sábado, 20 de mayo de 2017

Yo Soy, el Yo Soy (PRÁCTICA DE LA PRESENCIA)


ULTIMO VÍDEO QUE HEMOS CREADO, ESPERO QUE OS GUSTE Y OS AYUDE.

A fin de realmente practicar la Presencia de Dios, tenemos que saber que sólo hay Una Inteligencia que puede actuar, Un Poder que utilizar, y Un Amor con el cual llevar a cabo. Con esto ustedes saben que tienen dentro de sí la Victoriosa Actividad Conquistadora en todo momento. 

Así, dondequiera que haya que hacerle frente a algo, en el momento en que parezca presentarse una apariencia, digan lo siguiente utilizando su respectivas Alas de Determinación y Poder: 
«Dios mío, soluciona este problema, ¡Y hazlo de una vez! ¡Te doy todo el poder donde éste corresponde! ¡Te reconozco como La única Actividad! Por lo tanto, esta apariencia no es real, y se 
disuelve instantáneamente ante Tu Magna Presencia!»




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viernes, 19 de mayo de 2017

Ver y No Ver


Un simple, directo, pero fundamental cambio en la percepción revela que todo lo que hay – es liberación. Pero la unidad no se vuelve aparente a través de algo adquirido, ni a través de algo perdido. Muchos encontrarán este mensaje raro y radical y rápidamente se arrastrarán de nuevo a lo que ellos piensan que pueden saber y hacer. Sin embargo, existen aquellos en quienes este mensaje resonará… y habrá un repentino ver y dejar de buscar, incluso aquello que ellos llaman iluminación.

Todo lo que hay – es esto. Unidad es ser esto… sin importar lo que aparentemente está ocurriendo… leer estas palabras, respirar, la sangre circulando por el cuerpo, los sonidos que se escuchan, los pensamientos que van y vienen, y las sensaciones del cuerpo – quizás la sensación de estar sentado en un asiento. Es la unidad siendo la vida como es.

Ningún esfuerzo es necesario para que la vida sea. Nadie está 'haciendo' la vida. ¿Alguien está 'haciendo' estar sentado en una silla? Pensar es la unidad pensando "yo no sé donde va esto", o "esto es demasiado simple". Todo es simplemente Vida, Unidad, Ser. No puede ser enseñado o logrado. ¿Quién está aparte de ser para lograr ser? ¿Quién puede perder o ganar esto cuando esto es todo lo que hay? Resistirse a la unidad es la unidad resistiendo. La búsqueda de la unidad es la unidad buscándose a sí misma.

La vida es la unidad aparentemente ocurriendo. La vida es estar vivo. Sólo hay ser y la naturaleza de ese ser es el vacío y la plenitud, nada y todo, movimiento y reposo.

En esa plenitud surge la idea "yo soy un individuo separado". Esto parece ser el comienzo de un sueño llamado "yo siendo alguien en un mundo con el que tengo que negociar".

Aquí, en esta separación está la raíz de todo temor y sensación de inquietud que se origina en un sentido de pérdida. Una vez más, es la apariencia de la unidad, y en esta apariencia nos embarcarnos en un viaje en el que conocemos a unos padres, maestros, quizás sacerdotes, jefes y amantes, y aprendemos cómo obtener lo que creemos que aparentemente queremos a través de la elección y el esfuerzo personal. La búsqueda del placer y la evitación del dolor generan experiencias transitorias de satisfacción y decepción. La totalidad de la manifestación que llamamos vida es simplemente el drama de la unidad en busca de sí misma, porque todo deseo es anhelo de unidad.

Para algunos la idea de la iluminación parece ofrecer la promesa de la realización. Sin embargo, el individuo separado sólo puede soñar en la individualidad. Esa es su función.

Inevitablemente, en la búsqueda de la iluminación, el buscador soñado es atraído a una enseñanza soñada que promueve y refuerza la idea de la elección y el esfuerzo individual, que, a través de la disciplina y el sacrificio, puede conducir a la experiencia final de la iluminación prometida. Sin embargo, esta enseñanza refuerza la ilusión de que existe tal cosa como un individuo que tiene libre albedrío y la elección de devenir.

Lo que es inseparable del sueño de la individualidad es la idea de la propiedad. "Lo que está sucediendo me está ocurriendo a mí. Tengo una vida llamada yo y puedo, o incluso debería, hacer algo con mi vida en el tiempo asignado; tengo que tener éxito, soy un individuo y el esfuerzo personal puede darme lo que necesito." Esta idea errónea promueve la continuación del sueño de la iluminación personal.

La idea que supone la posibilidad de que las prácticas dualistas pueden llevar al aparente buscador a la percepción no-dualista es similar a la idea de que con el suficiente esfuerzo y determinación se puede enseñar a un ciego a ver. "Las doctrinas, los procesos y las vías progresivas que buscan la iluminación, sólo exacerban el problema de aquellos a quienes se dirigen, reforzando la idea de que el yo aparente puede encontrar algo que supone que ha perdido. Es ese esfuerzo mismo, ese cerco a la auto-identidad el que recrea continuamente la ilusión de la separación de la unidad. Éste es el velo que creemos que existe. Es el sueño de la individualidad." (The Open Secret)(1)

De todos los muchos despertares que me han descrito, continuamente se confirma que una de las primeras realizaciones que surge es el ver que nadie despierta. Y, sin embargo, vemos que la mayoría de las enseñanzas, tanto tradicionales como contemporáneas, están constantemente hablando a un aparente buscador separado (sujeto) y recomendando que, a fin de alcanzar la iluminación (objeto), deben elegir la meditación, la auto-indagación, la purificación, cultivar el conocimiento, apaciguar la mente y el ego, la entrega, ser honesto, buscar sinceramente, renunciar a la búsqueda, hacer terapia, no hacer nada, estar aquí ahora, y así sucesivamente… las ideas son tan interminables y tan complicadas como la mente que las ha generado.

Estas recomendaciones surgen de la creencia de que la "iluminación" del "maestro" ha sido alcanzada o ganada a través de la aplicación de la elección, el esfuerzo, la aceptación o la entrega, y que otros buscadores pueden ser enseñados a hacer lo mismo.

Por supuesto, no puede haber nada bueno ni malo con la búsqueda ferviente, la meditación, la auto-indagación, el conocimiento y así sucesivamente. Ellos son simplemente lo que parecen ser. Pero ¿quién es el que elige hacer el esfuerzo? ¿Dónde está el esfuerzo que va a tomar el aparente elector? ¿Dónde hay que ir si sólo hay unidad?

Frases budistas que te pueden cambiar la vida


Existen personas, creencias, fes y pensamientos que te pueden cambiar la vida. Por eso hoy vamos a centrar este contenido en una serie de frases budistas tan maravillosas que aportan una enorme fortaleza al ser humano.


¿Qué es el budismo?

El budismo es una religión, pero también una forma de ver la vida y una filosofía en sí mismo. Es practicado por más de 200 millones de personas en todo el mundo y gana adeptos a diario. Gracia a ello sus preceptos y frases perduran a lo largo de miles de años.

Algo que atrae a los seres humanos del budismo es su extrema sencillez. Sus mensajes esconden en su simpleza un significado muy profundo. Gracias a la enorme sabiduría tras cada palabra encontramos un entendimiento de nuestro mundo sobresaliente.



Frases budistas que te pueden cambiar la vida

Por la sapiencia de las palabras budistas nos gustaría brindar estas sabias frases que te pueden ser muy útiles en tu vida diaria. ¿Te apuntas?

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

No está en nuestra mano el poder de que no nos hagan daño. Podríamos decir que es físico y difícil de evitar en la mayor parte de casos. Pero por ello ¿es necesario que pasemos días y años sufriendo?
En realidad esta frase budista nos enseña que sufrir es una elección propia. Es cierto que durante un tiempo puede ser difícil de evitar, pero en el medio y largo plazo es totalmente opcional. Si dejamos que los pensamientos y emociones dolorosas nos invadan, es una cuestión propia, y de nadie más.

Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora

Sin duda una de las frases más sabias que puedes escuchar nunca, seas de la filosofía y religión que seas. En nuestro mundo únicamente existe el aquí y ahora, el presente. Vivir en el pasado, pensando en cuanto fue, o en el futuro, creyendo que tiempo próximo será mejor, es un gran error.
Por eso el budismo invita al ser humano a disfrutar de cada momento presente, y no como si fuera el último, sino como el único, porque realmente es el único. El pasado quedó atrás y el futuro es difícilmente predecible. Así que por qué sufrir por lo que vino o vendrá.

Cuida el exterior tanto como el interior, porque todo es uno

Una frase que por más años que pasen, sigue teniendo plena vigencia. ¿Para qué quieres una apariencia bonita si por dentro estás vacío? Tampoco merece la pena trabajar tanto el interior que la fachada sea un desastre.

La verdadera sabiduría y la grandeza del ser humano está en el equilibrio, así que trabaja en esa dirección.

Más vale usar pantuflas que alfombrar el mundo

jueves, 18 de mayo de 2017

El Despertar Global (¡Necesita de ti!)



La abrumadora evidencia sugiere que el mundo está en una situación extrema, pero, en silencio detrás de las escenas, la crisis mundial está encendiendo un despertar global masivo, y ¡por primera vez en la historia, millones de personas, como tú y yo, estamos despertando!

No hay negación, estamos en el precipicio de un enorme cambio global, pero, aunque el cambio es inevitable, su naturaleza exacta aún está por determinarse, y, de hecho, lo que hacemos ahora y cómo pensamos determinará el curso de la historia.

De hecho, cada uno de nosotros está despertando para hacer esta elección para nosotros mismos – según la física cuántica, las multi-realidades existen simultáneamente, y por lo tanto, el futuro que usted experimenta depende completamente de usted.
Esto significa que sin su participación consciente, las cosas pueden ir de cualquier manera, pero ¿por qué elegir por defecto, y tomar el riesgo de vivir en un mundo turbulento y triste, cuando se tiene el poder para tomar una decisión consciente y decidir tu propio destino? Si quieres vivir en un próspero mundo de paz, libertad y abundancia para todos, debes escoger esta Realidad Utópica para ti mismo.



