentimiento que arroja en nosotros.


La peor experiencia es la mejor maestra. Kovo


La reflexión nos conecta con el alma, con lo que albergamos en ella, pero lo importante no es identificarse con lo que va apareciendo o surgiendo durante la reflexión, sino de observar y mantenernos alerta ante los sentimientos y las sensaciones que se despiertan con cada pensamiento reflexionado, sin ningún juicio, sin complicaciones, sin dejarnos llevar por lo que nuestra mente le va incorporando.

Cuando reflexionamos, nos entregamos a observar lo que llega a nuestra mente, lo que se genera en secuencia y lo que aparece de manera dispersa, pues todo tiene una conexión con el alma, con nuestras vivencias y experiencias y con lo que se ha quedado grabado en nuestra alma en relación a eso.

Un hombre que no piensa por si mismo, no piensa en absoluto. Oscar Wilde


Entre aparentar y ser, decide siempre SER


Aunque pueda sonar extraño, ilógico y hasta medio absurdo, la realidad es que pasamos gran parte de nuestra vida, luchando por mantener aquello que deseamos parecer, lo que queremos reflejar, que los demás vean de nosotros, y si bien esto no significa que no seamos aquello que parecemos, si invertimos toneladas de tiempo y energía, cultivando lo que deseamos que los demás vean de nosotros, perderemos el enfoque en lo que verdaderamente somos.

Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos. Nicolás Maquiavelo


Desempeñamos muchos roles en la vida, más o menos responsabilidades, cosas que nos gustan y otras que nos disgustan, pero nos toca, se presentan y debemos asumirlas, sin embargo, así como solemos escaparnos y evadir algunos roles, existen otros que nos atrapan y deseamos mantenerlos en el tiempo, aún y cuando ya no nos corresponde asumirlos.



Lo mismo puede ocurrir con roles que nunca nos ha tocado asumir, simplemente nos atraen por alguna razón o quizás porque no exista nada más alejado de lo que realmente somos, entonces comenzamos a parecer, dejamos de ser para mantener una determinada apariencia.

Confiad en los que se esfuerzan por ser amados; dudad de los que sólo procuran parecer amables. Giacomo Leopardi

Algunas veces, esto es algo que hacemos de manera inconsciente, como por ejemplo las madres ante los hijos, aunque el dolor haga mella procuran mantener la entereza para no traspolar la angustia a sus hijos, de manera que hay apariencias válidas, incluso justificables, pero aquellas que nos alejan de nuestra esencia terminan por menoscabar nuestra vida.

No se puede vivir la vida pareciendo, es realmente agotador abandonar nuestra propia idea de lo que nos hace feliz por hacer ver a los demás lo que desean ver, porque está situación nos llena de angustia, de cansancio, de mentiras y lo más triste es que nos aleja de quiénes somos realmente, no podemos vivir en paz en esa situación.

jueves, 22 de junio de 2017

SI ERES UN VERDADERO "SANADOR" DEBES SABER ESTO


Los mejores sanadores son discretos en su trabajo. 

Ellos sellaron el ego y dejan al corazón fluir en sereno amor. 

El tacto de sus manos es cálido y generoso. 

Tienen manos de Luz! En la parte superior de su cabeza se derrama la Sabiduría Celestial...Y al mismo tiempo, la vitalidad de la tierra besa sus pies. 

Mientras tanto, los pétalos de loto de sus corazones se abren.

Y se convierten en templos vivos de la Luz sanadora! 

Son tranquilos y conscientes de su tarea. 

Saben que es la luz del amor la que sana, no ellos. 

Están naturalmente satisfechos, los seres divinos velan por ellos. 

Son la paz perenne! 

No tienen posturas arrogantes, son simples y alegres. 

Son muy agradecidos al Gran Espíritu, al Gran Sanador. 

Transitan la existencia sin juzgar a nadie. 

Ellos son la serena luz! Son sanadores, de los demás y de ellos mismos.

Transitan su camino sin deshonrar la ruta de los demás. 

No hacen daño a nadie, porque son felices.

Sus actos son lúcidos! 

Oh, estos curadores, hermosos y tranquilos, navegan en la luz! 

