martes, 28 de julio de 2015

Desvincúlate de las heridas de tu pasado -Wayne Dyer

Wayne Dyer


La inclinación a vincularnos con nuestras heridas, en lugar de dejarlas atrás, hace que experimentemos constantemente la sensación de no ser dignos. Una persona que haya experimentado acontecimientos traumáticos en la vida, como una violación sexual, la muerte de seres queridos, enfermedades traumáticas, accidentes, rupturas familiares, drogadicciones y otras cosas similares, puede llegar a vincularse con los dolorosos acontecimientos del pasado y rememorarlos para llamar la atención o despertar lástima en los demás. Esas heridas de nuestras vidas parecen darnos una gran cantidad de poder sobre los demás.


Cuanto más les hablamos a otros sobre nuestras heridas y sufrimientos, tanto más creamos un entorno de compasión por nosotros mismos. Nuestro espíritu creativo permanece tan conectado con los recuerdos de nuestras heridas que no puede dedicarse a transformar y manifestar. El resultado de ello es la sensación de desmerecimiento, de no ser digno de recibir todo aquello que se deseas.
La tendencia a vincularnos con las heridas de nuestras vidas nos recuerda lo poco merecedores que somos de recibir nada de lo que realmente nos gustaría tener, debido a que permanecemos sumidos en un estado de sufrimiento. Cuanto más se recuerdan y se repiten estas historias dolorosas, tanto más tiene garantizado esa persona que no atraerá la materialización de sus deseos.

Quizá la frase más poderosa que puedas llegar a memorizar en este sentido sea: «Tu biografía se convierte en tu biología». A la que yo añadiría: «Tu biología se convierte en tu ausencia de realización espiritual». Al aferrarte a los traumas anteriores de tu vida, impactas literalmente sobre las células de tu cuerpo. Al examinar la biología de un individuo, es fácil descubrir en ella su biografía. Los pensamientos angustiosos, de autocompasión, temor, odio y otros similares, cobran un peaje sobre cl cuerpo y el espíritu. Al cabo de un tiempo, el cuerpo es incapaz de curarse, debido en buena medida a la presencia de esos pensamientos.

El apego al dolor sufrido en los primeros años de la vida procede de una percepción mitológica según la cual «tengo derecho a una infancia perfecta, libre de dolor. Utilizaré durante el resto de mi vida cualquier cosa que interfiera con esta percepción. Contar mi historia será mi poder». Lo que hace esta percepción es darle permiso al niño herido que llevas dentro para controlarte durante el resto de tu vida. Además, te proporciona una fuerte sensación de poder ilusorio.

Tenemos que ser muy cuidadosos para evitar explicar nuestra vida actual en términos de una historia traumática anterior. Los acontecimientos dolorosos de nuestras vidas son como una balsa que se utiliza para cruzar el río. Debes recordar bajarte una vez que hayas llegado a la otra orilla.
Observa tu cuerpo cuando has sufrido una herida.

Una herida abierta se cierra en realidad con bastante rapidez. Imagina cómo serían las cosas si esa herida permaneciera abierta durante mucho tiempo. Se infectaría y, en último término, acabaría por matar a todo el organismo. El cerrar una herida y permitir que cure puede actuar del mismo modo en los pensamientos de tu mundo interior.

Así pues, no lleves contigo tus heridas. Afróntalas y pide a la familia y a los amigos que sean compasivos mientras te recuperas. Luego, pídeles que te lo recuerden amablemente cuando se convierta en una respuesta predecible. Quizá en cuatro o cinco ocasiones tus amigos y personas queridas te dirán: «Sufriste una experiencia trágica y comprendo perfectamente tu necesidad de hablar de ello. Me importa, te escucho y te ofrezco mi ayuda si eso es lo que deseas». Después de varias situaciones de este tipo, pídeles que te recuerden amablemente que no debes repetir la historia con el propósito de obtener poder a través de la compasión de los demás.