Las acciones hablan más que las palabras

De hecho, nuestros pensamientos, creencias e intenciones son responsables de la realidad actual que experimentamos y de la realidad futura que atraeremos, pero va más alla de pensamientos positivos, afirmaciones y listas de visualizaciones; de hecho debemos integrar nuestro Pensamientos, creencias e intenciones en la realidad tomando acciones tangibles que representen la realidad de nuestra elección. Nuestra disposición a tomar una acción inspirada nos alinea con nuestra realidad elegida; con cada paso en esta dirección, unimos la brecha.



Uniendo la Brecha a la Utopía

Sin duda, el estado de nuestra realidad actual es abrumador y puede fácilmente paralizarnos con miedo, pero excusarse en la complacencia o usar la impotencia para racionalizar la parálisis, sólo perpetúa la realidad que queremos cambiar. Además, si nos centramos en lo negativo al quejarnos o aprovechamos los sentimientos de víctima para luchar contra los problemas, inadvertidamente alimentamos esos problemas con nuestra energía de lucha y resistencia. La resistencia no sólo es inútil, sino que son arenas movedizas para el alma.

¿Por qué luchar contra lo que está mal, y dar energía a lo que está mal, cuando podríamos usar ese mismo poder y energía para crear algo mejor? En lugar de desperdiciar energía que se opone a la causa de condiciones no deseadas, tenemos la capacidad de utilizar conscientemente nuestra energía individual y colectiva para implementar soluciones.

La verdad es que no podemos alinearnos con una realidad utópica luchando o negando los problemas de nuestra realidad actual y, de hecho, el camino a la utopía empieza en esta realidad y, por lo tanto, los primeros pasos nos obligan a resolver nuestros problemas actuales. Como siempre, su viaje comienza exactamente donde usted está!



Ya tenemos las respuestas!

En todo el mundo, los conceptos revolucionarios y las innovaciones están surgiendo de los individuos, las empresas privadas y grupos de personas de ideas afines. Las personas comunes y corrientes como tú y yo están proporcionando algunas de las soluciones más importantes para prácticamente todos los problemas globales, incluyendo tecnología de energía gratuita, soluciones para alimentar al hambriento y limpiar el agua contaminada, métodos sostenibles para la construcción, el crecimiento y la gestión de desechos, así como varias formas de innovación ¡Que literalmente podrían liberar a la humanidad!

La Internet es un tesoro virtual de conocimiento y de tecnología a la medida; muchas de estas nuevas tecnologías y metodologías son incluso de código abierto – libre para que cualquiera pueda usarla, copiar, compartir o construir a partir de ella. No se sabe qué joyas podría revelar una “búsqueda del tesoro”, pero aunque este conocimiento está disponible para cualquiera que busque respuestas, al igual que la investigación científica más reciente, la mayor parte de ella es suprimida y, por lo tanto, un gran porcentaje de personas alrededor del mundo ni siquiera saben que  las respuestas que necesitamos ya existen. Sin embargo, la información es poder y, por lo tanto, informar a la mayoría es una clave esencial para la transformación global. Podría ser fácil culpar a los medios por suprimir esta información, pero la supresión tiene una causa más profunda, y regresa a usted y a mí.



El Silencio – el supresor oculto

Muchos de nosotros ya tenemos acceso a este conocimiento vital, pero optamos por suprimirlo de aquellos menos informados porque tememos que no lo entiendan o tenemos miedo de ser juzgados. Dado que parece más seguro retener la información que el juicio de riesgo, racionalizamos el silencio como algo inofensivo, pero en general el silencio apoya la supresión y la supresión de la información perpetúa la falta de poder. Pregúntese: “¿Mi temor al juicio es más importante que compartir ideas que podrían cambiar el mundo?”



De hecho, la verdad está disponible para que todos la descubran, pero miestras que las mentes de la mayoría estén saturadas con el conocimiento y la tecnología para construir una nueva realidad, debemos estar dispuestos a compartir la verdad y difundir la información a todos.
La Fórmula Invisible para el Desempoderamiento

Pensamientos positivos ¿Cómo impactan a tu salud?


Instala una sonrisa en tu rostro cada mañana, aunque sean tiempos difíciles. De otra forma tu salud puede peligrar.

Los pensamientos positivos dan sustento a la energía de tu ser. Seguramente haz experimentado atravesar una mala racha anímica y, poco después, caer enfermo por alguna dolencia o enfermedad inesperada. Parece coincidencia, pero ambas situaciones están fuertemente relacionadas. Si te permites pensamientos negativos, estás impactando negativamente a tu salud.

Todos hemos tenido malas épocas, sin embargo, debemos elevar nuestra consciencia e instalarnos en una actitud positiva, para poder salir victoriosos de los problemas.

Hoy hablaremos de cómo impactan a tu salud, los pensamientos positivos. Sabemos que somos energía, pero la proyección y efectos de la calidad y cantidad de dicha energía, determinarán el estado de tus cuerpos físico, mental y emocional. Por ello, es necesario que pongas especial atención a los pensamientos que generas.



                                            Una linda sonrisa puede ser la clave.



Tu esencia es de luz divina. Recurre a ella cuando sientas que todo se oscurece.

Es entendible caer en la tentación de pensar cosas “malas” cuando en nuestra vida se presentan situaciones complicadas o muy difíciles. Finalmente, somos humanos y la tendencia a la negatividad, ante los problemas, es comprensible. Más no justificable. Mucho menos cuando, durante los últimos años, se ha dado este gran auge de información referente a la importancia de nuestro estado anímico armónico. Como lectores y seguidores de filosofías holísticas y espirituales, no tenemos pretextos para sucumbir negativamente, ante las vicisitudes de la vida.

Sabemos qué, insistir en generar actitud y pensamientos positivos, suena muy fácil. Aunque ciertamente, en ocasiones, es una meta más que complicada. Por fortuna, hay técnicas que nos ayudan a elevar la consciencia y la actitud frente a los problemas.

Una de ellas, es cambiar el enfoque de nuestra atención. Esto quiere decir que, en lugar de sentarnos a pensar en aquello que tanto nos aqueja, debemos valorar los aspectos de nuestra vida que son armónicos. Por ejemplo, tal vez acabas de perder tu trabajo, pero eres una persona ahorrativa y sabes que no tendrás problemas en atender tus responsabilidades mientras encuentras una nueva contratación laboral. O se averió tu automóvil, pero la universidad a la que asistes está tan cerca de tu casa, que en realidad no significa un problema mayor quedarte unos días sin vehículo mientras lo reparan.



                                      Tu actitud ante los problemas es una decisión

Hacer una lista de las bendiciones y cosas positivas que hay en tu vida, ayudará a que no te enfoques  en las “negativas”

miércoles, 17 de mayo de 2017

El Sonido del Universo Parte 4: de la resonancia humana y el espíritu.


Comenzamos esta serie de artículos ofreciendo una descripción personal de la resonancia del universo, luego mencionando algunas regiones etéreas y pasando a los ámbitos inferiores hasta llegar a la resonancia de la materia. Ahora continuaremos nuestro “descenso” en el mundo material denso y llegamos específicamente a nuestra entidad humana, que es el vehículo de experiencia y expresión.

Respecto a la experiencia, tiene que ver con nuestra recepción de información externa y el proceso que le damos. Esta información, que no es más que alguna forma de energía resonante, siempre nos llega de forma natural.

Podríamos pensar que nuestras experiencias vienen mediante meras “casualidades”, mediante un proceso que nos aparenta funcionar al azar, mediante el también aparente ejercicio de nuestra voluntad o de la voluntad de otras personas, pero visto más profundamente notaremos que siempre, sin excepción, nos suceden de forma natural.

Por otro lado, la expresión se relaciona con lo que sucede después de la primera: nuestra reacción (tanto inmediata como a largo plazo) basada en la evaluación de cada experiencia.

La reacción puede suceder de tres maneras: a favor, en contra o simplemente neutral (apática, o no reacción). Esto significa que la primera nos lleva a usar (consciente o inconscientemente) la información recibida mediante la experiencia, la segunda implica el rechazo inmediato de la información (en muchos casos sin haberla evaluado) y la tercera simplemente no produce efecto alguno en nosotros.

Si continuamos la línea de observación y análisis que en los sucesivos artículos nos ha traído hasta este punto, nos damos cuenta entonces que todo el mundo material es energía resonante manifestada y que las características de cada cosa (como la solidez) reflejan el grado de densificación de esta. Por supuesto, hoy sabemos que tal densificación de la materia se debe a la composición atómica de cada cosa, que en diferentes combinaciones produce objetos sólidos, líquidos, gaseosos y algunos estados intermedios entre estos.

Esto significa entonces que nosotros, como seres humanos y como parte de El Todo, somos también algún tipo de energía. Pero sería demasiado simplista intentar vernos como una mera unidad homogénea con funcionamiento básico. Solamente considerando la complejidad de nuestro cuerpo físico notamos que esa parte de El Todo que somos es sumamente complicada, interconectando armónicamente órganos, materiales y sustancias que aportan una extensa variedad de funciones. Si a esta parte añadimos las otras que son invisibles (internas y externas), comenzamos a tener una idea de que somos en realidad un conjunto de sistemas energéticos.

Según ha ido notando y comprobando la ciencia cada día más, el ser humano es un compuesto complejo de varios sistemas energéticos que operan un mismo espacio. O sea, somos anatomía multidimensional cuyas partes (cada una) son formadas por vibración de diversas frecuencias que están en interacción continua las unas con las otras.