Son estrellas encarnadas, actuando en nombre del Altísimo. 

A menudo, en silencio, ellos abrazan a la humanidad!

No esperan nada, sólo abrazan el alma del mundo. 

Sí, no esperan nada, sólo agradecen al gran Sanador. 

Ellos saben que hay un momento correcto para todo. 

Por lo tanto, ellos trabajan en el momento justo de su corazón saben que cada momento es tiempo para aprender. 

Ellos se manifiestan en todas partes, y columnas de luz iluminan sus senderos. 

A menudo, sienten el dolor del mundo, en sí mismos. 

En esos momentos, se reúnen en oración y aprovechan las elevadas fuerzas. 

Y aletean sus manos llenas de luz, bajo el comando del corazón. 

No hay orgullo en ellos, solo satisfacción callada.

No hay lucha o competencia en su camino, sólo cura. 

Hay personas que nos adelantan el camino y hay quienes definitivamente nos retrasan


Todas las personas tienen cualidades especiales, algunas alimentan el alma, nos dan luz y alegría y ante todo representan el progreso en nuestra vida, y sin duda, hay otras que nos ocasionan retrasos, nos generan conflictos constantemente y llegan a representar una carga para nuestro avance en la vida.

Puede que una actitud positiva no resuelva todos tus problemas, pero molestará a suficientes personas para que el esfuerzo merezca la pena. Herm Albright


Aunque suene despectivo y hasta un poco cruel, no deja de ser una realidad, muchas veces nos rodeamos de personas que viven en un estado de negatividad permanente, que les resulta sumamente difícil ser optimistas, tener actitudes positivas, para quienes todo es un conflicto y una desventaja, sin contar que naturalmente convierten todo lo bueno que les ocurre en una tragedia.


Indudablemente, este tipo de personas también generan una influencia en nuestra vida, todo funciona magnéticamente, todo fluye o no, todo tiene una conexión, lo ideal es que sea con esa energía positiva que nos impulsa y no con esos grilletes que nos traban.

Las actitudes son contagiosas. ¿Merece la pena contagiarse de la tuya? Dennis y Wendy Mannering


¿Qué podemos hacer ante ésta realidad? En principio aprender a identificar a estas personas, aunque nos parezca difícil, es más simple de lo que pensamos, basta con estar atentos a las emociones que nos producen cuando estamos con ellas, conversamos con ellas o simplemente alguien la menciona.



Luego debemos revisar esa emoción, si observamos lo que nos ocurre, podremos saber si es necesario evaluar el efecto, si no es una predisposición o más bien algún reflejo interno que nos genera malestar, para ello debemos ser lo más objetivos posible, pues aceptar que estamos colocando fuera algo que está dentro, no es tarea sencilla.

El gran descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede alterar su vida al alterar sus actitudes. William James

miércoles, 21 de junio de 2017

Esa persona que te hace sonreír, merece un lugar especial en tu vida


Así como existen muchas personas en el mundo, que arrancan nuestras lágrimas y nos atormentan, también existen aquellos seres especiales que casi de manera inmediata nos hacen reír, tienen ese don maravilloso de hacernos felices, no importan las circunstancias, como nos encontremos o a que nos estemos enfrentando.

La vida es como un espejo, tenemos mejores resultados cuando sonreímos. Anónimo


La atracción, suele expresarse de muchas maneras, nos podemos sentir atraídos por muchas personas, no me refiero expresamente a un sentido sexual, hay quienes afinan en disfrutar juntos de una lectura, personas con quiénes nos encanta divertirnos, ver un película o tener largas conversaciones y si se conjuga todo esto en una sola, mucho mejor.


Entre las múltiples experiencias que tenemos en la vida, tener el regalo de reír, es una de las virtudes más generosas del ser humano, pues podemos olvidar casi cualquier pena, sino todas, aunque sea transitoriamente, con tan solo sonreír unos instantes, con dejarnos conducir por la felicidad, porque logren alejarnos de instantes tristes y nos recuerden lo hermoso que es sonreír, entonces ese instante, por mínimo que sea, habrá valido la pena.

