Mindfulness con Compasión:
El arte y la ciencia de relacionarnos amablemente con nosotros mismos y con los demás
“Si estamos de acuerdo en entender mindfulness como un modo ser-en-el-mundo, podemos reconocer que este modo de vida ha estado presente en distintas tradiciones culturales y de sabiduría, tanto orientales como occidentales, desde el cristianismo místico hasta la tradición hindú, pasando por el sufismo en la tradición del islam y también en diversas tradiciones indígenas latinoamericanas, sin embargo podemos reconocer que como parte central de una tradición cultural ha sido y sigue siendo cultivada sistemáticamente desde hace más de 2600 años por la tradición budista. Desde esta perspectiva, me parece valioso destacar que esta práctica es un modo de ser-en-el mundo corporizado, enraizado y relacional, presente en muy diferentes tradiciones de sabiduría, y como tal como un modo humano universal.”
“… la propuesta de mindfulness con compasión a mi parecer permite renovar la práctica de mindfulness. De alguna forma la compasión es un componente esencial de un mindfulness profundo; poner énfasis en la compasión permite entender que mindfulness no es meramente un entrenamiento atencional, ni una herramienta más, sino que es un modo de ser-en-el-mundo que nos abre desde el corazón a nuestros semejantes y a nosotros mismos.
Mindfulness con compasión nos conecta con la dignidad de estar vivos, con el regalo del eterno momento presente y con una perspectiva renovada, la que brota de nuestro interés por el bienestar de todos los seres. La práctica de la compasión puede entonces transformar nuestras vidas. Thich Nhat Hanh lo dice con las siguientes palabras: “Cuando la lluvia de la compasión cae, incluso un desierto llega a ser un inmenso océano verde”.
Quisiera compartirles y desarrollar tan sólo una gran idea central, y esta idea podría resumirla como la necesidad de desarrollar una comprensión profunda de mindfulness, que incorpore un reconocimiento a sus raíces, el contexto cultural y junto con ello, visibilizar los aspectos nucleares de la práctica de mindfulness, en especial hoy quisiera proponer que mindfulness y compasión son las dos caras de la misma moneda. No es mindfulness y compasión, sino más bien mindfulness con compasión.
Creo que una comprensión profunda de mindfulness necesariamente nos lleva a entenderlo como modo de ser-en-el-mundo, como un modo de habitar nuestra experiencia y no como una técnica más. Comencemos deteniéndonos en este primer tópico.
Mindfulness con Compasión: El arte y la ciencia de relacionarnos amablemente con nosotros mismos y con los demás
1. Presencia plena-Conciencia-Abierta (mindfulness) como un modo de ser-en-el-mundo.
En primer lugar quisiera referirme a la importancia de desarrollar una comprensión profunda de la práctica de mindfulness. Creo que una comprensión profunda de mindfulness debe considerarla primariamente como un modo de ser y habitar nuestra experiencia, como un nuevo paradigma comprensivo que pueda permear toda todas las dimensiones de nuestra vida, nuestras conductas, nuestras creencias, nuestros valores y nuestra identidad, mindfulness nos invita a vivenciar desde una nueva perspectiva, con mirada de principiante.
En este sentido, le hacemos un flaco favor a la práctica de mindfulness si la consideramos tan sólo como una técnica o una herramienta más, no porque no podamos verla desde esta perspectiva, sino que esta mirada sólo refleja a mi parecer la superficie y no el fondo de la práctica. A mi parecer mindfulness no es un mero entrenamiento de la atención (aunque lo incluye) sino que es una perspectiva de ser-en-el-mundo encarnada y relacional.
Uno de los pioneros en la integración entre las prácticas contemplativas en occidente fue el neurobiólogo chileno Francisco Varela, co-fundador junto al Dalai Lama y otros importantes investigadores del Mind and life, él al referirse a mindfulness lo hacía dando cuenta de la doble dimensión de esta práctica, entendiéndola como una práctica de presencia plena con conciencia abierta, como una práctica de vivir nuestras vidas presentes y alertas, con una actitud de apertura, sean cuales sean las circunstancias que estemos viviendo. Presencia plena por un lado acompañada de una conciencia abierta, no separadas si no unidas en un mismo instante.
Si estamos de acuerdo en entender mindfulness como un modo ser-en-el-mundo, podemos reconocer que este modo de vida ha estado presente en distintas tradiciones culturales y de sabiduría, tanto orientales como occidentales, desde el cristianismo místico hasta la tradición hindú, pasando por el sufismo en la tradición del islam y también en diversas tradiciones indígenas latinoamericanas, sin embargo podemos reconocer que como parte central de una tradición cultural ha sido y sigue siendo cultivada sistemáticamente desde hace más de 2600 años por la tradición budista. Desde esta perspectiva, me parece valioso destacar que esta práctica es un modo de ser-en-el mundo corporizado, enraizado y relacional, presente en muy diferentes tradiciones de sabiduría, y como tal como un modo humano universal.