Al retroceder en tu camino y reavivar continuamente tu dolor, incluyendo la descripción de ese dolor y la calificación de ti mismo (superviviente de un incesto, alcohólico, huérfano, abandonado), no lo haces para sentirte más fuerte. Lo haces debido a la amargura que estás experimentando. Esa amargura se pone de manifiesto en forma de odio y cólera al hablar de esos acontecimientos, con lo que no haces sino alimentar literalmente el tejido celular de tu vida a partir de tu cosecha de acontecimientos del pasado.

Eso hace que se extienda la infección e impide la curación. Y lo mismo sucede con el espíritu. Esta cosecha de amargura te impide sentirte merecedor. Empiezas a cultivar entonces una imagen sucia, de criatura desafortunada, desmerecedora y difamada, y eso es lo que envías al universo, lo que inhibirá cualquier posibilidad de atraer el amor y la bendición a tu vida.

Aquello que te permitirá desvincularte de tus heridas es el perdón. El perdón es lo más poderoso que puedes hacer por tu fisiología y por tu espiritualidad, a pesar de lo cual sigue siendo una de las cosas menos atractivas para nosotros, debido en buena medida a que nuestros egos nos gobiernan de un modo inequívoco. Perdonar se asocia de algún modo con decir que está bien, que aceptamos el hecho perverso. Pero eso no es perdón.

Perdón significa llenarse de amor e irradiar ese amor hacia el exterior, negándose a transmitir el veneno o el odio engendrado por los comportamientos que causaron las heridas. El perdón es un acto espiritual de amor por uno mismo, y envía a todo el mundo, incluido tú mismo, el mensaje de que eres un objeto de amor y que eso es lo que vas a impartir.

En eso consiste el verdadero proceso de desvinculación de las heridas, de no seguir aferrándose a ellas como preciadas posesiones. Significa renunciar al lenguaje de la culpa y la autocompasión, y a no seguir adelante con las heridas del pasado. Significa perdonar íntimamente sin esperar que nadie lo comprenda. Significa dejar atrás la actitud del ojo por ojo que sólo causa más dolor y la necesidad de más venganza, sustituyéndola por una actitud de amor y perdón. Esta forma de actuar es alabada en la literatura espiritual de todas las religiones.

Sentirse digno es esencial para poder atraer aquello que se desea. Es, simplemente, una cuestión de sentido común. Si no tienes la sensación de merecer algo, ¿por qué te lo va a enviar la energía divina que está en todas las cosas? Así pues, tienes que cambiar y saber que tú y la energía divina sois una sola cosa, y que es tu ego el que se confabula para impedirte utilizar este poder en tu propia vida.
A continuación se indican algunas de las grandes actitudes y comportamientos que puedes incorporar a tu conciencia para facilitar el crecimiento de tus sentimientos de merecimiento.


UN PLAN QUE TE AYUDARÁ A VER QUE ERES DIGNO DE RECIBIR Y ATRAER DESDE LA FUENTE DIVINA

En búsqueda de la Conciencia – Brad Hunter

Brad Hunter
Como resultado y respuesta a esta crisis evolutiva, ha nacido una nueva conciencia. Pero, ¿por qué hablamos, entonces, de una crisis existencial? Porque el despertar de la conciencia no se hace de una forma mágica, por gracia divina, rápida o por el simple acto de existir. La respuesta es que se evoluciona por mérito, es decir requiere de un inmenso trabajo personal y colectivo para poder asimilar la información consiente de la evolución.

Es una cuestión de armónicos y resonancia. La conciencia es información, es energía galáctica que impacta a todos por igual, pero no todos tienen sus “cerebro-mente-receptores” sintonizados en la frecuencia correcta para que esto suceda.

El ímpetu y la necesidad de cambio sin despego de los antiguos condicionamientos de la conciencia y arraigados fuertemente en el subconsciente, nos llevan a que todo sea más confuso y menos claro. La realidad de quienes buscan información en el “mapa del nuevo conocimiento” se encuentran con patrones de información altamente contaminante por “mandatos condicionantes de la vieja conciencia” y el antiguo saber.