Estas partes incluyen los órganos individuales, cuya tasa energética define no sólo sus cualidades físicas (por ejemplo, un hígado gelatinoso), sino también sus funcionamientos individuales. Su tasa vibratoria (y por ende su funcionamiento) está ligada directamente a la variable tasa del planeta de acuerdo con los ciclos diarios, mensuales, anuales, etc., y hasta, más específicamente, a la tasa vibratoria del ambiente (localidad) en que vivimos. La milenaria acupuntura china nos dice, por ejemplo que el funcionamiento más activo del hígado sucede entre la 1 y las 3 a.m. y que por tal razón cualquier tratamiento médico o energético a un paciente que padezca de este órgano debe ser suministrado durante ese periodo.




Entre los sistemas energéticos sutiles mayores del ser humano, aclarando que entre cada uno existe una gran variedad de sistemas secundarios, se encuentran los siguientes:

A. Cuerpos energéticos: Al decir “cuerpos energéticos” nos referimos a varios campos energéticos de diferente sutileza, propiedad y frecuencia vibratoria, todos interrelacionados entre sí. Se les llama “cuerpos” porque existen como parte invisible del físico, no separados los unos de los otros, sino integrados. La medicina espiritual moderna ha tomado los nombres antiguos de estos sistemas energéticos, que se conocen como etéreo, astral, mental y causal que en este orden tienen tasas ascendentes de vibración.

Para tener una idea de cuán complejos energéticamente somos los seres humanos, veamos que, solamente considerando el cuerpo físico, cada órgano, cada material (hueso, piel, etc.), cada líquido, cada tipo de célula, en fin, absolutamente todo componente, tiene sus propias cualidades, patrones y ciclos vibratorios y por lo tanto son resonantes. Cada uno de estos campos tiene una función y un conjunto de características individuales, básicamente “filtrando” energía de, estando en sintonía con, o funcionando en las diferentes franjas vibratorias de, El Todo universal.

En la parte invisible del ser humano, aunque en diferentes sistemas espirituales los diferentes procesos energéticos humanos han sido llamados de diversas maneras:

1. Cuerpo etéreo,
que es el llamado “cuerpo vital”, vinculado directamente con todo el funcionamiento autónomo de los órganos físicos mediante los centros energéticos.

2. Cuerpo astral,
que es considerado el “asentamiento”de las emociones, los deseos, los temores y todo lo relacionado con estos aspectos.

3. Cuerpo mental,
que está subdividido en tres grados ascendentes, es el sistema energético que nos distingue como seres humanos, lo que nos separa definitivamente de los animales. Su parte inferior sirve como vehículo de expresión de los instintos, la intermedia maneja el intelecto (la porción cognoscitiva) y la superior destaca la esencia espiritual de los seres humanos. Nuestra existencia como seres “mentales” es definida por la franja vibratoria en que nuestros procesos mentales predominantes estén centrados. O sea, nuestro grado evolutivo individual depende del nivel energético en que estemos operando normalmente.

Los seres humanos considerados “básicos” (prácticamente animales pensantes) funcionan a base de sus instintos, usando de manera casi exclusiva su mente inferior. Al evolucionar nos convertimos en seres humanos más sofisticados, adquirimos el intelecto que nos facilita razonar, aprender, etc. y llevamos una vida diferente a la anterior. En algún momento durante nuestra existencia despertamos a nuestra realidad espiritual, nuestra vida toma un giro y se centra en una percepción más sublime. Nuestros pensamientos, palabras, acciones, gustos, deseos, aspiraciones, metas, etc., revelan dónde está centrada nuestra existencia. Paralelamente revelan cuál es nuestra frecuencia de vibración resonante y cuál de nuestros cuerpos energéticos está dominando nuestra existencia. Eso no significa que un ser humano sea mejor que otro, sino que simplemente cada uno está en diferentes estados evolutivos. Estas etapas se refieren al desarrollo total del ser humano, tanto como especie que como individuo.


4. Cuerpo causal:

Engaño y sinceridad


Los dos conceptos que vamos a abordar hoy están basados en las reglas del juego de una sociedad en la que, al no poder ver, saber, percibir o ponerte directamente en la piel y en la psique de las otras personas, es difícil, en muchos casos, distinguir el uso de uno de ellos respecto al otro.

¿Por qué es tan sencillo que se engañe a la opinión pública respecto a cualquier tema, solo por el hecho de saber usar unas técnicas que se basan en la forma en la que el ser humano decodifica la realidad? ¿Por qué se usa el engaño como un arma de manipulación para conseguir objetivos que no se pueden conseguir siendo sinceros?


Una cualidad elevada vs un mecanismo del ego

En general, la sinceridad, como “arquetipo”, es una cualidad del espíritu, del ser, del Yo Superior, de aquello a cómo llaméis a las partes más elevadas del ser humano, que manifestada en la personalidad, otorga un comportamiento noble y elegante, directo, alineado con la verdad de esa persona (o de ese ser) a la hora de entenderse con los demás.

El engaño, por el contrario, es un mecanismo de defensa y gestión de la realidad del ego, que tiene por objetivo conseguir todo lo que necesita para sus propios intereses de la manera que considere conveniente.

Puesto que el programa ego tiene por particularidad y programación ver todo y a todos como separados y diferentes a si mismo, no tiene problema en crear los diferentes Yos, patrones y programas de la personalidad que usarán el engaño como una de las múltiples formas de gestión de las situaciones encontradas a diario en la sociedad actual, mientras que, en el otro extremo, nuestro ser, YS, etc., al ver a todos siendo parte de todos, y saber que todos estamos conectados con todos, tiende a decantarse siempre por la vía directa de la sinceridad para aquello que necesita, ya que solo siendo claro con aquellos a los que se percibe (desde otros niveles de consciencia), como parte de uno mismo (en otros niveles de existencia), se hace sencillo y alineado con las leyes y procesos que rigen la vida el gestionar esa misma realidad y existencia.


Alineación con el arquetipo “verdad”

Así, el engaño no está alineado con el arquetipo de la verdad, la energía pura que define este concepto, que existe como tal a niveles mentales y causales (como cuando os expliqué la herramienta de usar el fuego de la verdad para saber si algo era falso o cierto en nuestra psique). Por lo tanto, el engaño genera, y pone en marcha, situaciones de causa y efecto que se moverán con la misma energía y en la misma dinámica, y que, una vez puestas a rodar, ya no hay quien pare las bolas que se crean.

Así, el engañador en algún momento será engañado, causa y efecto, pero no sabrá que recibe el engaño porque en algún momento engañó, simplemente maldecirá a quien le ha engañado, proceso que, seguramente, viene porque en otra situación anterior quien le engañó fue también engañado a su vez, y esto se remonta al inicio de los tiempos. La sociedad, de esta manera, vive tratando de obtener lo que sea como sea, sutilmente en la mayoría de los casos, en otros a gran escala y con engaños masivos, pero siempre es una cuestión de ego y personalidad, no del ser o Yo Superior o niveles elevados de consciencia.

La sinceridad, por otro lado, también nos dicen que no siempre es buena, ya que el receptor de esos brotes de sinceridad que todos tenemos a veces, no sabe encajar, no puede decodificar o no acepta este tipo de comunicaciones en formato “verdad”, que el emisor le comunica. Por supuesto, ese formato “verdad” es la verdad del emisor, que no tiene por qué coincidir con la suya, pero aun así no hay engaño inducido, premeditado o subyacente en la comunicación.

En muchos de estos brotes de sinceridad, tampoco será el ser de la persona quien se esté expresando, pues para la mayoría de nosotros, la consciencia de nuestro Yo Superior está solapada bajo nuestra consciencia artificial y personalidad virtual, y no es más que un observador de lo que le sucede a esta sin intervenir. En estos casos, la sinceridad de personalidad a personalidad puede herir, ya que se suelta lo que uno piensa de buenas a primeras, sin tener en cuenta el modo de recepción y decodificación del contenido de lo emitido, por la persona que lo recibe.


Sinceridad con amor y empatía

La sinceridad de ser o YS a ego siempre tiene el componente del amor imbuido, y por lo tanto, no es dañino ni busca serlo, mientras que la sinceridad de ego a ego puede tener el problema de que es simplemente la comunicación entre dos sub- facetas del carácter de esa persona que se comunican sin filtros ni analizan si lo que se expresa está alineado, ya solo no con el arquetipo “verdad”, que a priori si lo está, sino con el arquetipo de amor, de empatía, etc., algo más difícil de conseguir en el plano humano.

En un mundo ideal de comunicación interpersonal, todo el mundo sabría instantáneamente que piensa, siente y vive el otro (algo que requiere la activación y funcionamiento a pleno rendimiento del centro emocional superior y del centro intelectual superior), por lo que el engaño no sería nunca posible, y el concepto de sinceridad ni siquiera sería un concepto o cualidad deseable, o buscada, ya que sería la norma y lo común, lo standard. Aún estamos lejos de llegar a eso.

Sigue siendo más deseable ser sinceros en todo y con todos y aceptar las consecuencias, pero sigue siendo más rentable, especialmente para aquellos en el poder en todos los sectores y niveles de gestión de la sociedad, seguir basando las relaciones y comunicaciones en el engaño, sutil o no, parcial o total, pues tanto entra dentro de la energía y concepto de engaño un anuncio que te maquilla lo que no quieren que sepas de un producto, como una persona que te miente directamente si conviene a sus intereses particulares, políticos, económicos, sociales, etc.


Buscando el equilibrio siendo impecables

martes, 16 de mayo de 2017

“El espejo de las relaciones”


Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Tú y yo somos lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.

Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia.

Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. Sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tenéis características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.

Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra conciencia. La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo.

La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad. Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean.

Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad

El Sonido del Universo Parte 3: de la Resonancia Material.


Con este nuevo artículo combinamos nuestro análisis de la resonancia abstracta con aquella perteneciente a los objetos físicos y los aspectos energético-resonantes del mundo visible tal y como lo conocemos. Para establecer la premisa del uso de la palabra “materia”, este escrito no la usa en su acepción científica (“la sustancia de la cual los objetos físicos están compuestos”), sino en el sentido simple como los propios “objetos físicos” que tienen peso y ocupan espacio. En este sentido nos apartamos a propósito de la perspectiva científica que intenta definir estrictamente la materia.
Recordemos que nuestro enfoque básico es poco científico y más espiritual.