Después de cada tormenta sonríe el sol; para cada problema hay una solución y el deber irrenunciable del alma es estar de buen ánimo. William R. Alger


Investigaciones científicas han demostrado que reír y sonreír proporcionan una serie de beneficios para la salud. Más aún, pueden tener un efecto positivo en todas las áreas de nuestra vida. Cuando reímos y sonreímos, se producen una serie de cambios fisiológicos en el cuerpo, usualmente, sin que estemos consciente de que esto ocurra.

Las personas que nos hacen reír nos hacen felices, no tanto porque nos hacen pasar un buen rato, sino porque en el fondo, cuando nos reímos, aunque las cosas estén muy negras, todo se relativiza un poco y eso nos fortalece anímica y físicamente.


Sonreír es definitivamente una de los mejores y más bellos remedios. Si tienes un buen sentido de humor y un buen enfoque hacia la vida, eso es hermoso. Rashida Jones


Podemos entonces sentirnos atraídos por esas personas con quiénes nos sentimos bien, no importan las razones, nos hacen reír y esto transforma nuestro momento, se convierten en seres especiales con quiénes deseamos pasar largos ratos o simplemente cada vez que pensamos en ellas, se nos cruza una sonrisa.

Estas son las 20 cosas que debes alejar de tu vida si pretendes ser feliz


Muchas son las cosas que nos suman en la vida, pero también existen cosas que adoptamos que no nos hacen bien, de algunas inclusive hacemos hábitos y otras nos visitan de manera puntual. Independientemente de la frecuencia y de la intensidad, hoy te recomendamos alejar de ti estas cosas que no permitirán alcanzar tu felicidad:

Los malos pensamientos. Tus pensamientos crean tu vida, dedícate a cultivar los que te favorezcan.
La necesidad de controlarlo todo. No todo está bajo tu control, no te frustres, acepta y deja fluir la experiencia.

Las personas que permanentemente te hagan sentir mal. Está bien que eventualmente una persona nos apague la sonrisa, pero si el común resulta ser ese resultado, no tenemos mucho que esperar, ni buscar de esa interacción.

Lugares, cosas, personas y creencias que te impiden ser tú mismo. Nada como poder ser tú mismo, si te sientes limitado, juzgado, deshazte de todo aquello que ponga barreras para llegar a ti mismo.

La necesidad de tener razón. Muchas veces es preferible tener paz y no tener la razón, nunca hay una sola forma de hacer las cosas y es falta de humildad pretender que nuestras maneras son las mejores.

La necesidad de encontrar tu otra mitad. Estamos completísimos, no nos hace falta la mitad de nada, así que si quieres a alguien en tu vida que no sea para llenar espacios, sino para amar y ser amado.

El querer ser mejor que los demás. SI te vas a comparar con alguien, que ese alguien seas tú mismo, rétate si quieres cada día y haz de ti tu mejor versión.

La arrogancia. Nadie es más o menos que nadie, solo tenemos diferentes maneras de ver la vida y actuar a través de ella, aprende de todos y si en tus manos está enseña algo.

La mezquindad. La vida es muy corta para guardarnos cosas, para ser escasos, para no dar lo que tenemos, para no compartir… La vida se vive mejor desde la generosidad y mientras más damos, más recibimos.

La necesidad de aprobación de los demás. Siempre, hagas una cosa u otra, habrá quien te critique, entonces decanta de una vez por hacer exclusivamente lo que te haga feliz, la opinión de los demás, por importantes que sean en nuestras vidas, no debe tener más peso que la nuestra.

Las críticas y los juicios hacia otros. Respeta la vida y los procesos de los demás, aprende a ver para entender, sé empático y en lugar de criticar, si te vas a meter en la vida de alguien, que sea para realmente aportar.

Las quejas constantes. Si te enfocas siempre en lo negativo, no importa las maravillas que tengas en frente, no serás capaz de apreciarlas. Deja de quejarte y toma acción, cambia lo que no te guste y acepta lo que no puedas cambiar.

martes, 20 de junio de 2017

El estrés, la ansiedad y la depresión se manifiestan cuando vivimos para complacer a los demás


Definitivamente tenemos muchas maneras de vivir la vida, una de ellas es entendiendo que tenemos una gran responsabilidad con nosotros mismos en lo que respecta a escribir la historia de nuestras vidas, siendo nosotros los protagonistas, considerando nuestros sueños, considerando que debemos cuidarnos, considerando que las personas que pertenezcan a nuestro núcleo, deben cada una tener el lugar que les corresponda, sin otorgarles en ningún momento control sobre nuestras decisiones, nuestras acciones o nuestra vida en general.

