viernes, 23 de diciembre de 2016

EL PODER DE LA INTENCIÓN CAPÍTULO 4


CAPÍTULO 4. 

LOS OBSTÁCULOS PARA CONECTARTE A LA INTENCIÓN:

Tienes que examinar tu discurso interior, tu nivel de energía y tu vanidad y crear la correspondencia con la Fuente creativa de toda la vida.



Tu discurso interior. ¿Se corresponde o no?

Hay cuatro maneras de pensar que pueden evitar que te conectes con la intención:

1. Pensar en lo que te falta en la vida. La correspondencia sería pensar en lo que tengo firme intención de atraer a mi vida y que se manifieste en ella. Ejemplos:

No correspondencia. No tengo suficiente dinero

Corresp.: Tengo intención de atraer una abundancia ilimitada a mi vida.

No corres.: Mi pareja es un cascarrabias y un aburrido.

Corres.: Tengo intención de centrar mis pensamientos en lo que me gusta de mi pareja.

No corres.: no tengo vitalidad y energía suficiente.

Corres.: Formo parte del flujo y reflujo de la ilimitada Fuente de la vida.

2. Pensar en las circunstancias de tu vida. Si no te gustan algunas circunstancias de tu vida, no pienses en ellas en ningún momento, entrena tu imaginación para pasar de lo que no quieres a lo que quieres.

No cor.: Detesto la casa en la que vivimos

Cor.: Veo mentalmente nuestra nueva casa y tengo intención de vivir en ella dentro de seis meses.

No cor.: Me desagrada el trabajo que hago y el hecho de que no me valoren

Cor.: Seguiré mis impulsos intuitivos internos para crear el trabajo o el empleo de mis sueños.

No cor.: detesto estar enfermo con tanta frecuencia y resfriarme continuamente.

Cor.. Soy la salud divina. Tengo intención de actuar saludablemente y atraer la fuerza que fortalezca mi sistema inmunológico de todas las maneras posibles.

3. Pensar en lo que siempre ha sido. Traslada tu discurso interior a lo que tienes intención de manifestar.

No cor.: Siempre he sido pobre, en mi infancia todo eran necesidades.

Cor.: Tengo intención de atraer la riqueza y la prosperidad con una abundancia ilimitada.

No cor. : Mis hijos nunca me han mostrado respeto.

Cor.: Tengo la intención de enseñar a mis hijos a respetar la vida entera, y yo les trataré de la misma manera.

4. Pensar en lo que “ellos” quieren para ti. Decide cambiar tu discurso interior hacia lo que te propones crear y atraer en tu vida.

No cor.: Estoy harto de mi familia, no me comprenden y nunca me han comprendido.

Cor.: Quiero a mi familia. No ven las cosas como yo, pero no espero que lo hagan. Estoy totalmente centrado en mis intenciones y les doy amor.

No cor.: Ya no se que hacer para complacer a todos.

Cor. : Tengo un propósito y hago lo que me comprometí a hacer en esta vida



Tu nivel de energía: ¿Hay correspondencia o no?

Todo en este universo es un movimiento de energía. Tú eres un sistema de energía compuesto no solo de huesos, fluidos, células, sino también, energía interior formada por pensamientos, sentimientos y emociones. Que pueden medirse y calibrarse según el impacto que tienen en tu cuerpo y tu entorno. Cuanta más alta es tu energía, más capaz eres de anular y transformar las energías inferiores que te debilitan,, y causar un impacto positivo en todos los de tu entorno inmediato o incluso lejano.

Cinco niveles de energía con los que funcionas, pasando desde las frecuencias más bajas y lentas a las más altas y rápidas:

1. El mundo material. El estado sólido es la energía desacelerada.

2. El mundo del sonido. Son ondas invisibles pero pueden sentirse.

3. El mundo de la luz. Se mueve a mayor velocidad que el material y el sonido, pero no existen partículas reales que formen la luz.

4. El mundo del pensamiento. Los pensamientos son pulsaciones de frecuencia extraordinariamente alta que se mueven a mayor velocidad que la del sonido e incluso de la luz. Las frecuencias más altas anulan las más bajas; las energías más rápidas transforman las más lentas.