La materia que nos rodea es tan resonante como cualquier otro componente universal. Recordando que todo está en El Todo, la materia resulta ser una porción particular del sistema vibratorio universal y es particularmente la energía que puede verse, exceptuando la luz.

Esta franja vibratoria es parte del llamado “espectro electro-magnético”(de ondas) denominado como “la radiación electromagnética que emite o absorbe una sustancia”.

Estas regiones energéticas pueden ser observadas y medidas mediante espectroscopios para determinar su longitud de onda, la frecuencia y la intensidad de la radiación. En la parte visible del espectro (de la luz) hay radiación gamma, X, ultravioleta, infrarroja, etc., cada una de diferente intensidad o frecuencia.

En términos simples, la vibración resonante de la energía incluye regiones cuyas intensidades (frecuencias) son suficientemente bajas para ser captadas por el ojo humano. Estas regiones vibratorias definen para nosotros los estados de densidad de la materia: mientras más lenta la vibración, más sólida (compacta, densa) la materia; mientras más rápida la vibración, más etérea es.
La densidad de la materia (gaseosa, líquida y sólida) depende de la fuerza ejercida por la unión atómica de la misma. Los átomos son unidades vibratorias que se agrupan natural y artificialmente con mayor o menor facilidad los unos con otros para formar las moléculas que forman la materia. En la materia compuesta por varios tipos de átomos, la fuerza de su enlace químico contribuye a definir su densidad. Por ejemplo: unir 2 átomos de carbono, 6 de hidrógeno y 1 de oxígeno produce etanol, con una densidad de 0.81 gramos por centímetro cúbico; el enlace de 2 átomos de hidrógeno y uno de oxígeno produce agua, con una densidad de 1 gramo por centímetro cúbico; y el oro (monoatómico) tiene una densidad de 19.3 gramos por centímetro cúbico.

Lo curioso de la materia es que hoy día puede ser observada externa e internamente, en ambos casos presentándonos cualidades muy diferentes. Externamente vemos y tocamos objetos sólidos que aparentan ser totalmente compactos, impenetrables físicamente y totalmente inertes. Internamente vemos que los objetos son porosos porque están formados por átomos unidos entre sí que, lejos de ser “materia muerta”, están en continuo movimiento… mostrando un tipo de vida. Otra paradoja es que el agregado químico-atómico de la materia tiene la vibración (resonancia) externa más lenta que encontramos en el universo mientras sus componentes básicos (los átomos) mantienen una alta tasa de vibración individual.

Las cualidades físico-energético-resonantes de la materia también son reflejadas en forma de sonido, color y sensaciones provenientes de los objetos. Por ejemplo, los objetos metálicos emiten un sonido, un color y una cualidad sutil diferentes a aquellos hechos en madera. Basándose en estas diversas cualidades se han inventado aparatos para detectar en forma precisa diferentes sustancias, como el contador Geiger, que percibe radiación gama, beta y en algunos modelos también alfa.
Cada metal específico, cada madera específica, tiene su propio tono, color y sutileza individual. Si añadimos a este conjunto de cualidades el tamaño de cada objeto, así como su complejidad de diseño (forma geométrica, alto, ancho, largo, etc.), tendremos una mejor idea de las propiedades resonantes de cada cosa.

A las cualidades físicas de los objetos debemos añadirles sus cualidades sutiles. La energía resonante que emite cada objeto es percibida por el ser humano, aunque normalmente no lo notamos. La mayoría de nosotros sabemos cuando un objeto nos agrada con tan sólo verlo, e inmediatamente sentimos el impulso de tocarlo. Hacer contacto con el objeto se torna en tomar una muestra de su resonancia; la afinidad entre la resonancia de estos y de nosotros es corroborada inadvertidamente de este modo. Pensemos un momento en todo lo que nos rodea en el plano físico y cuánto de esto influye en nuestro vivir a cada momento. Los objetos que tenemos en nuestro hogar y cómo los tenemos colocados, toda la materia que nos rodea en el espacio en que nos movemos y en los lugares que frecuentamos (para trabajo, estudio, entretenimiento, etc.), todo, absolutamente todo, nos afecta para bien o para mal.


Radiestesia



Hay formas de saber cómo nos está afectando lo que nos rodea. Una de éstas formas es la Radiestesia (actividad que se basa en la afirmación de que los estímulos eléctricos, electromagnéticos, magnetismos y radiaciones de un cuerpo emisor pueden ser percibidos y, en ocasiones, manejados por una persona por medio de artefactos sencillos mantenidos en suspensión inestable como un péndulo, varillas “L”, o una horquilla que supuestamente amplifican la capacidad de magnetorrecepción del ser humano). Aunque la Radiestesia ha sido catalogada como “pseudociencia” por los sistemas académicos, no podemos descartarla totalmente sin analizar sus elementos lógicos. Cierto es que en términos generales muchos practicantes de la Radiestesia la han querido presentar como una ciencia, aun cuando no se circunscribe al método científico actual establecido. Sin embargo, ningún sistema filosófico, espiritual ni religioso ha podido hacerlo.

Tenemos el caso, por ejemplo, del Espiritismo, el cual muchos de sus adeptos también han querido darle el apellido “científico”, pero al explicar esta acepción se limitan a llamarlo “una Ciencia de Observación”. Semejante nomenclatura se queda corta en el siglo XXI, porque hoy día la experimentación científica se basa en dos fundamentos:

1) Reproducibilidad: capacidad de repetir un experimento determinado en cualquier lugar y por cualquier persona.

2) Falsabilidad: capacidad de una teoría para someterse a todas las pruebas que pretendan mostrar su falsedad.

La Reproducibilidad requiere evidencia pública que apoye una hipótesis y la certeza absoluta de obtener siempre los mismos resultados. La Falsabilidad exige asegurarse de que los resultados del experimento no puedan ser explicados lógicamente por otro método (el “método hipotético deductivo experimental”) diferente al propuesto por sus conclusiones.

¿Cuántas filosofías o sistemas espirituales pueden someterse exitosamente al filtro exigido por la ciencia? En realidad, ninguno, porque los conocimientos espirituales están en una categoría distinta a la de los conocimientos científicos.

Los métodos de comprobación de los conocimientos espirituales provienen de evidencia encontrada en muchos casos mediante métodos alternos que usan las regiones más profundas de la psiquis humana. La certeza de la intuición, de la clarividencia y de la mediumnidad, por ejemplo, no puede ser medida por las secas, frías y calculadas fórmulas científicas, especialmente bajo un sistema científico que no se atreve a reconocer las cualidades etéreas (espirituales) del ser humano aunque no tenga explicaciones lógicas para refutarlas.

La Radiestesia tiene la particularidad de depender directamente de las cualidades resonantes de una persona sensitiva para sondear, leer e interpretar energías sutiles. Esto sitúa esta práctica en dos ámbitos, el técnico y el espiritual. El zahorí, o radiestesista, es tan importante como los implementos usados, algo que es casi contrario a la práctica científica. Mediante la Radiestesia se puede cualificar la energía de la tierra, de espacios cerrados, de alimentos, de personas y así de casi cualquier objeto. Por este medio, por ejemplo, el radiestesista experimentado puede decir si la energía de un predio de terreno es favorable a la vivienda o a la agricultura, si una manzana en particular está en un estado saludable o dónde en el subsuelo hay agua más accesible.

Por otra parte, los seres humanos podemos tornarnos “radiestésicos” mediante el ejercicio de nuestras capacidades internas. Mediante el “rastreo concentrado” podemos tornarnos más sensitivos a las energías que nos rodean. Hay personas que son un reto para la ciencia porque pueden percibir y analizar, algunas con precisión sorprendente, las cualidades de la resonancia.
Estos “barómetros humanos” por lo general han llegado a ese estado con la ayuda directa de la meditación y la práctica de “observación activa”.


Resonancia mecánica



Este tipo de resonancia es un fenómeno que se produce cuando un objeto es sometido a la acción de la resonancia de otro. Bajo circunstancias normales las resonancias afines producen condiciones energéticas armónicas. Sin embargo, en algunos casos en que dos objetos vibran a tasas iguales y la amplitud de resonancia aumenta progresivamente la fuerza combinada, los efectos pueden resultar peligrosos. Este efecto clásico fue demostrado en los anuncios comerciales de televisión que mostraban a la cantante Ella Fitzgerald produciendo un tono tan alto que rompía un vaso de cristal.
La resonancia mecánica es definida como “la tendencia de un objeto a absorber más energía cuando su frecuencia es igual a la frecuencia natural resonante”

Cuando la resonancia de la voz de la cantante se une a la del cristal, la fuerza de la energía combinada aumenta a tal punto que se torna destructiva y la naturaleza tiende a eliminar una de las fuentes. Hay casos clásicos que son relatados comúnmente al mencionar este tema, como el del puente que se derrumbó debido a la resonancia producida por la marcha sincronizada de tropas durante la Segunda Guerra Mundial y el colapso del puente Tacoma Narrows (estado de Washington) en 1940 debido a la vibración aeroelástica causada por la combinación de la resonancia de la estructura y del viento que lo cruzaba.

Una demostración más simple y menos peligrosa de la resonancia mecánica es vista al utilizar dos diapasones de la misma frecuencia. Cuando uno de estos es golpeado y luego acercado al segundo, este otro comienza a vibrar espontáneamente debido a las ondas vibratorias generadas por el primero. Cuando un objeto es sometido al estímulo energético de otro, parte de la energía del primero pasa naturalmente al segundo. Si la resonancia vibratoria de ambos está en la misma frecuencia determinada se dice que la tasa de absorción de energía está en su máximo. Esto puede resultar en la inestabilidad del sistema resonante creado y en muchos casos puede obligar una ruptura en el mismo.
La historia también nos cuenta la situación en que el ingeniero serbio Nikola Tesla a principios del siglo 20 experimentaba con un oscilador mecánico en Nueva York, emitiendo resonancias de tasas ascendentes que sacudían varios edificios. Al llegar al nivel de resonancia de su propio edificio la vibración era tan fuerte que él tuvo que desactivar la máquina. Este aparato más tarde fue llamado coloquialmente “la máquina de terremotos”.