Vivir para complacer a otros puede llegar a ser el camino más frustrante que decidamos transitar, significa dejar nuestras ilusiones de lado y adoptar unas que no nos pertenecen. Si bien es cierto que podemos sentir mucha satisfacción cuando las personas importantes para nosotros se sienten orgullosas de nosotros, también es cierto que cuando generamos ese efecto tratando de adaptarnos a unos parámetros que no concuerdan con lo que queremos, tarde o temprano esa satisfacción se convertirá en frustración.


Todos merecen cariño y respeto por lo que son, sin tener que aparentar nada o encajar en un patrón determinado, no hay una única manera de hacer las cosas, y es muy arrogante pensar que dentro de un universo de posibilidades, la nuestra es la mejor manera. Todos estamos en un camino de evolución y cada uno necesita vivir sus propias experiencias para aprender y crecer, si vivimos esas experiencias tomando como referencia lo que a los demás les gustaría con respecto a nosotros, nos perderemos de lecciones valiosas a lo largo de nuestro camino.

Nuestras emociones están ligadas a nuestros pensamientos, y ambas cosas son los que terminan desencadenando un estado de estrés, ansiedad o depresión. Cuando no nos sentimos satisfechos con lo que hacemos, porque en definitiva es lo que otro desea, cuando nos presionamos demasiado tratando de encajar, cuando nos importa más qué pueda pensar la gente, en lugar a cómo nos sentimos realmente, generamos en nuestra mente una cantidad de pensamientos que se harán predominantes.

Al tener una tendencia negativa en nuestros pensamientos, nuestro cuerpo reaccionará con las emociones asociadas, y de esta manera nuestro cuerpo nos alertará de que hay algo que no estamos haciendo de la mejor manera o que estamos albergando y alimentando en nuestra mente contenido que nos hace daño.

Si estás esperando un mensaje que no llega, eso también es un mensaje


Se nos hace mucho más sencillo procesar información que recibimos de manera explícita, a tener que interpretar esos mensajes que se leen entre líneas, que se derivan de acciones o se relacionan a ausencias.

Muchas veces no queremos ver lo que en realidad ocurre y nos ponemos de barrera el hecho de no haber escuchado ciertas palabras, de no haber leído un mensaje determinado y terminamos restándonos la posibilidad de dar significado a aquello que ya sabemos, pero que nos cuesta aceptar, aquello que se nos ha dicho a través de eso contrario a lo que esperamos, a esas palabras que no escucharemos, ni leeremos, a esa presencia que jamás será tal.


No siempre obtendremos de los demás lo que queremos, pero siempre vamos a recibir una lección, siempre vamos a ganar una experiencia, así que si nos entristece la ausencia de alguien y no cabe por algún motivo que nosotros generemos un acercamiento, o al menos no como nos gustaría, aprendamos a aceptar y a rescatar de lo que no nos gusta, lo mejor.

La vida actúa de manera curiosa y muchas veces no logramos percibir que el no estar cerca de quienes nos gustaría, resulta en una verdadera ganancia, algunas veces se trata encontraremos el beneficio reflejado en uno o varios de estos resultados:


Nos enfocamos en cosas mucho más provechosas para nosotros.
Aprendemos a valorar la presencia de quienes queremos.
Con el tiempo nos preparamos para estar juntos de una manera más armónica, sana o conveniente.
Nos ahorramos tiempo de recorrer un camino que no nos llevará al lugar donde queremos estar.
Maduramos y aprendemos a darnos el lugar que nos corresponde.
Aceptamos que las cosas no siempre resultan como las esperamos.
Y de alguna forma, quizás no de forma inmediata, terminamos agradeciendo a la vida por lo que fue y por lo que dejó de ser en nuestras vidas.