La Física Cuántica, nace como una nueva ciencia con “con-ciencia” que empieza a construir un puente entre el conocimiento ancestral que sobrevivió de las anteriores humanidades y que fuera “limitado” en el terreno de la mística, con lo aprendido como resultado evolutivo de las ciencias de la actual humanidad.

Hoy de forma ideal y casi romántica –como quien amanece de pronto en iluminación en una nueva tierra o en un nuevo cielo– se plagó el “mercado de la nueva conciencia” de agentes de confusión y desinformación. Sin ánimos de herir la susceptibilidad de nadie y sabiendo que en muchos casos esto, es motivado por la impetuosa necesidad de cambio, y la buena voluntad del aprendiz, aparecieron por arte de magia, profetas del nuevo conocimiento. Con sobras de buena intención, pero desconocedores de los motivos verdaderos de las causas del proceso, repiten casi irracionalmente lo que leen, escuchan, ven y experimentan por diferentes medios o por mérito de búsqueda personal pero que produce un efecto de “desencanto y decepción”.

La conciencia es en sí misma energía que porta información y nosotros actuamos según nuestra propia capacidad, como decodificadores de dicha información. Para ello poseemos la mente, el intelecto (“software”) y el cerebro que es el (“hardware”) para interpretar y almacenar en el alma, lo aprendido. No todos los seres humanos poseemos por, dedicación, posibilidad o estudio, el conocimiento y la capacidad suficiente para poder difundir claramente de que se trata realmente el proceso en marcha. Es una enorme responsabilidad que debe ser asumida con seriedad por todos los que hacemos esta tarea.

Es en esta confusión, donde hallan terreno fértil los antiguos poderes manipulativos con el objetivo de magnificar la crisis existencial y ponerla a su favor. Es así como quienes creen ser agentes del despertar, por desconocimiento, terminan siendo funcionales a la desinformación. Hay un dicho que dice: “La mejor manera de esconder un elefante, es en una manada de elefantes” y es por ello que el mercado del nuevo conocimiento fue inyectado de pseudo información, medias verdades y desinformación. Las víctimas son todas aquellas personas que con buena voluntad y falta de valores de creencias se apoyan casi por acto de fe en este conocimiento nuevo sin evaluar lógicamente la validez de su contenido.

El Principio de la Correspondencia - EL KYBALION (Hermes Trismegisto)


«Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.» 
El Kybalion.

Este principio incorpora la verdad de que hay siempre una correspondencia entre las leyes y fenómenos de los diversos planos de existencia y vida.

El viejo axioma hermético lo ponía en estas palabras: «Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.»

Y la captación de este principio da uno de los medios de solucionar muchas oscuras paradojas y secretos escondidos de la Naturaleza.

Hay planos más allá de nuestro conocimiento, pero cuando les aplicamos el principio de correspondencia somos capaces de entender mucho que de otro modo nos habría sido incognoscible.

Este principio es de aplicación y manifestación universal, en los diversos planos del universo material, mental y espiritual; es una ley universal.

Los antiguos hermetistas consideraban este principio como uno de los más importantes instrumentos mentales por el que el hombre era capaz de atisbar a un lado de los obstáculos que ocultan lo desconocido a la vista.

Su uso incluso rasgaba el velo de Isis hasta el punto de que podía verse un vislumbre de la cara de la diosa.

Igual que un conocimiento de los principios de la Geometría capacita al hombre para medir soles distantes y sus movimientos, mientras está sentado en su observatorio, así un conocimiento del principio de correspondencia capacita al hombre para razonar inteligentemente desde lo conocido hasta lo desconocido.
Estudiando a la mónada,entiende al arcángel.


El Kybalion – Los tres iniciados

lunes, 27 de julio de 2015

APRENDER A VERNOS EN EL REFLEJO DE LAS DEMÁS PERSONAS - DEEPAK CHOPRA


Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una única entidad.