Planetas resonantes



lunes, 15 de mayo de 2017

La Evolución de la Iluminación


Mis enseñanzas tratan de la iluminación espiritual ― tanto de lo que podríamos llamar la iluminación tradicional como también de lo que yo llamo la nueva iluminación, o Iluminación Evolutiva. La iluminación tradicional es lo que aprendí de mi maestro, pero la Iluminación Evolutiva es lo que he descubierto y creado desde mi propio trabajo en el último casi cuarto de siglo. Durante este tiempo, he descubierto una nueva fuente de liberación emocional, psicológica y espiritual que existe fácilmente al alcance de cualquier persona, cualquier persona que tenga los ojos para reconocerla y el corazón para desearla. En pocas palabras, la iluminación está evolucionando. Ya no se encuentra sólo en la felicidad del Ser intemporal; se encuentra también en la urgencia extática del Devenir evolutivo.

Fue sólo después de muchos años de profunda introspección, dialogando con maestros y pensadores de todas las tradiciones, y el trabajo comprometido con miles de buscadores espirituales de todo el mundo que comencé a comprender en qué consiste esta nueva iluminación, por qué es tan diferente de lo que ha llegado antes, y por qué, como yo creo, tiene la clave no sólo para nuestro desarrollo personal, sino para nuestra evolución cultural. En el pasaje que sigue, voy a compartir brevemente con ustedes el viaje que llevé a cabo desde la antigua a la nueva iluminación.

Me convertí en un maestro espiritual en 1986 después de un intenso despertar que irrevocablemente transformó mi vida. Mi propio maestro, H.W.L. Poonja, provenía de la tradición Advaita Vedanta, y fue la simplicidad intemporal de esta antigua enseñanza la que catalizó mi despertar. La esencia de mi realización fue simple: todo ES lo que es. Fue una experiencia clásica de iluminación o satori ― viendo a través de la ilusión del tiempo directamente en la intemporalidad, despertando al eterno Ahora, el místico, absoluto, no dual y no relativo Fundamento del Ser. Mi maestro me enseñó ―como él fue enseñado por su maestro, el gran santo Ramana Maharshi― que la libertad que estaba buscando ya estaba presente como el mismo fundamento de mi propia conciencia.

Ese fundamento o trasfondo, la dimensión más profunda de lo que todos somos, ya existe siempre antes del tiempo y del proceso creativo. Es por eso que los místicos de todas las épocas nos han dicho que no hay ningún lugar adonde ir y nada que hacer, excepto realizar ESO. Después de mi propio despertar a esta verdad eterna, inicialmente enseñé de la misma forma como yo había sido enseñado. Mi respuesta espontánea a los que vinieron a mí en los primeros años de mi carrera docente fue simplemente esta: Date cuenta y ríndete. Date cuenta y descubre ese misterio que no puede ser comprendido por la mente, y ríndete a eso y sólo eso. Date cuenta de que nunca has nacido. Ríndete al hecho de que nunca has sido no-libre. Date cuenta de que nunca hubo un problema y nunca has dejado esa realización. Ríndete a eso y sólo eso. Estaba convencido más allá de de toda duda por mi propia experiencia que no había ningún lugar adonde ir, nada que hacer, y nadie que ser o llegar a ser. De hecho, en aquellos días, yo estaba tan seguro acerca de este punto de vista que cuestionaba la autenticidad de cualquier enseñanza espiritual que diera a entender que había algo que llegar a ser en el futuro que no fuera lo que ya siempre somos.

Esta enseñanza no es nueva. Ha sido la joya preciosa que ha pasado de maestro a discípulo desde hace miles de años. El objetivo perenne al que apunta es esencialmente la trascendencia ― una dramática liberación o escape del tiempo, la mente y el mundo que uno descubre cuando despierta al dominio intemporal, sin forma del Ser. En la mayoría de las enseñanzas místicas tradicionales, este énfasis en el más allá de la trascendencia como objetivo de la iluminación no ha cambiado desde que el Buda predicó el dharma en la antigua India hace dos mil quinientos años o desde que Adi Shankara escribió su Joya Suprema del Discernimiento en el siglo octavo. Y para nosotros los posmodernos, tampoco ha cambiado desde los días de gloria de la década de 1960, cuando el psicólogo de Harvard convertido en un rebelde psicodélico Richard Alpert, también conocido como Ram Dass, publicó su innovador manifiesto espiritual y llamada a las armas Be Here Now. Casi cuarenta años después, los best-sellers espirituales siguen proclamando el mismo mensaje: Trasciende la mente y el tiempo. Descansa en el "ahora", en la infinitud del momento presente. Todo lo demás es una ilusión temporal.

Desde esta perspectiva, el mundo y toda la manifestación es un mero "juego" de la consciencia, o lila como se le llama en el Vedanta: Lo que acontece aquí no es en última instancia real. Sólo lo Absoluto, el Fundamento no manifestado, inmutable, eterno y sin forma, es real. Por lo tanto, nada tiene que cambiar en este mundo manifestado, y la verdadera libertad se encuentra en escapar por completo de él. ¿Por qué albergar una ilusión? ¿Por qué tratar de mejorar lo que en principio no es real?

La culpa y sus dos grandes amigas, la duda y la inseguridad


La culpa nunca llega sola, puede presentarse por multitud de razones en nuestra vida. En ocasiones nos tortura por aquello que hemos hecho pero que no dio el resultado que esperábamos. Otras, nos persigue por no haber tenido el valor de hacer o decir algo que ahora nos corroe desde el interior. Es en este segundo caso en el que la culpa se presenta en nuestra vida acompañada por sus dos grandes amigas, la duda y la inseguridad.

Nunca dejes de hacer algo por miedo, más vale arrepentirse de lo hecho que culparse por aquello que podría haber sido.


Es entonces, cuando la duda toma el mando de nuestras decisiones y la inseguridad decide que es mejor no hacer nada por miedo a perder lo que tenemos, cuando la culpa se instala en nuestra vida. Esto hace que nos quedemos tristes y paralizados viviendo en nuestra imaginación lo que hubiera sucedido, en lugar de aceptar la realidad de nuestro inmovilismo.



La duda, la capitana de nuestro ejército de miedos


El miedo pasa, lo que dejas de vivir por miedo, no vuelve.

La duda nos observa día a día y nos recuerda, de manera estratégica, esas situaciones en las que hicimos algo que salió mal. Esas situaciones en las que herimos a alguien sin querer o en las que hicimos el ridículo. En definitiva, la duda se encarga de multiplicar nuestro malestar hasta hacernos dudar de todo lo que somos u hemos hecho.

Pero eso no es todo, cuando nuestro malestar se incrementa, la duda llama a su ejército, ese que recoge nuestros miedos y los manda desfilar. Y es entonces cuando las imágenes de todo lo malo que puede ocurrir nublan nuestra mente y nos impiden decidir lo que realmente queremos.

Pero, no solo queremos ser felices, buscar nuestro bienestar, sino que queremos vivir sin sufrir y aprovechándose de eso, la duda nos ataca de nuevo. Así es como caemos de nuevo en el miedo y la culpa, así es como la inseguridad se alía con la duda y nos ata con sus cadenas intentando aliviar ese malestar que sentimos y que sabemos que forma parte de la vida, aunque lo queramos evitar.



La inseguridad, esas cadenas que nos impiden avanzar

viernes, 12 de mayo de 2017

¿Alimentas El Ego O Nutres El Alma?


Según la opción que elijas, así abonarás tu karma y así será tu estado de felicidad


Todos los seres humanos sin excepción anhelamos algo tan sencillo como ser felices, pero ¿somos realmente conscientes de ello? ¿Sabemos cómo serlo? ¿Vivimos verdaderamente felices? ¿Dónde buscamos esa felicidad?

Cuando decimos que sí somos felices, realmente se trata de una pseudofelicidad que proviene del ego engañoso que la reviste de emociones y la sostiene con los apegos; sin embargo, ese estado ilusorio es finito y llegará un momento en que se derrumbará como un castillo de naipes cuando sopla el viento. Esa felicidad transitoria es solo un estado emocional que, en cualquier momento y ante cualquier circunstancia adversa, como podría ser una decepción, un percance, una insatisfacción, o fruto de la reflexión, el desencantamiento, el estrés… se transforma en su contrario: la infelicidad. Toda sensación o estado que tiene su opuesto forma parte de la dualidad de la Tierra; por el contrario, todo lo que carece de opuesto proviene del sentimiento profundo del alma y ese sentimiento puro que carece de opuesto, sí perdura bajo cualquier circunstancia. La Creación simplemente ES, sin más, carece de opuesto.

A través de las sensaciones físicas de los sentidos, el ego pretende imitar la felicidad verdadera; pero esa sensación es finita, es simplemente material, debido a su dualidad le es imposible traspasar los velos hacia la conexión con tu ser verdadero: el ALMA.

La verdadera felicidad es más que un estado de satisfacción puntual, es aquella que te llevará a través de los velos que empañan el alma hacia el GOZO. El gozo carece de opuesto, o lo tienes o careces de él. El gozo es indefinible con palabras y va incluso más allá del simple sentimiento, porque mana de lo más profundo, está fuera de lo material y preservado de su ruido. El estado de gozo perdura sin fin, sin límite y en constante aumento.

