Hace unos días, arqueólogos del INAH encontraron una ofrenda a 150 metros de la entrada del túnel del Templo de la Serpiente Emplumada, en Teotihuacán.
Con este descubrimiento, se hallaron alrededor de 50 mil objetos, entre ellos, huesos de animales que podrían ser jaguares, bastones de mando y esferas metálicas. Según investigadores, estos son rastros de una forma de entender la vida y la muerte, y se espera que esta semana las autoridades anuncien oficialmente las conclusiones de la excavación.
Hace cinco años inició el proyecto Tlalocan (“camino bajo la tierra” en náhuatl), financiado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), y apenas lograron llegar al final del túnel, quedando asombrados de lo que encontraron.
Cerca de la entrada del túnel, una especie de chimenea conecta con el exterior, lo que según Sergio Gómez, el arqueólogo encargado de la excavación, es un observatorio de hace dos milenios. Ese fue el lugar que se hundió en el 2003 durante unos trabajos que se realizaron para la conservación de la pirámide.
El objetivo era explorar lo que los habitantes de este lugar quisieron mantener escondido bajo 25 muros y toneladas de roca. Fue reabierto en una ocasión para introducir algo pero desde entonces, hace mil 800 años, nadie había vuelto a entrar ahí.
A mitad del túnel se encontraron más de 300 esferas metálicas de 2 a 25 centímetros de diámetro que nadie se explica qué simbolizan.
Cuanto más avanzaban los arqueólogos a lo largo del túnel, más cosas iban apareciendo, había esculturas, piedras preciosas, animales, y bastones de mando.
“Tenía que ser muy importante lo que había al final para introducir todo esto. Nunca habíamos visto nada parecido”. Comentó Gómez.
Esto ha causado controversia por el poder que llegó a tener Teotihuacán hace miles de años, fue la primera metrópoli de Mesoamérica y se ha confirmado que tenía vínculos con Tikal (Guatemala) y Copan (Honduras), lo que ha generado dudas sobre el sistema de gobierno de ese entonces, la lengua que se hablaba o el sistema de escritura, el cual no se ha logrado descifrar.
El Templo de la Serpiente Emplumada es el que se ha vinculado con los gobernantes y las ceremonias de su legitimación. “Los drenajes de la plaza de la Ciudadela están rellenos con ofrendas y en uno de los laterales encontramos 50 cuerpos decapitados y mutilados, lo que hace pensar en un ritual para recrear el nacimiento del mundo”, agregó Gómez.
Tomará algunos años hacer las investigaciones correspondientes para que los arqueólogos puedan dar una conclusión certera, pero se cree que en lo más profundo de este túnel se encuentran enterrados los más poderosos de esta época prehispánica.
El descenso por la estructura metálica se asemeja a la entrada a una mina, pero lo que encierra el túnel que recorre las entrañas deltemplo de la Serpiente Emplumada, el lugar de donde se cree que emanaba el poder deTeotihuacán, es un viaje al inframundo de una ciudad enigmática que floreció entre el siglo II y el V de nuestra era, 50 kilómetros al noreste de Ciudad de México.Aunque son apenas 150 metros, los arqueólogos han encontrado en este túnel cerca de 50 mil objetos, desde bastones de mando hasta ofrendas y semillas, pasando por esqueletos de animales que podrían ser jaguares y extrañas esferas metálicas de distintos tamaños. Son rastros de una forma de entender la vida y la muerte aún muy desconocida, y se espera que esta semana las autoridades anuncien oficialmente las conclusiones preliminares de la excavación.
Después de cinco años de trabajo, los integrantes del proyecto Tlalocan (‘camino bajo la tierra’ en náhuatl), financiado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), llegaron al final del túnel y están asombrados con lo que encontraron.








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