Esto implica ver todas las cosas del mundo, a todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros mismos. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo.

Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas.

A esto se llama espejo de las relaciones. A través del espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito.

Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo. Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia.

Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.

Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones.

Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas.
Todas son, en esencia, experiencias espirituales.

Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.
A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. 

¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? 

Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo.

El futuro de Oro


“La gente que se ha acostumbrado demasiado a la esclavitud, se ha acostumbrado a que la manden, a que alguien le dé órdenes, la gente que se ha acostumbrado demasiado a las figuras paternas, estará en un estado de locura. Pero es su culpa, no es culpa de los tiempos. Los tiempos son hermosos, porque los tiempos de caos son tiempos de revolución.”

Las grandes cosas suceden sólo en tiempos de caos y confusión porque la gente está suelta. Están sueltos, desarraigados: entonces pueden buscar nuevos suelos, pueden buscar nuevas tierras, nuevos países, nuevos continentes de ser.

Éste es uno de los momentos más grandes en la historia de la conciencia humana. Nunca ha sido así, esto es un crescendo.

Buda dijo —y parece haberlo detectado correctamente— que cada veinticinco siglos viene un momento de gran turbulencia y caos. Y ese es el momento en que el mayor número de personas se ilumina.

Ahora han pasado veinticinco siglos desde Buda. Nuevamente te estás acercando más y más al momento en que el pasado perderá todo significado. Cuando el pasado pierde todo significado, eres libre, no estás atado a él: puedes usar esta libertad para crecer tremendamente, para crecer hasta alturas que no soñabas.

Pero también puedes destruirte. Si no eres inteligente, la confusión, el caos, te destruirá. Millones serán destruidos: por su falta de inteligencia, no por el caos. Serán destruidos porque no podrán encontrar una vida segura, confortable y conveniente, tal como era posible en el pasado. No serán capaces de encontrar a dónde pertenecen. Tendrán que vivir a partir de sus propias fuentes, tendrán que ser individuos, tendrán que ser rebeldes.

La sociedad está desapareciendo, la familia está desapareciendo; ahora vivir es muy difícil. A menos que seas capaz de ser un individuo, vivir será muy difícil. Sólo los individuos sobrevivirán.

La gente que se ha acostumbrado demasiado a la esclavitud, que se ha acostumbrado a que la manden, a que alguien le dé órdenes, la gente que se ha acostumbrado demasiado a las figuras paternas, estará en un estado de locura. Pero es su culpa, no es culpa de los tiempos. Los tiempos son hermosos, porque los tiempos de caos son tiempos de revolución.

Ahora es posible salir de la rueda de la vida y la muerte con más facilidad que lo que ha sido posible durante veinticinco siglos, desde Buda. En los tiempos de Buda se iluminó mucha gente: la sociedad estaba en un estado de turbulencia. Está sucediendo de nuevo. Se avecinan grandes tiempos: prepárate para ellos.

Y eso es lo que estoy tratando de hacer aquí. La gente ortodoxa no puede entender lo que está pasando aquí, no tienen ojos para ver ni corazón para sentirlo. Sólo tienen viejos valores podridos, y me siguen juzgando de acuerdo con esos valores.

Esos valores están desactualizados. Estoy creando nuevas personas, estoy creando nuevos valores, estoy creando un nuevo futuro. Ellos viven en el pasado, no pueden entender el futuro que estoy tratando de traer aquí a la Tierra.

Mis sannyasins no pertenecen al pasado, no representan ninguna tradición. Pertenecen al futuro, pertenecen a algo que va a pasar y que todavía no ha pasado. De aquí que no haya criterios: no pueden ser juzgados fácilmente, y serán mal entendidos.

Yo voy a ser mal entendido porque la gente tiene sus valores y esos valores vienen del pasado. Y estoy tratando de crear un espacio para que suceda el futuro.

Dices: ¿Cómo es que tuve la suerte de llegar a estar en la gracia de tu amor en estos tiempos de tanta confusión en el mundo?