Cuando empiezas a sentir una gratificante sensación por alguna acción proveniente de escuchar el llamado del alma, aunque sea por un instante, percibirás un atisbo del estado de gozo y sabrás que esa es la felicidad que estabas buscando. Ese es el verdadero estado que todo ser humano busca, aun sin ser consciente de ello. Desde ese instante, anhelarás cada vez con más ansiedad llegar a ese estado, que solamente será el comienzo de una búsqueda gozosa, un flirteo entre la materia perecedera y tu verdadero estado original: el infinito. En ese momento, automáticamente empezarás a desnutrir el ego y a nutrir el alma.

Al ego, finito y perecedero, le es imposible igualar siquiera un atisbo del gozo que se siente al nutrir por primera vez el llamado de tu alma. El alma siempre te guiará por el camino correcto en la experimentación de la materia, el que más te convenga. Por el contrario, alimentar el ego te conducirá por un camino de vaivenes y altibajos, días buenos e incluso excelentes y días pésimos, malos o mediocres; es un camino pedregoso que ya nace con fecha de caducidad y que sólo evitarás si el alma lleva las riendas.



¿CÓMO ALIMENTAS EL EGO?

¿Qué otra cosa podrías ser más que el alma?

¿Acaso eres el ego, las emociones, los sentidos, los apegos…? Todos ellos son simplemente herramientas físico-mentales que están a tu disposición para poder gestionar el cuerpo físico y mental en la materia. Con ellos solamente podrás vivir, interactuar y experimentar lo material. Entonces, ¿dónde está el problema? Muy sencillo, en que todos ellos sólo existen en la materia y cuando el cuerpo y la mente se disuelven con la muerte física, desaparecen y sólo quedan las acciones que con ellos hayas pensado o ejecutado. Por lo tanto, considerarlos como reales te someterá a su dependencia.

Nutrir el ego es lo más fácil que hay en la materia; si permites que actúe y que gobierne tu andadura, el ego estará encantado de guiarte por la senda transitoria de la felicidad aparente. Aparente sí, ya que sólo perdura durante un tiempo, al igual que la materia. Aparente porque esconde siempre la contraparte de lo que realmente eres y, por lo tanto, te ofrece una simple pseudofelicidad que va y viene, que produce euforia o tristeza, dependiendo del momento o de las circunstancias.

Todo lo material, aquello que interactúa en la materia, es finito. Sin embargo, el alma es infinita, indestructible, inalterable…; más que paz constante, es gozo constante, creciente e infinito. Inimaginable con la mente material, sentirlo sólo es posible desde la conexión profunda por medio de la meditación que, conectándote más allá del consciente y del subconsciente, te lleva al supraconsciente; ahí es donde podrás experimentar esa indefinible sensación que se percibe más allá de los sentidos: los estados de paz, de bienestar y finalmente de gozo.




¿CÓMO NUTRES EL ALMA?

El Sonido del Universo 2: de la Resonancia abstracta


“Nada perece en el Universo; todo cuánto acontece en él, no pasa de meras transformaciones”.
– Pitágoras-

Se le llama “resonancia abstracta” a aquella procedente de franjas vibratorias estrictamente extra-físicas. A su vez, podemos dividirla en: resonancia sonora, resonancia visual y resonancia cromática. Vamos a examinarlas.


Resonancia Sonora

Uno de los fundamentos más espectaculares e impresionantes de la resonancia es el Sonido, particularmente lo que conocemos como “Música”.

La parte técnica de su expresión, más simplificada, nos dice que el sonido es un “movimiento ondulatorio en un medio elástico” (siendo este medio, primordialmente el aire). Desde el punto de vista físico el sonido es producido por “cambios rápidos de presión generados por el movimiento vibratorio de un cuerpo”.

La Música nos ofrece el ejemplo supremo de las cualidades imperceptibles de la resonancia porque, siendo parte de nuestra vida diaria y aun estando sus efectos en nosotros, no los notamos. Sin embargo, imaginemos por un momento el sonido de una sola cuerda del violín o de una sola tecla del piano… si cerramos nuestros ojos y concentramos toda nuestra atención, percibiremos claramente “algo” más que el simple sonido; percibiremos la resonancia inalterada e inmediatamente sentiremos algo. Eso se debe a que nosotros, como seres también resonantes, reflejamos un tipo de sonido, el cual, al combinarse con los de otras personas y de todo lo que está en nuestro entorno, produce estados de armonía variables de acuerdo a la resonancia combinada. O sea, con nuestra existencia hacemos música de diferentes cualidades.

El sistema musical no es un efecto, no es producto de nada, sino que revela las cualidades universales de la resonancia. Entender la parte interna de la Música es entender cómo se comporta la pulsación fundamental que da estructura a todo el universo. La Música puede ser considerada una pista en nuestro intento de descifrar el acertijo que para nosotros podría ser el universo.
Definida tradicionalmente como “el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo”, la Música es el reflejo de la vibración (resonancia) armónica que permea el universo en su estado natural.

Por supuesto, se puede combinar frecuencias disonantes (no armónicas) para producir sonido que inmediatamente detectamos como desagradable, pero la Música, que es armónica y coherente, tiene un patrón natural de frecuencia definido.

La nota es el concepto fundamental en teoría musical, cada una teniendo su propia frecuencia de resonancia. El piano nos ofrece una representación visual del sistema musical occidental: en sus teclas blancas vemos la secuencia de las varias notas (tonos) que componen la escala ascendente (de izquierda a derecha) del sistema y las teclas negras que reflejan semitonos (medio tono) situados entre los tonos.

Los semitonos situados entre cada nota son llamados “accidentales”, o más comúnmente “sostenido” si aumenta la frecuencia de una nota (en dirección ascendente) y “bemol” si la reduce (en descenso). El sistema musical occidental está compuesto de 7 tonos y 5 semitonos, que en conjunto son llamados “octava” porque cada 8 tonos comienza una nueva repetición del conjunto con cada repetición siendo de frecuencia más alta que la anterior. Las 88 teclas del piano común son básicamente 7 (más precisamente 7.33) repeticiones de este patrón 7-12, comenzando en una nota La.


Nótese en el dibujo que el patrón de la armonía de la naturaleza incluye el fenómeno de excluir un semitono entre las frecuencias de Mi y Fa y también inmediatamente después del último tono de cada octava (el Si). Este fenómeno forma un patrón determinado
1 – 1 – ½ – 1 – 1 – 1 – ½ ,

significando que entre las notas Do y Re, Re y Mi, Sol y La y La y Si hay un tono completo, pero entre Mi y Fa y entre Si y Do hay medio tono.

La resonancia musical occidental centra su base en la nota La4, o sea, en la cuarta repetición de nota La en teclado del piano, localizada en el punto medio.

Aunque en el mundo se ha utilizado diferentes opciones, el estándar mundial actual sitúa la resonancia de La4 en la frecuencia de 440 Hz. Partiendo de esta posición, cada tecla produce sonidos de menor o mayor frecuencia resonante dependiendo de la dirección

(derecha o izquierda) en que se proceda. Siendo la música un sistema totalmente matemático, las frecuencias resonantes de cada semitono que asciende o desciende en la escala musical representan un cambio de vibración resonante equivalente a 1.059. Por ejemplo, en el caso de un movimiento de La4 a La4 Sostenido (medio tono) la diferencia es calculada: 440 X 1.059 = 465.96 Hz. Por otro lado, la diferencia de un tono completo (como de Do a Re) es de unos 1.123 Hz.

El espectro normal de audición humana figura entre las frecuencias de 20 y 20,000 Hz, con la persona promedio pudiendo distinguir unos 1,400 cambios de frecuencia y con la música occidental utilizando primordialmente solamente unos 120. Esto nos da una idea de dos limitaciones humanas en cuanto a la frecuencia resonante: la primera señalando nuestras limitaciones de percepción consciente y la segunda revelando, dentro de esta primera limitación, nuestra capacidad reducida de distinguir la infinidad de diferentes tonalidades percibidas. Nótese que al decir “consciente” significa que nuestros sistemas energéticos y físicos sí perciben toda la resonancia universal, pero primordialmente en forma inconsciente.

Este tema de la acústica, como se conoce el estudio de la resonancia del sonido, es toda una ciencia compleja. Bastará con aclarar que, analizado profundamente, cada tono musical refleja una complejidad inmensa de vibraciones resonantes, que en realidad no hay tal cosa como un sonido “puro” en nuestro ámbito existencial. Aunque al presionar la tecla del piano creamos oír un sonido límpido, éste es en realidad un compuesto de muchas frecuencias resonantes armónicas.

Consideremos también que la armonía musical (usando ahora el término “armonía” como el arte de combinar notas) comúnmente consta de varios tonos sonados simultáneamente, lo que nos da una mejor idea de la complejidad de la música que escuchamos comúnmente cuando varios instrumentos (algunas orquestas sinfónicas numerando 100 músicos) suenan en conjunto. La música es música sólo cuando la resonancia (cada nota) producida por cada instrumento es simpática o afín con las demás que estén presente, así permitiendo que se mezclen produciendo, curiosamente, nuevas resonancias. Por el contrario, el simple ruido es producido por vibraciones resonantes cuyos choques (sin mezclarse) emiten nuevas resonancias incoherentes ante los sentidos humanos. De hecho, exponernos durante mucho tiempo a resonancias chocantes, especialmente aquellas en la parte alta del espectro, puede causar daño permanente a nuestros sistemas humanos físicos y etéreos.


Resonancia visual

Este tema, que trata de la resonancia, la cual produce la energía, la cual produce la materia, nos trae a un campo sumamente interesante en cuanto a la naturaleza del universo. Este tópico nos refiere al concepto que toda la materia, en sus estados sólido, gelatinoso, líquido y gaseoso, es en realidad una inmensa “imagen holográfica” o, como se conoce más comúnmente, un holograma. Las imágenes holográficas son fascinantes porque representan objetos que muestran todas las cualidades de los sólidos, pero que comprueban ser evanescentes y etéreos (fantasmagóricos) al intentar tocarlos. Este tipo de imágenes son formadas por la interferencia resultante de ondas de luz que se cruzan en su paso por el espacio. Para entender este tipo de interferencia tenemos que tratar primero la esencia interna de la luz, los llamados “fotones” que abundan en el universo, y los patrones que estos forman en su comportamiento natural.