5. El mundo del Espíritu. En él se encuentra la energía máxima. Estas frecuencias tienen una velocidad tan supersónicamente rápida que es imposible la presencia del desorden, la desarmonía, el desasosiego e incluso la enfermedad. Son las energías de la creación. Son las cualidades de la creatividad, la bondad, el amor, la belleza, la expansión, la abundancia y la receptividad, las más altas energías del Espíritu universal. Tú existes gracias a esta energía y puedes corresponderte con ella energéticamente al eliminar las pulsaciones de baja energía de tus pensamientos y sentimientos.



Elevar tu nivel de energía:


Todo pensamiento tuyo posee una energía que te fortalecerá o te debilitará. Evidentemente, es buena idea eliminar los pensamientos que te debilitan, pues son obstáculos para unirte a la Fuente universal de la intención.

Debemos elevarnos hasta los niveles de energía en los que somos la luz que buscamos, donde somos la felicidad que buscamos, donde somos el amor que parece faltarnos, donde somos la ilimitada abundancia que ansiamos. Al serlo, lo atraemos hacia nosotros.



Miniprograma para elevar tus vibraciones energéticas:

Sugerencias para elevar el campo de energía a una vibración más alta y más rápida, algo que te ayudará a eliminar las barreras y permitir que la fuerza de la intención funcione contigo y a través de ti:

. Toma conciencia de tus pensamientos. Todos y cada uno de ellos te afecta. Si en medio de un pensamiento debilitador cambias a otro que te fortalece, elevas tu vibración energética y te fortaleces a ti mismo y a tu campo energético inmediato.

. Practica la meditación con regularidad. Aunque solo sea unos momentos al día. Dedica un rato a estar en silencio y repite el sonido de Dios como un mantra interno. La meditación te permite el contacto consciente con tu Fuente y recuperar la fuerza de la intención ayudándote a cultivar una receptividad que se corresponde con la fuerza de la creación.

. Toma conciencia de los alimentos que consumes. Hay alimentos de baja y de alta energía. Los de alta energía: frutas, verduras, frutos secos, la soja, el pan sin levadura y el aceite de oliva virgen fortalecen los músculos. Los de baja energía: cereales con base de harina, carnes, lácteos y azúcares debilitan.

. Abstente de las sustancias de baja energía. El alcohol, y prácticamente todas las drogas artificiales, legales o no, rebajan el nivel de la energía corporal y debilitan. Por el simple hecho de de consumir estas sustancias de baja energía, verás que cada dos por tres empiezan a aparecer en tu vida personas de baja energía.

. Toma conciencia del nivel de energía de la música que escuchas. Si quieres atraer violencia, escucha canciones con letras violentas, y si quieres atraer paz y amor, escucha las vibraciones musicales y las letras de canciones que reflejen tus deseos.

. Toma conciencia de los niveles energéticos del entorno de tu casa. Describe diferentes formas de aumentar el campo energético de tu casa y de tu lugar de trabajo. Un ambiente de alta energía fortalecerá tu vida y eliminará las barreras para conectarte con al intención.

. Reduce el contacto con las cadenas de televisión comerciales y por cable, de muy baja energía. La mayoría de los programas de televisión proporcionan un flujo continuo de baja energía.

. Amplía tu campo energético con fotografías. Pon fotografías de la naturaleza, de animales, de expresiones de alegría y amor en tu entorno y la energía irradiará hacia tu corazón y te donará su alta frecuencia.

. Toma conciencia de los niveles de energía de tus amigos, conocidos, de tu gente. Recuerda que la energía más alta anula y transforma la energía más baja, y procura estar en presencia de personas de alta energía, conectadas con el Espíritu e interactúa con ellas (verás que desaparecen el odio, la ira, el temor y la depresión).

. Controla tus actividades y dónde se desarrollan. Sumérgete en la naturaleza, aprecia su belleza, vete de acampada, de excursión, a nadar, disfruta de la naturaleza. Asiste a conferencias sobre la espiritualidad, a clases de yoga, da o recibe masajes, ve a monasterios o centros de meditación y ayuda a los demás.