El propósito de la vida


La humanidad está empeñada en una eterna búsqueda de ese «algo más» que espera le aportará una felicidad completa y sin fin. Para aquellos que han buscado y encontrado a Dios, la búsqueda ha terminado: Él es ese Algo Más.

Mucha gente puede tener dudas de que encontrar a Dios sea el propósito de la vida; pero todos pueden aceptar la idea de que el propósito de la vida es la felicidad. Yo digo que Dios es Felicidad; Él es Bienaventuranza; Él es Amor; Él es el Gozo que jamás desaparecerá de tu alma. Así pues, ¿por qué no esforzarse por adquirir esa Felicidad? Nadie más puede concedértela. Debes cultivarla continuamente tú mismo.


Aun cuando la vida te diese, de una sola vez, todo lo que desearas —riqueza, poder, amigos—, después de un cierto tiempo te sentirías de nuevo insatisfecho y necesitarías algo más. Pero hay una cosa de la que nunca podrás cansarte: del gozo. Esa felicidad exquisitamente variada, aunque en esencia inmutable, es la experiencia interior que todos anhelan lograr. En verdad, el gozo perdurable y siempre nuevo es Dios, y cuando encuentres este Gozo dentro de ti, lo encontrarás también en todas las cosas externas. Al establecer contacto con Dios, habrás logrado en realidad conectarte con la Fuente misma de la bienaventuranza perenne y sin fin.


Supongamos que te castigan no permitiéndote retirarte a dormir cuando desesperadamente necesitas descansar, y de pronto alguien te dice: «Bien, puedes irte a dormir ahora». Imagina la felicidad que sentirías en el instante previo a quedarte dormido. ¡Multiplica esa sensación un millón de veces! Ni siquiera eso describiría el gozo que se experimenta en la comunión con Dios.


El gozo divino es ilimitado, perenne y siempre nuevo. Ni el cuerpo, ni la mente, ni cosa alguna puede perturbarte cuando estás en ese estado de conciencia. ¡Tal es la gracia y la gloria del Señor!, y Él te explicará todo lo que hasta entonces no hayas podido comprender, todo cuanto desees saber.


Cuando te sientas y te sumerges en el silencio de la meditación profunda, te inunda el gozo que bulle en tu interior y que no está provocado por estímulos externos. El gozo de la meditación es irresistible. Quienes no han experimentado el silencio de la auténtica meditación no saben qué es el verdadero gozo.


Conforme la mente y el sentimiento se dirigen hacia el interior, comienzas a sentir el gozo divino. Los placeres de los sentidos no perduran; pero el gozo de Dios es eterno. ¡Es incomparable!

domingo, 26 de julio de 2015

LLÁMATE POR TELÉFONO (Fidel Delgado)

Fidel Delgado

Fidel Delgado nos propone una práctica utilísima para cualquier momento del día, sobre todo, cuando sentimos que el estrés agota nuestra energía y el mundo se nos viene a bajo.

LA HUMILDAD



La humildad debería ser lo habitual en el ser humano.“Los más generosos acostumbran a ser los más humildes.“ (René Descartes)

 “La vida es una larga lección de humildad.“
(James Matthew Barrie)

“Es muy probable que nadie aprenda nada en absoluto,a menos que primero aprenda humildad.” (Edward George Bulwer Lytton)

“Causa mucho mejor efecto que los demás descubran tus cualidades sin tu ayuda.”
(Judith Martín)

“Cuanto más grandes somos en humildad,tanto más cerca estamos de la grandeza.”
(Rabindranath Tagore)

Dios tiene dos tronos. Uno en lo más alto de los cielos y otro en el más humilde de los corazones.” (D.L. Moody)

“Huyamos de esa falsa humildad que se llama comodidad.”
(José María Escrivá de Balaguer)

“La humildad es algo muy extraño. En el momento mismo en el que creemos tenerla ya la hemos perdido.” (San Agustín de Hipona)

 “La modestia es el complemento de la sabiduría.”
(Bernard Le Bouvier de Fontenelle)

“Para llegar al conocimiento de la verdad hay muchos caminos: el primero es la humildad, el segundo es la humildad, el tercero es la humildad.”
(San Agustín de Hipona)

“Sé humilde si quieres obtener la sabiduría.Sé más humilde aún cuando la hayas adquirido.” (Blavatsky)

En la lucha entre la soberbia y la humildad, ha de ganar siempre esta última.