El fotón fue llamado originalmente “lichtquant” (un cuanto, o unidad, de luz) por Albert Einstein y en 1926 el nombre moderno fue acuñado por Gilbert Lewis usando la palabra griega “phos” (luz). De hecho, Lewis ese mismo año publicó una teoría especulativa bajo el título “La conservación de fotones” en la prestigiosa revista inglesa Nature, en la que decía que los fotones “no se podían crear ni destruir”.

Según nos dice la física cuántica moderna, el fotón:

jueves, 11 de mayo de 2017

La Espiritualidad Evolutiva


Cuando pensamos en la vida, solemos pensar en “mi vida” – unas pocas décadas de historia personal, un círculo especial de familiares y amigos, dentro de una cultura determinada. No pensamos en un proceso de catorce mil millones de años de evolución y desarrollo, que brotó de la nada y se convirtió en el cosmos. Pero para aquel que se dedica a la espiritualidad evolutiva, así es la vida! Y la experiencia que estamos teniendo ahora mismo en este momento, inhalando y exhalando, leer estas palabras y mirar a los ojos del otro, es parte de la vida en el sentido más grande, parte de un proceso único, integrado, inconcebible y vasto. Desde la perspectiva de la iluminación evolutiva, la vida de que estamos hablando es el algo que surgió de la nada, y es quienes somos y por qué somos. Lo que brotó a la existencia hace casi catorce mil millones de años ha nacido en ti.

La espiritualidad evolutiva es un campo relativamente nuevo en términos de las tradiciones espirituales. Sugiere que el impulso para evolucionar y llegar a existir, lo que causó el Big Bang, continúa operando en todos los niveles de la vida y la conciencia. Este impulso podría ser llamado Dios o la energía e inteligencia que forjó el Universo. Este es el impulso que continúa impulsando el cosmos y nuestro propio crecimiento y en última instancia, se manifiesta como conciencia. La cosmología científica confirma que somos el Universo mirando hacia atrás sobre sí mismo. Con el Big Bang surgió la creación de elementos y átomos de la materia y finalmente la conciencia – tú y yo, una vez polvo de estrellas, ahora capaces de mirar al cielo y ver quiénes somos y de dónde venimos. Este impulso se ha convertido en el impulso evolutivo. Es la energía e inteligencia que brotó de la nada, el impulso motor del proceso evolutivo, y es evidente en el nivel mismo de nuestra propia experiencia humana.

De hecho, desde el punto de vista de la espiritualidad evolutiva, es la parte más importante de lo que somos. Cuando tocamos esa parte de nosotros mismos, cuando experimentamos ese impulso en lo más profundo de nuestro ser, nos damos cuenta de que es inherentemente libre y sin restricciones en su naturaleza. El impulso evolutivo se siente como una sensación de tremenda urgencia, espontaneidad y posibilidad.

El lugar más fácil para identificar el impulso evolutivo es en el impulso sexual – el imperativo biológico de procrear. Desde un punto de vista evolutivo, nuestro impulso sexual es una expresión elemental del Big Bang. ¡Es por eso que es tan poderoso! Cuando experimentamos el impulso sexual, estamos sintiendo la vibración misma que liberó la enorme energía de todo el proceso cósmico, latiendo en nuestros propios cuerpos y mentes.

Al más alto nivel, el impulso evolutivo se experimenta como el impulso espiritual, la compulsión misteriosa para ser más consciente, para alcanzar la iluminación, para crecer en el amor. A veces nos sentimos esto como un anhelo o deseo inexplicable para convertirnos, y en otras ocasiones se experimenta como una sensación persistente de malestar existencial, una sensación o deseo de despertar, evolucionar, liberar nuestro corazón e iluminar nuestra mente. Este anhelo no es independiente del propio Big Bang. El impulso espiritual, el impulso para evolucionar y llegar a ser, es que la intención misma que forjó el cosmos de la nada, que nos impulsa a procrear, que nos impulsa a innovar y crear. El instrumento a través del cual el impulso evolutivo se esfuerza por expresarse y cumplir su deseo insaciable de ser es la conciencia misma. Nuestra conciencia.

Piense en eso por un momento. Su anhelo espiritual puede parecer un deseo personal, ¿pero lo es realmente? ¿Podría realmente ser algo personal en esa aspiración pura, apasionada a despertar, llegar a ser, a evolucionar?

Muchos Caminos para el Aquí-Ahora


La realidad no conceptual, siempre presente, siempre cambiante, del momento presente se presenta sin esfuerzo ahora mismo. Este puro ser es no-dual, indiviso, sin límites y sin obstrucción. Pero parece que no siempre estamos experimentando la vida de esta manera ilimitada y sin obstáculos, porque nuestros pensamientos y conceptualizaciones cuentan una historia diferente.

En realidad, ni siquiera el pensar ni el conceptualizar son aspectos inseparables de este acontecimiento no-dual indiviso, pero es sólo en las historias e ideas que el pensamiento genera donde parecemos ser una entidad encapsulada que lucha por sobrevivir en un mundo fragmentado. Esta ilusión es sufrimiento. Es un espejismo sin sustancia real, pero parece muy real.

De alguna manera, toda enseñanza espiritual y no-dual es o bien una respuesta a este sufrimiento, un intento de despertar de este engaño y confusión, para ver el espejismo de lo que realmente es, o bien se trata de una celebración de la Sagrada Realidad que es Aquí-Ahora, y a menudo son ambas. Los maestros de meditación, los centros de retiro, los libros sobre no-dualismo radical y los sitios web como este surgen como respuesta a nuestra confusión y sufrimiento de la misma manera que los diversos productos químicos, hormonas, endorfinas, anticuerpos y similares surgen en el cuerpo como respuesta a la infección, el dolor o la herida. Y/o estas expresiones no-duales y espirituales surgen como un acto de devoción al Corazón, un acto de amor y celebración como cantar y bailar. Y todo es parte del movimiento natural de la vida, ocurriendo sin esfuerzo por sí misma.

Hay muchas propuestas diferentes para despertar, muchos caminos diferentes al Aquí-Ahora. Por supuesto, paradójicamente, nunca no estamos Aquí-Ahora, ya que Aquí-Ahora es todo lo que hay. Pero ya que no siempre nos damos cuenta de eso, aparecen varios caminos, incluido el camino sin camino que nos ofrece nada que hacer, y que simplemente insiste sin concesiones que no hay ningún lugar a donde ir y nadie aparte de este-aquí-ahora que vaya a ningún sitio.

A la mente pensante le gusta categorizar y clasificar todo. Tenemos el budismo zen, el budismo tibetano, el Vipassana, el Advaita, el neo-Advaita, la no-dualidad radical, el Poder del Ahora, y sigue y sigue, y hay pequeñas guerras que suceden en Internet y en las redes sociales entre los "neo" y los "tradicionales" Advaita, o entre el acercamiento "repentino" y el "gradual" al despertar, o entre las enseñanzas "estar aquí ahora" y las enseñanzas "esto es ello". Nos identificamos con una etiqueta o una categoría y después tenemos esos duelos sin sentido para ver quién es más no-dual que el otro. Pero cuando despertamos a la simplicidad de este momento, tal y como es, vemos la belleza y perfección de que todo es exactamente de la manera que es. Ya no nos sentimos obligados a convencer a la gente del zen que cantar y hacer reverencias es innecesario, o decirle a la gente del "estar aquí ahora" que no hay manera de no estar aquí ahora, o para decirle al no-dualista radical que la práctica es tan natural como el viento.

La liberación no tiene realmente nada que ver con encontrar o recibir una respuesta o una solución, sino más bien, se trata de trascender (ver a través de) el problema imaginario.

¿Cuáles son algunas de los otras propuestas comunes para trascender el problema imaginario que aparece en el budismo, el advaita, y otros tipos de enseñanzas no-duales?

miércoles, 10 de mayo de 2017

“Conversaciones con Dios III”. Neale D.Walsch.

Neale Donald Walsch

– ¿Y qué es eso? Dime, ¿qué es “mejor” para Dios? Esto debe ser interesante…

Lo que es mejor para Mí es darte lo que decidas que es mejor para ti, porque lo que estoy tratando de ser es Yo mismo, expresado y lo estoy siendo a través de ti. ¿Estás comprendiendo esto?

– Sí, lo creas o no, en realidad lo comprendo.

Bien. Ahora te diré algo que quizá se te dificulte creer. Siempre te doy lo que es mejor para ti… aunque admito que no siempre lo sabes. Este misterio aclara un poco que has empezado a comprender lo que me propongo.

Soy Dios. Soy la Diosa. Soy el ser Supremo. El Todopoderoso. El Principio y el Fin, Alfa y Omega. Soy la Suma y la Substancia. La Pregunta y la Respuesta. Lo Superior y lo Inferior. La Izquierda y la Derecha. El Aquí y el Ahora. El Antes y el Después.

Soy la Luz y soy la Oscuridad que crea la Luz y la hace posible. Soy la Bondad sin fin y la “Maldad” que hace buena la “Bondad”. Soy todas estas cosas, el Todo de Todo y no puedo experimentar alguna parte de Mi Ser sin experimentar Todo Mi Ser.

Y esto es lo que no comprendes acerca de Mí. Deseas hacerme uno y no el otro. Lo alto y no lo bajo. El bien y no el mal. No obstante, al negar la mitad de Mí, niegas la mitad de tu Yo y al hacerlo, nunca puedes ser Quién Eres Realmente.

Soy el Todo Magnífico y lo que intento es conocerme experimentalmente. Hago esto a través de ti y a través de todo lo que existe. Estoy experimentando Mi Yo como magnífico mediante las elecciones que hago, puesto que cada elección es autocreativa. Cada elección es definitiva. Cada elección me representa. Esto es, representa a Mí y a Quién Yo Elijo Ser Ahora.