. Prodiga actos de bondad sin pedir nada a cambio. Presta ayuda económica anónimamente a los desfavorecidos, y hazlo por bondad, sin siquiera esperar que te den las gracias.

. Sé concreto cuando declares tus intenciones de elevar tu nivel de energía y crear tus deseos. Coloca tus propósitos en lugares estratégicos donde puedas verlos y leerlos durante todo el día. Por ejemplo: “Tengo intención de atraer a mi vida el trabajo que deseo”. Cuando declaras tus intenciones por escrito tienen energía propia y te orientan para elevar el nivel de la tuya.

. Ten pensamientos de perdón con la mayor frecuencia posible. Un solo pensamiento de perdón hacia alguien que te haya hecho enfadar te elevará hasta el nivel del Espíritu y te ayudará con tus intenciones individuales.



Tu vanidad:

Tu vanidad es fundamentalmente lo que hace que te sientas especial. Es esencial que tengas un gran concepto de ti mismo y que te sientas único, pero el problema lo hallas cuando identificas mal tu verdadera personalidad y te identificas con tu cuerpo, tus logros y tus posesiones. Entonces consideras inferiores a las personas que han conseguido menos cosas y tu superioridad vanidosa te hace sentirte continuamente ofendido de una forma o de otra. Sentirse especial nos lleva a la vanidad.

Para renunciar a la vanidad, tienes que tomar conciencia de lo afianzada que está en tu vida. El ego es simplemente una idea de quién eres que llevas a cuestas.

Siete pasos para vencer el dominio del ego:

1. No te sientas ofendido. Lo que te ofende solo contribuye a debilitarte. Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, el contraataque y la guerra.

2. Libérate de la necesidad de ganar. Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Empeñarte en ganar es un método infalible para evitar el contacto consciente con la intención, porque, en última instancia, es imposible ganar todo el tiempo, siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú, y siempre volverá a sentirte insignificante y despreciable.

3. Libérate de la necesidad de tener razón. El ego es fuente de conflictos y disensiones porque te empuja a hacer que los demás se equivoquen. Cuando eres hostil, te has desconectado de la fuerza de la intención.

4. Libérate de la necesidad de ser superior. La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás, se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento, con constante conciencia de que no hay nadie mejor que nadie en este planeta. Todos somos iguales ante los ojos de Dios.

5. Libérate de la necesidad de tener más. El mantra del ego es más. Por mucho que logres o adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente. Irónicamente, cuando dejas de necesitar más, parece como si te llegara más de lo que deseas.

6. Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros. Puede resultar un concepto difícil si piensas que tú y tus logros sois lo mismo. Todo emana de la Fuente y tú y tu Fuente sois uno y lo mismo.

7. Libérate de tu fama. La fama que tienes no está localizada en tí, sino en la mente de los demás y, por consiguiente,, no ejerces ningún control sobre ella. Conectarse a la intención significa escuchar los dictados de tu corazón y actuar basándote en lo que tu voz interior te dice que es tu meta aquí.



Cinco sugerencias para poner en práctica las ideas de este capítulo:

1. Controla tu diálogo interior. Tienes que pasar de me molesta lo que me falta a tengo intención de atraer lo que deseo y dejar de pensar en lo que no me gusta.

2. Ilumina los momentos de duda y depresión. Rechaza los pensamientos que fortalezcan tu incapacidad para corresponderte con la intención. Mantente fiel a la luz.

3. Sé consciente de la baja energía. Cuando veas que tienes pensamientos de baja energía o que estás inmerso en una energía baja, debilitadora, decide llevar una vibración más alta a esa situación que te debilita.

4. Habla con tu ego y dile que hoy no ejerce ningún control sobre ti.

5. Considera los obstáculos oportunidades para poner en práctica tu firme propósito. “Tengo intención de mantenerme conectado con mi Fuente y obtener el poder de mi Fuente” Esto significa estar en paz, y verte como observador, no como víctima.

Cuando te transformes en la fuerza de la intención, verás que tus sueños se cumplen casi como por arte de magia y que creas enormes ondas en el campo de energía de los demás con tu simple presencia.


Wayne Dyer

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