“Una persona sabia actúa sin proclamar sus resultados. Archiva sus méritos y no se queda arrogantemente en ellos, no desea demostrar su "superioridad" ante los demás.”
(Tao Te Ching)

“Los instrumentos de Dios son siempre los humildes.”
 (San Juan Crisóstomo)

La humildad es reconocer lo que somos.La arrogancia es un obstáculo en el camino de la humildad.“La humildad es una virtud de realismo, pues consiste en ser conscientes de nuestras limitaciones e insuficiencias y en actuar de acuerdo con tal conciencia.”
(Anónimo)

“Ser humilde es permitir que cada experiencia te enseñe algo.”
(Anónimo)

“Los verdaderos maestros de la sabiduría mística del Oriente ascendieron a sus más altos niveles de conciencia trascendiendo su ego, transformándose en seres universales al fundirse con el río del mundo. Pero para todos ellos los primeros peldaños del sendero estuvieron hechos de humildad.” (Anónimo)

“Humildad: actitud de la persona que no presume de sus logros,reconoce sus fracasos y debilidades, y actúa sin orgullo.” (Real Academia Española de la Lengua)

“No supone presunción reconocer al Maestro en uno mismo. Hacerlo así eleva, colma y compromete a la vez: se precisa humildad para aceptar el  peso de este compromiso y del camino a recorrer por esta vía.

La verdadera humildad no consiste sólo en no querer parecer más de lo que uno es. Es también aceptar ser más de lo que uno parece ser. Hay una falsa modestia que es, sencillamente, miedo a las responsabilidades.Y es un obstáculo para dejar emerger el Mmaestro interior.” (Dürckheim)

Cuando leí este texto me impresionó tanto que pensé en más de una ocasión que, a partir de su lectura, se marcaba un antes y un después en mi vida.

El asunto de la humildad nos trae algunos quebraderos de cabeza, y varios conflictos interiores, a quienes estamos interesados en ser cada día personas más íntegras y estar más en contacto con nuestro centro.La humildad es una demostración de equilibrio, de autoestima, de paz, de comprensión, de modestia…Los humildes aparentan ser los simples, los sin carácter o sin personalidad, los que nada son, y, por el contrario, son los que más son.

Humilde es quien no tiene necesidad de demostrar algo o de representar su personaje con oropeles, fanfarrias y alharacas; quien se conoce, y sabe de sus limitaciones, de su papel, del respeto a lo demás y los demás; quien sabe que lo importante no es lo que se muestra sino lo que permanece en el interior, que lo importante no es lo que se exterioriza sino lo que se interioriza, y que lo importante no es asombrar al mundo, sino asombrarse uno mismo de haber evolucionado hacia lo máximo que se puede aspirar: ser humilde.En la medida que uno es más humilde, se desarrolla una visión más auténtica de la realidad.

La humildad no se lleva bien con el ego, y tiende a bajarle del pedestal y ponerle en su sitio.El humilde sabe, y por eso no necesita hacer ruido ni demostrar nada.No confundirlo con ser sumiso, o manso, o con dejarse pisar. Utilizando la presencia, silenciosa pero rotunda, de los humildes.

ATENCIÓN No hay que confundir humildad con humillación.El humilde no debe permitir que se le humille o menosprecie, aunque él no le dé importancia a ser o no ser valorado, ya que el sentido que tiene de sí es el de una persona que sabe que no son importantes los juicios de valores, que las medidas que usa la sociedad actual para valorar no son adecuadas para él, y que, en un caso extremo, sólo llegaría a aceptar que su humildad es su mayor valor.

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