Sin embargo, no puedes elegir ser magnífico, a no ser que haya algo de lo cual elegir. Alguna parte de Mí debe ser menos que magnífica para que Yo elija la parte de Mí que es magnífica. Lo mismo sucede contigo. Soy Dios, en el acto de crear Mi Yo. Tú también lo eres.

Esto es lo que tu alma anhela hacer. Esto es lo que ansía tu espíritu.

Si evitara que tuvieras lo que eliges, evitaría que Mi Yo tuviera lo que Yo elijo. Mi mayor deseo es experimentar Mi Yo como lo Que Soy. Como lo expliqué cuidadosa y esmeradamente en el libro 1, sólo puedo hacer lo que está en el espacio de lo Que No Soy.

Por este motivo, creé cuidadosamente lo Que No Soy, para poder experimentar lo Que Yo Soy. Sin embargo, soy todo lo que creo; por lo tanto, Yo Soy, en un sentido, lo Que Yo No Soy.

– ¿Cómo alguien puede ser lo que no es?

Fácil. Lo haces todo el tiempo. Sólo observa tu comportamiento. Trata de comprender esto. No hay nada que Yo no sea. Por lo mismo, Yo Soy lo que Yo Soy y Yo Soy Lo Que Yo No Soy.

– Esto es dicotomía divina. 

Éste es el Misterio Divino que, hasta ahora, sólo las mentes más sublimes pueden comprender. Aquí te lo revelo de una manera en la que más personas puedan comprenderlo.

Éste era el mensaje del Libro 1 y debes comprender esta verdad básica, debes conocerla profundamente, si deseas entender y conocer las verdades incluso más sublimes que presentaré aquí, en el Libro 3.

Ahora, permite que mencione una de estas verdades más sublimes, ya que contiene la respuesta a la segunda parte de tu pregunta.

– Esperaba que regresáramos a esa parte de mi pregunta. ¿Cómo es que la madre ama al niño, si dice o hace lo que es mejor para el hijo, incluso si tiene que contrariar la propia voluntad del niño para hacerlo? ¿O acaso la madre demuestra el amor más verdadero al permitir que el niño juegue en el tráfico?

Ésta es una pregunta maravillosa. Es la pregunta que formulan todos los padres, en una u otra forma, desde que empezó la paternidad. La respuesta es la misma para ti como padre, que para Mí como Dios.

– Entonces, ¿cuál es la respuesta?.

El Sonido del Universo Parte 1: de los Ciclos Cósmicos y la Energía.


“Si viéramos realmente el Universo,
tal vez lo entenderíamos”
– Jorge Luis Borges-

Sabemos, por los descubrimientos de la Ciencia, que vivimos en un Universo cíclico. Los cuerpos celestes tienen varias fases cíclicas de existencia correspondientes a formación, desarrollo, clímax, decaimiento y disolución. Tal secuencia es constatada diariamente desde los observatorios astronómicos mediante la evidencia de explosiones que cotidianamente en un extremo producen y en otro desintegran planetas, estrellas e incluso sistemas solares completos.

La llamada Hipótesis Nebular señala, mediante una combinación de astronomía, física y geología, que los colapsos en la fuerza de gravedad de “nubes moleculares” debido a un aumento excesivo de densidad, causan las explosiones responsables de los resultantes sistemas solares. A largo plazo se espera que el Sol, centro de nuestro sistema solar formado hace 4600 millones de años, queme todo su hidrógeno tornándose cada día más caliente. El resultado paulatino será un aumento en radiación solar hasta que la Tierra cese de ser un planeta hospitalario para nuestra especie.

Esta catástrofe será simplemente uno de tantos ciclos, iguales a los que nos han precedido, y a los que sucederán después de este. En cada uno de estos ciclos eternos los sistemas planetarios tienen un esquema fijo de aparición y desaparición; son ciclos a los cuales se ha encontrado referencias en el legado de varias civilizaciones independientes entre sí (como la sumeria, la egipcia y la maya) y muestran cálculos sorprendentemente precisos cuyas descripciones concuerdan.

La realidad universal de estos ciclos también se aplica a nosotros. Como seres humanos nacemos, crecemos, llegamos a la plenitud de la vida, envejecemos y morimos. Pero no podemos limitarnos a decir que ese ciclo sucede solo una vez. Cuando individualmente podamos comprender que el universo es eterno (sin principio ni fin) en el correr de sus ciclos, que somos partículas integrales de ese universo (igualmente eternos), que todas sus características se aplican en todos los planos de existencia, entonces no podremos negar la realidad de la existencia de un método (también eterno) que nos mantenga, como seres existentes, repitiendo nuestros ciclos de vida encarnada. Por supuesto, hablamos de la reencarnación.

Pero yendo más allá, estos ciclos de cada vida encarnada también corresponden a los ciclos de la historia general de la humanidad como especie, lo que significa que, según aparecimos, nos desarrollamos y disfrutamos la plenitud de la existencia en este planeta, también decaeremos hasta desaparecer completamente como especie, y volveremos a comenzar de nuevo. Uno de los problemas que tiene el ser humano para entender el concepto de “Eternidad” es que, en términos generales estamos pasando por etapas de limitación intelectual y experimental variada (de acuerdo al estado de desarrollo de cada cual). La única manera en que entendemos la gran mayoría de la información, es de manera lineal. Eso significa que obligatoriamente tenemos que asignarle tiempo (secuencia de conciencia) y espacio (localidades separadas de existencia) a nuestra percepción, y que por ende todo debe tener un principio y un final.

Cuando comprendamos la Eternidad, entenderemos más fácilmente la idea de que, estando sujetos a los ciclos universales, nada empieza ni termina, sino que se encuentra en un continuo estado cambiante de “ser”.


Hablemos de Energía


Es un nuevo mundo. Esto se debe a la nueva perspectiva que nos ofrece la Ciencia en cuanto al ambiente que nos rodea. Según declararon los científicos pioneros que se adentraban en los componentes del mundo físico, todo era “materia”. Alguna materia era totalmente sólida, otra invisible y entre esos dos extremos existían diversas gradaciones de solidez. Se decía que la materia más “rarificada” o “sutil” era imperceptible a nuestra vista.

Por su parte, desde el mundo espiritual nos comunicaron que hasta el espíritu es materia. Estaba hecho de “la quinta esencia”, que venía a ser la más fina entre las ya conocidas como tierra, agua, fuego y aire (en orden ascendente de sutilidad).

Esa información todavía es útil, pero el avance científico ha podido penetrar la materia y traernos una descripción más precisa de su naturaleza interior.

En su forma más básica, esa información nos dice que todo, bien sea visible o invisible, es en realidad “Energía”. Pero, ¿qué entendemos por “Energía”?
Etimológicamente, Aristóteles (384-322 antes de la Era Común) fue el primero en usar la palabra “Energía” (Energeia) como parte de sus formulaciones en la obra “Metafísica” (renglones 8 y 9), dándole como significado algo que está siempre “en trabajo” o “funcionando”, o sea, un estado de actividad.


Esa obra se centra en tres preguntas:

1. ¿Qué es la existencia y qué tipos de cosas existen en el mundo?.

2. ¿Cómo pueden las cosas continuar existiendo no obstante el cambio que vemos en nuestro entorno en el mundo natural?.

3. ¿Cómo puede este mundo ser entendido?.


Más tarde el desarrollo de la ciencia experimental vino a arrojar luz en muchos conceptos filosóficos. El matemático alemán Gottfried Leibniz (1646-1716) llamó “viz viva” (“fuerza viva” o “fuerza vital”) a la energeia de Aristóteles. Este otro término fue el fundamento de una teoría que llegó a ser obsoleta al ser considerada precursora básica de la actual “Ley de Conservación de Energía” (la que nos dice que la energía no puede ser creada ni destruida, sino transmutada).

Después de varios giros en el uso de la palabra “Energía”, concentrándose sobre todo en el materialismo científico, el uso de ésta ha vuelto a expandirse. Con el nuevo despertar humano, la Filosofía fue penetrada eventual y naturalmente por la Espiritualidad, que durante mucho tiempo había estado secuestrada por la religión. Fuera de la Ciencia, la “Energía” ha recobrado el significado original que le dio Aristóteles como “una fuerza interna que está siempre en movimiento”.

Aunque no hemos visto que en términos generales la ciencia haya abrazado las posibilidades de avance que le ofrece el campo espiritual, sí podemos notar un creciente número de científicos que no temen expresar sus investigaciones en términos espirituales. Tal es el caso, por mencionar algunos, de Stanislav Grof (precursor de la psicología transpersonal), Allan Botkin (psiquiatría) y los físicos Amit Goswami, Fritjof Capra, Dan Falk, Michael Talbot y Ken Wilber.

La Física ha continuado su travesía hacia el interior de la materia y en algún momento se dio cuenta que los átomos, que en un tiempo eran considerados los bloques fundamentales de la materia (la unidad más básica e indivisible) están en sí mismos compuestos por otros elementos aun más pequeños y recónditos. Más aun, también se notó que en todo este entramado de la fibra interna de la materia hay una fuerza indescriptible que mantiene todos los componentes en movimiento. A esta fuerza se le ha reservado la nomenclatura genérica de “Energía”.

Si ya la Ciencia nos ha demostrado que todo el universo está en continuo movimiento, que en esa ausencia de reposo igualmente se forman y se destruyen galaxias en el macrocosmos y brotan corrientes eléctricas en lo más profundo de nuestro cerebro microcósmico, deducimos que su causa debe ser algún tipo de energía.

Más aun, recordando una vez más que “la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”, podemos afirmar que cada cosa que existe es manifestación de una de las diversas transformaciones de una misma cosa y que esa cosa es energía. Por lo tanto, todo el universo es energía… El Todo es energía.


Toda Energía es resonante